Jefes psicópatas

“¡Simpson!, quiero que sepa que el resto de mi vida lo dedicaré a que sus sueños no se hagan realidad”

Montgomery Burns Mr_Burns_evil

En los últimos días, he recibido una serie de mensajes que coincidían en focalizarse en la mala calidad del management. Por un lado, una newsletter del Club de Excelencia en la Gestión recomendaba el libro “Los malos jefes”, de Albert Alegre Roselló y Josep Mª Gali Izard. Por el otro, y se trataba de una información mucho más preocupante, escuché en la radio que un reciente estudio, del que no recuerdo la fuente, indicaba que el nivel de prevalencia de la psicopatía entre los CEO y altos directivos era similar al que se encontraba en las cárceles y mucho más elevado que el que aparece en la población normal.

El Psicopata 1primer caso es mucho menos dramático, ya que aunque identifica cinco tipos de malos jefes (El Ausente, El Omnipresente, El Protector, El Frívolo y El Perverso) su caracterización se basa principalmente en la falta de capacidades gerenciales o de habilidad en el manejo de personas y sólo el último caso presenta unas características especialmente perturbadoras que lo asimilan al estudio antes mencionado. Pero el segundo, revela que más del 5% de los jefes pueden considerarse, en mayor o menor medida, auténticos psicópatas. Ya he tratado en anteriores entradas sobre tipos de jefes odiosos y sobre cómo gestionar a los malos jefes, pero esta es una categoría muy especial.

La psicopatía es un término psiquiátrico no perfectamente definido, pero que se refiere más a un comportamiento antisocial que a los individuos sádicos y violentos que les atribuye la imaginación popular. Y no todo el mundo cree que esta característica sea negativa. De hecho, hace varios años el profesor de Oxford Kevin Dutton provocó un gran revuelo con su libro “The Wisdom of Psycopaths” en el que no sólo señala como psicópatas exitosos a una serie de CEO de grandes empresas (además de cirujanos, abogados, políticos, clérigos, periodistas, espías… y asesinos en serie, por supuesto) sino que acaba sugiriendo que una sociedad para ser próspera necesita de una cuota de psicópatas que él estima en el 10% y otro ejemplo pueden ser páginas como Sociopah World que visualizan esta característica desde una perspectiva muy benévola.

Algunos rasgos que se suelen dar en los psicópatas (no todos ellos a la vez necesariamente) pueden ser:

Se podía argumentar que, sobre todo en las grandes compañías, algunas de estas características deben estar presentes en mayor o menor grado en su alta dirección, ya que se debe competir en un entorno despiadado, casi violento, en el que ser duro y capaz de asumir riesgos con frialdad es fundamental. Sin embargo, mi impresión y también lo que he vivido, es que, a largo plazo, este tipo de líderes pueden causar un daño irreparable en las organizaciones que dirigen y hunden de forma casi sistemática a sus colaboradores.

Si tenemos que trabajar con un jefe psicópata, ¿qué podemos hacer? En el libro antes mencionado, se analiza cómo utilizar la inteligencia emocional para salir airoso de la experiencia y, dentro de dicha filosofía, se me ocurren algunas estrategias que pueden ser útiles:

Y ante todo, debemos mantener la cabeza fría y no dejarnos embaucar por su poder de seducción, como reflejaba de manera genial el cineasta Oliver Stone con su personaje de Gordon Gekko en la película Wall Street, cuya filosofía empresarial y vital se resume en este brutal discurso en el que ensalza la codicia.

Y si nada de esto vale, consuélate pensando que nunca tu jefe llegará a los niveles de Ratbert cuando lo nombraron CEO en la empresa de Dilbert

Psicopata dilbert


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