61.366, el número de nuestra bestia financiera

Tradicionalmente, hay una referencia al número 666 como el número de la bestia, con todo el simbolismo para aquellas personas que quieran dárselo. Partiendo de ese número y con el hecho curioso de que esas tres cifras(666) aparezcan en el 61.366, desde Herederos de Pacioli preferimos referirnos a este último como “el número de la bestia… financiera” y más concretamente de la nuestra, de nuestra bestia financiera.

61.366 millones de euros, es la cifra que ha revelado recientemente el Banco de España como la cuantificación detallada de las ayudas públicas (es decir, del dinero de cada uno de nosotros) para apuntalar el sistema financiero de España. Es el coste público (repito, el de todos nosotros) de la limpieza del sistema financiero al que en innumerables ocasiones hemos hecho referencia aquí. Aquel “tenemos el mejor sistema financiero del mundo” (Zapatero dixit 2008) se ha traducido en que el erario público haya tenido que poner esos 61.366 millones de euros…no podemos ni imaginar la cifra si no hubiéramos tenido dicho “mejor sistema financiero”. Aclarar que este no es el importe de la limpieza del sector, si no el importe de las ayudas públicas para la limpieza del sector, a las que hay que añadir el importe de la limpieza privada (aportaciones de capital privadas y otras operaciones que han ayudado a mejorar el capital de las entidades, pero con dinero privado). Según diferentes cálculos, la totalidad de la limpieza asciende a más de 100.000 millones de euros (10% del PIB de España).

Haciendo una pequeña operación matemática,  cada español (incluyendo, por ejemplo, a mi hijo Diego de casi 4 años) ha tenido que aportar, más o menos, 1.500€.

La radiografía que hace el Banco de España, que es de agradecer la transparencia de dicho ejercicio, indica, entidad por entidad, el importe de los recursos aportados. Aquí va el ranking de entidades (la cantidad que se incluye es en diferentes conceptos de ayudas) que hemos limpiado:

 

Fuente: El País

Solo las tres primeras representan el 70% de la cifra mágica de 61.366 millones de euros

Ahora solo hace falta que tras este proceso de limpieza al que todos hemos contribuido financieramente, el sistema financiero cumpla su principal cometido sin las aventuras y la asunción de riesgos no calculados de otras épocas, y que no es otro que canalizar el ahorro hacia la inversión productiva.  Con entidades zombies como las que teníamos (esas que estaban muertas pero que se creían vivas) era imposible. Ya hemos cumplido una condición necesaria: limpiar. Ahora faltan las suficientes: empezar a prestar.

Por cierto ¿he recordado que 61.366 millones de euros es lo que hemos puesto entre todos los españoles para limpiar el sistema financiero?….Pues no lo olviden.

 


Del apalancamiento al aplastamiento

Entre las constantes noticias de empresas con dificultades financieras, hoy quiero traer a este blog dos de ellas. Dos empresas que, o han solicitado el concurso de acreeedores, o han solicitado la fase preconcursal. Ambas tienen poca relación entre sí y los volúmenes de actividad y deuda son muy diferentes, pero la realidad final ha sido la misma: una deuda sobre su volumen de actividad demasiado grande. Es el paso del apalancamiento al aplastamiento

La primera hace referencia a la inmobiliaria Reyal Urbis, que ha solitado la entrada en fase preconcursal. El sector inmobiliario y su espejo financiero, que no es otro que las entidades financieras acreedoras, han sido objeto constante de tratamiento en Herederos de Pacioli. Ambos sectores, el financiero y el inmobiliario, podemos decir que son la “zona cero” de la crisis que nos azota. Una burbuja inmobiliaria que fue alimentada por una financiación bancaria desproporcionada. Reyal Urbis combina todo lo que uno puede imaginar de esta situación. Esta empresa es fruto de la compra que en 2006, una inmobiliaria venida a más en los años de la burbuja, Reyal, realizó de otra inmobiliaria, Urbis, propiedad en aquel entonces, entre otros de Banesto (50%) y ACS (25%). Reyal pagó más de 3.300 millones de euros por Urbis, financiados, como no podía ser de otra manera, por la banca (entre ellos el propio Banesto que paso de accionista a acreedor)

Un vistazo a los estados financieros de Reyal del primer semestre de 2012 revela una situación desoladora. Aquí van unos cuantos datos:

Uno puede comprender perfectamente que una empresa que “tritura” en 6 meses caja por importe de 50 millones de euros, prácticamente lo que vende, y que tiene una deuda de 3.800 millones de euros, no puede salir adelante. El famoso apalancamiento se ha convertido en aplastamiento.

Para ser más consciente de lo que ha ocurrido: Reyal Urbis cotiza a 0,10€ por acción, cuando hace 5 años su cotización era de 9,5€ por acción (efectivamente, una caida del 98%)

La situación preconcursal y, llegado el caso, definitivamente concursal, servirá para varias cosas. Una obvia es que los bancos acreedores no van a cobrar todo (así se explica el famoso deterioro del sector financiero que hablaba Oliver Wyman) y que además, tardarán en cobrarlo. Otra segunda, bastante probable,  es que los administradores de la empresa serán sustituidos y la empresa será reajustada.

La otra noticia es la solicitud del concurso de acreedores por parte de Tecnitoys, el fabricante español de Scalextric. El volumen de deuda apenas tiene que ver con la de Reyal Urbis, pues son sólo 14 millones de euros, y las ventas del pasado año ascendieron a 11 millones de euros.

Tengo que confesar que el motivo de traerla al blog no es financiero y sí meramente nostálgico. Scalextric fue uno de los juguetes de mi infancia y desde hace unos años he tenido la oportunidad de revivir esa afición con la que también disfrutan mis hijos. Pero está claro que la crisis no entiende de aficiones y, llegado el caso, acaba aplastando al que se apalancó en exceso.


El camarote de los hermanos Marx

Ayer por la noche me llamó la atención el titular de una noticia en Expansión.com cuyo título era “Un exconsejero de la CAM: El consejo era la orquesta del Titanic“. La lectura de la misma abundó en la idea que los consejos de administración de las cajas de ahorro, (que ahora se dividen, básicamente y salvo muy honrosas y honradas excepciones, entre las que están nacionalizadas y las que lo van a estar o van a ser absorbidas), eran,  más que la orquesta del Titanic, lo más parecido a la esperpéntica y genial escena del camarote de los hermanos Marx de la película “Una noche en la opera”.

Imagen de previsualización de YouTube

 

El elenco de consejeros que han formado parte de las cajas de ahorro quizá podría haber valido para un reality show. El exconsejero de la CAM Angel Strada, cuyas declaraciones motivan este post, es psicólogo clínico. Pere Joan Devesa, otro exconsejero de la CAM, arquitecto y empresario del sector turístico, afirmó en su comparecencia en la comisión de investigación sobre el caso CAM en las Cortes Valencianas que el no era “ningun experto financiero” y que “evidentemente no se podía enterar con una reunión al mes”.El tema de la carencia de expertise financiera ya lo habían utilizado como excusa numerosos consejeros de Caja Castilla La Mancha.

Hace unas semanas, los antiguos consejeros de Bankia acusaban a Deloitte que no les había prevenido del desfase que precipitó la nacionalización de Bankia. Entre dichos consejeros había personas que su única razón para estar en dicho consejo era su afiliación política o sindical y su curriculum vitae no habrían entrado ni de una primera fase en cualquir proceso de selección de consejeros. Entre los consejeros de la extinta Caja Castilla La Mancha se encontraban quienes habían sido alcaldes de Tomelloso o de Ciudad Real, cargos dígnísimos, pero que poco tienen que ver con el gobierno corporativo de una entidad financiera. Así podríamos seguir y lamentablemente encontraríamos en todos los consejos la presencia de personas que no estaban preparadas para ocupar dichos cargos y realizar una mínima labor de control y supervisión del equipo directivo

Los consejos, de esta forma, se convirtieron en el camarote de los hermanos Marx, donde todo era surrealista. Un esperpento donde entraban todo tipo de perfiles , al igual que en la escena de la película en la que entraban  limpiadoras, la que hacía la manicura, la que busca a un familiar, los que traen la comida, etc.. Lo triste es que parte de la situación por la que atraviesan muchas entidades financieras se deriva de una falta absoluta de experiencia, formación y criterio para abordar las responsabilidades que plantea estar en un consejo de administración.

La gran desgracia es que mientras los hermanos Marx nos hacían pasar un rato muy agradable y divertido, el camarote de los consejos de muchas cajas nos está haciendo pasar, no ya un rato, si no unos años que parecen más una película de terror basada en alguna de las novelas de Stephen King.


¿Cómo se pueden esfumar más de 200.000 millones de euros?

El pasado viernes al atardecer, con el sol ya camino del ocaso, como si fuera una premonición, se hizo público el informe de Oliver Wyman sobre las necesidades de capital del sistema financiero español. Vaya por delante que las cifras que se manejan son de todo punto obscenas y que tan solo su enmascaramiento en euros permite que se sigan presentando sin que cause un desmayo general.

Se ha puesto el foco en las necesidades de capital del sistema, que en el escenario adverso que hace la consultora, ascienden a 59.300 millones de euros (10 billones de las antiguas pesetas). Pero todo ello se deriva de dos cuestiones:

La diferencia es lo que nos sitúa en las necesidades de capital antes comentadas.

El objeto de este post es ir justamente un paso más atrás, y es preguntarse cómo es posible que el sistema financiero tenga un deterioro esperado que en su conjunto nos situará, casi con toda probabilidad, por encima del ¡¡20% del PIB!!. Está muy bien que las entidades tengan capital para hacer frente a esas pérdidas o, llegado el caso, que nuestros socios europeos nos habiliten una línea de crédito de hasta 100.00 millones para hacer frente al saneamiento del sistema financiero (que, por otra parte, es una forma de asegurar el de ellos, que es a quienes debemos el dinero). Pero a juicio de Herederos de Pacioli merecería la pena hacer una reflexión anterior ¿cómo se pueden esfumar más de 200.000 millones de euros?

El informe de Oliver Wyman espera el mayor deterioro en los créditos relacionados con el sector inmobiliario (no tanto en las hipotecas minoristas) que ascienden a 227.000 millones de euros y cuya pérdida estimada está entre el 28,6% (escenario base) y el 42,8% (escenario adverso).  Traducido esto en román paladino quiere decir que hay créditos, muchísimos, que jamás se van a devolver. Es dinero, contante y sonante, que las entidades financieras dieron y que no se les va a devolver. Por contra, como siempre recordamos, ese dinero procedía, en gran parte, de crédito exterior que es el que tienen que devolver las entidades financieras. Efectivamente en el negocio bancario se asume que habrá alguna pérdida por incobrables, pero no es asumible una pérdida del 30% de la actividad, por ejemplo. Pues de eso es lo que estamos hablando en los créditos ligados a la actividad inmobiliaria.

Una pérdida de tal magnitud sólo es comprensible si ha existido una negligencia sostenida en el tiempo, una falta absoluta en el control de los riesgos, una falta absoluta de conocimiento por parte de numerosos consejos de administración, todo ello unido a un sistema de incentivos para los directivos donde lo que importaba era aumentar el volumen del activo de las entidades como única vía para aumentar resultados sin importar demasiado la gestión a medio plazo.  Si ahora hablamos de tormenta perfecta para explicar todos los males que nos afectan, lo que se ha vivido, y que ha permitido que se esfumen más de 200.000 millones de euros, ha sido un entramado perfecto entre determinadas entidades y sus directivos, reguladores, auditores para hacer la vista gorda, en el mejor de los casos, a una situación en la que todos, de una u otra manera seguían ganando.

¿Cuántos directivos y administradores del sistema financiero están incursos en algún proceso penal por este auténtico desastre que va más allá de la mala fortuna de una inversión? ¿Cómo es posible que el regulador haya estado 5 años mareando la perdiz? ¿Cuantas auditoras han reconocido que los estados financieros de determinadas entidades no reflejaban la imagen fiel?

Una cosa es que no quede más remedio que intentar sostener el sistema financiero en aras de sostener toda la economía del país, pero no deberíamos olvidar que en el trayecto se van a esfumar más de 200.000 millones € (más los que se han esfumado hasta ahora). Y está bien poner el foco en lo que  falta para cubrir el déficit de capitalización, pero creo que también nos debería preocupar cómo un sistema financiero es capaz de deteriorar más de 200.000 millones de euros. Más que nada para que no nos vuelva a ocurrir, que la memoria es muy frágil.


El nudo gordiano de la banca

A pocas horas de que Oliver Wyman publique los test de stress de la banca española, haciendo una foto individual de la situación de cada entidad, hay pocas dudas (esto siendo muy generosos, porque realmente no hay ninguna) de que, en términos generales, el sistema financiero español requiere más capital. Parece muy alejado aquel 10 de junio en el que España solicitó el mecanismo de ayuda al sector financiero,  con una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros (más de 16 billones de las antiguas pesetas) y más lejos aún, cuando la nacionalización de Bankia precipitó una nueva fase en la alargada crisis que vive España (Ver “Bankia, el principio del fin“).

Cuando ahora parece que todo se derrumba, que de la crisis financiera hemos pasado a una crisis total, hay que entender la importancia que tiene el solucionar el problema de la banca en España que, a mi juicio, es una de las partes fundamentales para solucionar la situación de parálisis total que vivimos. Es por ello que la banca se ha convertido en el nudo gordiano para salir de la crisis.

Diagnóstico. Una banca con unos activos, gran parte ligados a la actividad inmobiliaria, pero no sólo, que no valen lo que indican sus balances, por muchas provisiones que hayan obligado las sucesivas reformas financieras aprobadas en los últimos años. Por el otro lado, unos pasivos que, en una gran parte, son deuda externa. Dinero tomado de manera ingente en el extranjero que hay que ir devolviendo (basta darle un vistazo a lo que debe el sistema financiero español al Banco Central Europeo).Finalmente, unos fondos propios que no pueden absorber la minusvalía de los activos sin que numerosas instituciones vayan directamente a la quiebra (lo que habría ocurrido si Bankia no hubiera tenido el apoyo público)

¿Qué hacer? Dos opciones. Una (no se optado por ella):reconocer la situación y dejar caer aquellas entidades que, como cualquier empresa, no están suficientemente capitalizadas, con las consecuencias que eso tiene. Dos: reconocer la situación e intentar capitalizarlas. Como España no tiene dinero hay que pedirlo fuera. Como hay que pedirlo fuera nos ponen condiciones para que se lo devolvamos (el famoso MoU).

Hay dos pasos fundamentales:1) reconocer la situación y 2) recapitalizar el sistema financiero. Pero ambos pasos son fundamentales para que la economía pueda comenzar a funcionar.

En fin, el famoso círculo virtuoso que nos parece imposible alcanzarlo.

Lo podemos alcanzar, pero primero hay que ser honestos para reconocer que tenemos un sistema financiero que necesita dinero y que, como nos lo tienen que dejar, debemos que asumir unas condiciones que, en otros escenarios, no tendríamos porqué asumirlas.

Por todo ello, la banca es el auténtico nudo gordiano de la crisis financiera. Si conseguimos desatarlo o, incluso como Alejandro Magno, cortalo con la espada (lo más parecido a esa ayuda externa que hemos solicitado), podremos, no ya ganar el Oriente, como el gran emperador, pero si, al menos, nuestro futuro. O por lo menos el de nuestros hijos.


Bankia, el principio del fin

Ya sé qué el título puede tener dos interpretaciones posibles. Una primera es que la intervención del Estado en Bankia con su nacionalización (que es el mejor reflejo del mensaje comercial de Bankia “Todo un futuro juntos”) es el principio de la puntilla para España, el camino inevitable para la intervención, no ya velada, como algunos sostienen que estamos desde mayo de 2010, si no en toda regla, por la imposibilidad de España de hacer frente a todos su compromisos. Bankia, en este sentido, sería el principio del fin, es decir de la intervención.

La otra opción, y que adelanto es la intencionalidad del título, es que la nacionalización de Bankia es el principio del fin de la situación que hemos arrastrado desde 2008. En este sentido, todo lo que ha ocurrido con Bankia en estas últimas semanas debemos entenderlo como positivo (sí, aunque parezca increible). Bankia, a juicio de Herederos de Pacioli, es el principio del fin de esta situación que hemos estado ocultando, tapando y que nos ha llevado a una depresión económica y colectiva. El camino será largo, pero ya queda un paso menos. La intervención de Bankia era inevitable y ha servido para poner de manifiesto la labor de ocultación y “patada a seguir” que se ha practicado con algunas entidades financieras en los últimos años.

Desde este mismo blog se ha reiterado en innumerables ocasiones la situación real de las cajas de ahorro en España (Caja Castilla La Mancha, Cajasur, CAM: la realidad y el espejo¿Es la banca un queso Gruyere?, Misterios financieros: ¿por qué no hay ninguna caja de ahorros en pérdidas?, entre otros) del desproposito que significaba no reconocer la realidad a fuerza de esperar que el paso del tiempo solucionara los problemas (cuando lo que ha hecho es pudrirlos), o de que una fusión entre cajas permitiera mejorar una mala situación (cuando lo que hacia era multiplicar por dos el problema, es decir, hacerlo más grande). En fin, todo un despropósito en el que han estado implicados muy diferentes agentes encargados de la elaboración y supervisión de la información financiera que, para nada, reflejaba la realidad.

El diagnóstico de nuestra situación es claro y no merece la pena insistir mucho más: un país (familias, empresas y Estado) tremendamente endeudado, cerca del 400% de nuestro PIB, y en correspondencia, nuestras entidades financieras. Unos activos que soportaban esa deuda que han perdido valor y que, además, la generación de ingresos para poder hacer frente a esa deuda se ha parado drásticamente.

Pero, por encima de todo, no nos engañemos, una tendencia a intentar tapar una herida sin haberla limpiado. Y ya se sabe que cuado se tapa una herida infectada, la herida permanece y además puede infectar otras partes.  Una falta de transparencia sobre nuestra realidad que es lo que ha generado la desconfianza tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.  Bankia, sin duda, es una situación dolorosa, más que nada por que nos podríamos haber ahorrado un gran parte de los 23.000 mill € que parece que finalmente el Estado aportara. Adicionalmente el proceso de la intervención de Bankia es el mejor reflejo de esa realidad del “si pero no” o “si pero bueno”  o “no pero si” que ha caracterizado a nuestro país en los últimos años. En pocos días pasamos de una necesidad de 4.500 mill €, a 12.000 mill € y parece que, finalmente, 23.500 mill € y eso es lo que no entienden nuestros acreedores y lo que genera la desconfianza que lleva la prima de riesgo a los 530 pb.

Pero con todo, con lo mal que lo hemos hecho, la intervención de Bankia puede convertirse en el principio del fin. Como en todos los ámbitos de la vida, sin reconocer la realidad es muy dificil avanzar. Hemos dado un paso muy importante, medio cayéndonos, pero fundamental. Lo importante es que no nos caigamos del todo y este sea el primer paso, el principio del fin.


Atajos contables

Hace unas semanas publicabamos el post “Y en esto, llegó la limpieza al sector financiero“, anterior a la reforma financiera que aprobó el Gobierno, en el que alertábamos de que el proceso de limpieza serio del sector financiero había llegado. Todo ello era a raíz de las publicaciones de resultados de 2011 de algunas entidades financieras. La reforma financiera parece que se ha inclinado porque cada uno que haya acumulado basura en su casa la limpie sin que lo paguemos el resto. Eso es un detalle. Ahora se trata de limpiar.

Pero ha surgido otro debate interesante en dicho proceso de limpieza y es sobre cómo debe limpiarse. En este sentido, el Ministerio de Economía ha indicado que no permitirá atajos en la reforma financiera. Definiéndolo gráficamente se trata de si la basura acumulada se saca a ojos de todos los vecinos, y corres el riesgo de que afeen la conducta, o bien, se saca por la puerta de atrás o por la noche, que no causa la misma impresión que sacarla a la luz del día. ¿A qué nos referimos? ¿A qué se refiere el Ministerio con los atajos?

Cuando una empresa tiene que dar de baja un activo en su balance, bien sea total o parcialmente, porque ha pérdido valor tiene dos opciones posibles, sin entrar, de momento, en la legalidad contable. La primera de ellas sería reconocer un gasto y, por tanto, minorar el beneficio del período. Esto es lo que diríamos que es la limpieza a la luz del día, dado el mayor escrutinio al que se somete a las cuentas de resultados.

La segunda opción es minorar el patrimonio. De esta forma, la cuenta de resultados no sufre, sufren los fondos propios. En este caso diríamos que la limpieza se hace por la puerta de atrás, ya que cuando sufren los fondos propios el impacto público, sin ninguna razón lógica, es menor.

El atajo, como dice el Ministerio, es que el menor valor de activo vaya contra los fondos propios sin pasar por la cuenta de resultados. Bien es cierto que el beneficio o pérdida de un período impacta finalmente en los fondos propios, pero con la estación intermedia de la cuenta de resultados. El atajo es ahorrarse la estación intermedia que supone retratarse en la cuenta de resultados.

Legalmente esta posibilidad se abrió con la adopción de las NIC/NIIF del IASB donde, para determinados activos, las cambios en el valor por su valoración de acuerdo con el fair value, se reconocen contra patrimonio, sin reflejo de dichas variaciones en la cuenta de resultados. Pero las empresas habían descubierto mucho antes que sanear un activo contra patrimonio les ahorraba reflejarlo en la cuenta de resultados y, de esta forma, no minorar el beneficio anual y, por tanto, dejar la cuenta de resultados inmaculada. S

En el caso de las entidades financieras puede haber diversas razones para intentar este “atajo” de sanear contra patrimonio, pero esto ha sido una constante en la contabilidad financiera en España en los últimos años en muy diferentes empresas.  Suelo afirmar que el patrimonio neto es como el tratero donde se guardan esas cosas inservibles y que nadie, lógicamente,cuando viene a nuestra casa lo visita.

En el caso de los estados financieros de las empresas, se ha querido poner más luz en el patrimonio y así aparece el estado de cambios en el patrimonio neto, que nació en España a raíz de la reforma contable de 2007 que nos adaptaba a las NIC/NIIF. Este estado venía a llenar el hueco de información necesaria sobre lo que había ocurrido en el patrimonio neto de una empresa a lo largo de un período.  En dicho estado uno puede encontrar todo lo ocurrido en el patrimonio neto y además encontrar lo que no aparece en la cuenta de resultados. En definitiva, es intentar que el tratero de nuestro simil sea transparente.

Los atajos en los caminos pueden ahorrar muchos esfuerzos. El atajo contable explicado en este post también. El principal ahorro es llegar a tener que explicar una caida del beneficio o unas pérdidas en la cuenta de resultados. Así, muchos directivos se preguntarán “¿qué necesidad hay de pasar un gasto por la cuenta de resultados si podemos hacerlo directamente contra el patrimonio?”.

La pregunta que me surge es ¿para qué sirve, entonces, la cuenta de resultados?

¿Qué os parece?


La bola de nieve del déficit tarifario

Cansados de oir hablar del déficit público, en las últimas semanas también ha arreciado la información sobre otro de los grandes déficit que asoman en la economía española: el deficit tarifario. En tiempos de Pacioli estas cosas no pasaban, más que nada porque aún no se había inventado la electricidad.

Pero los herederos de Pacioli, es decir, todos nosotros, vamos a conocer las consecuencias de tener dicho déficit y de que alcance ya la nada despreciable cifra de 24.000 millones de euros (es decir 6 billones de las antiguas, y esperemos que no próximas, pesetas). ¿Qué esesto del déficit tarifario? ¿Qué implicaciones tiene? ¿Qué impacto tiene en los balances? Desde Herederos de Pacioli vamos a intentar dar una explicación sencilla, apta para mortales no energéticos.

Una manera sencilla de explicar qué es el deficit tarifario es la siguiente: diferencia entre lo que se paga en la factura eléctrica y los costes en que incurren las empresas para suministrar la energía y que les son reconocidos por ley. Por tanto, es obvio que los costes son superiores a lo que lo que se paga en la factura eléctrica. Pero como ya sabemos que nada es gratis en esta vida (vease el magnifico blog Nada es gratis), esa diferencia, tarde o temparano habrá que pagarla…o no, ya veremos.

La diferencia es un dinero que se debe a las compañías eléctricas. Ellas lo reconocen como un derecho de cobro en su balance y lógicamente eso hay que financiarlo y, para ello, se ha ido titulizando con el aval del Estado. El déficit tarifario ha ido creciendo desde el año 2000 y, doce años más tarde, se cifra en 24.000 millones de euros. Es, efectivamente, una bola de nieve que ahora, y también antes, hay que pararla porque no puede crecer sin límites.

El problema es tal que la Comisión Nacional de la Energía, a la que el Ministerio de Industria le ha pedido un informe sobre “medidas de ajuste regulatorio en el sector energético” (tradúzcase por medidas para reducir el déficit de tarifa), ha decidido lanzar una consulta pública a todos los agentes interesados para que expresen opiniones y sugerencias para solucionar este problema.

Realmente hay dos problemas, por un lado, que el déficit de tarifa no siga creciendo; por otro, pagar el déficit de tarifa acumulado.

Como en todo déficit, la medida para corregirlo es reducir costes o aumentar ingresos. En el tema de la reducción de costes está la medida del Gobierno en la moratoria de las primas de las energías renovables, que son, en parte, responsables de este déficit que se ha generado. Las primas a las que se compraba la energía producida por las renovables incentivaron el crecimiento explosivo instalaciones de eólica, solar, termosolar, etc, en España. Ese sobreprecio, fijado por ley, había que pagarlo, como otros costes. Pero además de aumentar los costes, los ingresos no crecían en la misma proporción, de ahí el déficit. Parece, por tanto, más que probable que, además de contener los costes, la energía eléctrica tenga que aumentar de precio para no seguir aumentando el déficit.

Pero es que adicionalmente, tenemos el déficit acumulado. Que esté financiado no quiere decir que esté pagado. Para pagarlo puede ser con los ingresos que genere el propio sector, en cuyo caso también habrá subidas de precios. Otra opción sería que el Estado asumiese el déficit para no repercutirlo via tarifa a los consumidores, aunque me temo que la repercusión sería vía impuestos. Una tercera opción, no descartable, es una quita…sí, una quita y que de los 24.000 millones, en un momento determinado se le diga al sector eléctrico, que esa cifra se reduce a, por ejemplo, 18.000 millones. El sector, por supuesto, no quiere oir habalr de esto, pero en el fondo lo teme, como ponen de manifiesto las declaraciones de Eduardo Montes, presidente de Unesa, la patronal del sector electrico: “Lo que se debe, se debe”

¿Quedaremos congelados con el déficit tarifario?

Lo que esta claro es que en España el déficit tarifario es, a día de hoy, un problema. Tenemos dos opciones: taparnos los ojos y que la bola de nieve nos sepulte o intentar mitigar el impacto que tendrá la bola de nieve cuando llegue al final de la ladera. No obstante, la bola parece que nos va a pillar, y aunque hubo épocas con la tarifa eléctrica congelada, mucho me temo que a partir de ahora los que nos vamos a quedar congelados somos los consumidores,  cuando tengamos que empezar a pagar el déficit.

Lo de la congelación es lo que puede ocurrir cuanto te atrapa una bola de nieve.


Participaciones preferentes: ¿susto o muerte?

Desde Herederos de Pacioli queremos proponer que los activos financieros, al igual que, por ejemplo, los productos farmaceuticos tengan un prospecto claro donde se indiquen los efectos secundarios posibles, los probables, contraindicaciones, etc. Por supuesto esto debería entregarse, y no sólo que esté a disposición en la CNMV, al que va a comprar un activo con carácter previo a cualquier desembolso. Esto viene al hilo de la controversia que, en las últimas semanas, ha surgido alrededor de las participaciones preferentes, que quizá en su prospecto de manera grafica podría haber incluido dos opciones muy claras: susto o muerte.

Vayamos por partes. Primero la definición de este activo. El Banco de España define la Participación Preferente de la siguiente manera:

También denominadas, cuando las emite una sociedad extranjera, acciones preferentes. Son un instrumento financiero emitido por una sociedad que no otorga derechos políticos al inversor, ofrece una retribución fija (condicionada a la obtención de beneficios) y cuya duración es perpetua, aunque el emisor suele reservarse el derecho a amortizarlas a partir de los cinco años, previa autorización del supervisor (en el caso de las entidades de crédito, el Banco de España).

Son los últimos inversores en cobrar en caso de quiebra de la entidad, sólo antes de los accionistas

La ficha del inversor de la CNMV relativa a las Participaciones Preferentes abunda en las características de este activo. 

Cualquier avezado observador se habrá fijado que son todo ventajas: deuda perpetua, poco líquida, rendimientos ligados a beneficio, sin derechos políticos, los últimos en cobrar tan sólo antes de los accionistas, etc. Vamos en el argot popular lo que se denominaría “un chollo”. Ahora en serio, viendo esto pensaríamos que no sería fácil colocarlas. Pues no, el resultado desde 2007  hasta 2011 ha sido la colocación de cerca de 13.000 millones de euros captados a través de participaciones preferentes de las entidades financieras.

Pero ahora es cuando estamos asistiendo al “susto o muerte” al que hace alusión el título. Cuando los poseedores de las participaciones preferentes quieren hacer líquida su inversión se encuentran con una cruda realidad: las participaciones preferentes han perdido valor de manera generalizada en el mercado secundario. Por otra parte, las entidades financieras no tienen obligación de recompra. ¿Qué hacer?

Aunque parezca lo contrario, ha habido suerte. Las entidades financieras se han encontrado con dos problemas y con una solución. El primer problema es obvio, un conjunto de inversores atrapados en una inversión poco líquida y que ha perdido valor. El segundo problema, no derivado de las preferentes y sí de las nuevas exigencias de capital, es que hay que aumentar el ratio de capital, de acuerdo con Basilea III. La solución: convertir, de una u otra manera las preferentes en capital. Consecuencia: a los inversores se les ofrece una salida, que en muchos casos les conduce al capital de las entidades financieras y éstas, de esta forma, aumentan el capital.

Algunos ejemplos: Ibercaja anunciaba ayer que compraba las participaciones preferentes, pero al 68% del precio de cotización. Las plusvalías irán a reforzar el capital. El Santander anunció en diciembre un canje de preferentes por acciones. Lo mismo hizo el Sabadell. EL BBVA, por su parte, propuso un canje en obligaciones convertibles en acciones, siendo la conversión obligatoria. Estas opciones son las que podríamos denominar “Susto”: te convierto en activos más líquidos o te doy dinero, pero en algunos casos se asume coste (pérdida de valor) o  que la liquidez será en el medio o largo plazo.

Queda por ver la opción “Muerte”. Las opciones que han planteado las entidades financieras pueden ser o no aceptadas. Si uno se pone digno y decide que se siente engañado, puede no acudir a ningún canje de preferentes. Es posible. Lo único que debe asumir es que tendrá un activo iliquido a perpetuidad, en el que la entidad financiera decidirá si paga o no intereses. Por supuesto, se puede iniciar un largo proceso judicial.

Una última reflexión. La colocación por parte de la red de sucursales de las entidades financieras de activos financieros entre particulares está viciada de origen. Las preferentes han sido un caso que ahora se ha puesto en evidencia. Pero ¿qué decir de la colocación de acciones de una empresa en la que el banco que dirige la operación vende dichas acciones a través de sus sucursales entre inversores minoristas sin demasiada información y formación? Decir que toda la informaciónde un activo financiero está en la CNMV y  a disposición del inversor es un brindis al sol. ¿Cuántos inversores minoristas visitan el folleto de emisión de una salida a bolsa o de la colocación de unas preferentes? ¿Cuántos incentivos existen en las sucursales por colocar los productos de la propia entidad entre sus clientes?

Por cierto, al que todavía tenga preferentes, un último consejo, si me lo permite. Del susto se puede salir, de la muerte, aunque sea muy digna, es más complicado, y esto siendo generoso.


Eufemismos económicos y financieros ¿cómo endulzar la realidad?

En el mundo de lo políticamente correcto los eufemismos proliferan de manera desmesurada. Ocurre en todos los órdenes de la vida. Es mejor edulcorar un concepto que llamarlo de manera cruda y simple, y eso que el lenguaje español es de lo más rico que hay. En el campo económico y financiero los eufemismos aumentan, y en época de crisis, cuando peor es una situación, más eufemismos aparecen para llamar a las cosas.

Acudiendo, una vez más al Drae, podemos encontrar la definición de Eufemismo: “Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante“. Desde Herederos de Pacioli hemos querido hacer un repaso de algunas de estas “manifestaciones suaves” para identificar algunas ideas cuya expresión, a juicio de la Real Academia, sería “dura o malsonante”.  

1º) Consolidación fiscal. En los últimoa años hemos asistido, a mi juicio de manera sorprendente, a la acuñación de esta expresión. La expresión clara sería “ajuste fiscal” o “reducción del déficit público”. A uno le “ajustan fiscalmente”, es decir le suben impuestos o le recortan servicios públicos y ya sabe lo que le espera. Sin embargo, si le “consolidan fiscalmente” siempre le quedará la duda de que habrán querido decir los políticos. Así, mientras en toda Europa se consolida fiscalmente, pues suben los impuestos. ¿Será una casualidad?. (Aquí se puede consultar un ejemplo de este eufemismo.)

2º) Crecimiento negativo. Este eufemismo tiene su gracia. Se trata de manejar el mismo sustantivo, crecimiento, y añadirle un adjetivo, negativo. Sin embargo si uno consulta el Drae, una vez más, se encuentra que la definición del verbo crecer, del cual se deriva crecimiento, es “aumentar”, que es “dar mayor extensión, número o materia a algo”. Luego parece que el término ”crecimiento negativo” es una contradicción en si misma. Este eufemismo se emplea frecuentemente en cuanto hay que dar malos datos de evolución de una variable económica: PIB, empleo, inversión, consumo, etc. Está por ver si cuando vuelva el crecimiento, ni positivo ni negativo, si no simple crecimiento, se habla de “drecimiento positivo”. Me temo que no será así. (Ver ejemplo práctico de “crecimiento negativo”)

3º) Beneficio negativo. Este eufemismo es similar al anterior pero en el ámbito empresarial. En cuanto aparecen pérdidas, la tentación de hablar de “beneficio negativo” es inmediato. De nuevo un sustantivo que implica algo bueno, matizado por el adjetivo “negativo”.  (De nuevo adjuntamos un ejemplo).

4º) Tensiones de tesorería. Este es quizá el eufemismo que más se acuña últimamente. Como afirmo en mis clases, la traducción castiza de “tensión de tesorería” podría ser “estoy más tieso que una mojama”, para llegar a otra más polñiticamente correcta y es que no hay dinero en caja para poder pagar. Si uno se para a pensar, que la tesorería esté tensa realmente no tendría nada que ver con que hubiera dinero en caja. Pero a base de repetirlo todo el mundo entiende claramente este eufemismo. Este término, además, ha pasado de estar en el ámbito de las empresas privadas a alojarse definitivamente en el ámbito público. (Veanse los ejemplos: “ámbito privado” y “ambito público“)

5º) Inversión estratégica. Para mi, uno de los eufemismos favoritos porque, cuando se da en el sentido que aquí explico, es más elaborado. Cuando alguien invierte, particular, empresa o administración pública, espera obtener un rendimiento por esa inversión. En el ámbito privado, cuando uno analiza una posible inversión, hace una proyección de los rendimientos que va a obtener. Si se realiza la inversión es porque se piensa que será rentable. Sin embargo, frecuentemente, esas inversiones pasan a denominarse “inversiones estratégicas”. La razón, en estos casos, es que la inversión ha dejado de ser rentable y la única manera de calificarla, por no llamarla deficitaria o con resultado peor del esperado, es “inversión estratégica”. Por supuesto, cuanso esa misma inversión se quiere vender pasa a engrosar la lista de “no estratégicas” (Ver ejemplo de noticia donde aparece “inversión estratégica” con grandes pérdidas).

En Herederos de Pacioli somos muy conscientes de que estos son sólo algunos ejemplos de eufemismos, por lo que estamos encantados si nos alertáis de cualquier otro que identifiquéis. Poco a poco haríamos un auténtico diccionario de eufemismos económicos y financieros con la contribución de todos. ¿Alguno más?