Etapas en la vida del directivo

“La experiencia es un peine que te llega cuando te quedaste calvo”

Ringo Bonavena, boxeador argentino

 

El ciclo de vida de un producto es un concepto sobradamente conocido que muestra las diferentes fases por las que atraviesa un producto en el mercado, hasta que desaparece del mismo. Y este concepto de ciclo de vida, se puede aplicar a muchas otras actividades (desarrollo de proyectos, gestión medioambiental….) y también a los seres vivos. Y en el caso de las personas, podría utilizarse tanto en relación con su vida en general como en aspectos específicos de la misma, por ejemplo la vida profesional, que tiene su propia dinámica, desde la incorporación hasta la salida del mercado laboral.

En la vida de los directivos, nos encontramos diferentes etapas, en las cuales se van asumiendo más responsabilidades, aumenta la importancia y probablemente la autoestima, aunque, inexorablemente, al final siempre está la etapa de madurez y la de declive.

El profesor José Ramón Pin Arboledas, asimila las cuatro etapas que identifica en la vida de un directivo a otros tantos animales (totems, los denomina):

Etapa 1: El Águila Totem-Águila

Comienza la carrera del directivo, que debe mirar a largo plazo y planificar su carrera en el futuro (otear el horizonte, como el águila). Suele ser un especialista que conoce muy bien su función y lidera desde su “expertise”

Etapa 2: La ArañaTotem-araña

Desarrolla una red de contactos o networking (teje su red como la araña) y se consolida como ejecutivo

Etapa 3: El CanguroTotem-canguro

Es el momento de saltar a otro puesto, dentro o fuera de la empresa. En este proceso, es importante mantener el adecuado equilibrio profesional, personal y familiar

Etapa 4: El BúhoTotem-búho

El búho es la representación de la sabiduría. El directivo búho, encaramado en la rama de la organización, vigila lo que ocurre en su entorno interno y externo y tiene la serenidad suficiente para tomar decisiones complejas. En las últimas fases de esta etapa, el búho debe ir dejando paso a otros búhos y convertirse en mentor de águilas, arañas o canguros.

Con más detalle y bastante más gracia, el profesor Pin Arboledas lo explica en el siguiente vídeo:

Hace años, en entornos mucho más estables, estas etapas podían ser casi lineales y se llegaba a la fase de búho a los 40 o 50 años, casi de forma natural. En la actualidad, los cambios son tan acelerados que se puede pasar de búho a fases anteriores, incluso de águila, simplemente porque la empresa o incluso el sector, desapareció, o porque se haya transformado de tal manera que ni el conocimiento adquirido ni el networking generado, sirvan de mucho.

A todos los niveles, los trabajadores deben irse adaptando a este entorno aceleradamente cambiante, pero esta necesidad es especialmente crítica en los directivos que deben liderar los procesos de cambio. Y asumir que uno ya no es un búho puede no ser sencillo, y más, si nunca se ha sido como el jefe de Dilbert.

Dilbert-búho


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