Los salarios de los ejecutivos

Supongo que todos nos hemos sorprendido con la iniciativa de Dan Price, creador y CEO de Gravity Pavements, que ha planteado un salario mínimo para todos sus empleados de 70.000 $, y para financiarlo se ha rebajado el sueldo de un millón de dólares al año a esa cifra mínima a la vez que dedicará un importante anticipo de los beneficios del año. Esta medida implica que 70 de los 120 trabajadores de la compañía verán incrementados sus salarios, y en 30 de los casos supondrá duplicarlos.

La razón que esgrime es que, según un estudio de la Universidad de Princeton, dirigido por Daniel Kahneman, (premio Nobel de Economía en 2002, a pesar de ser psicólogo), los aumentos de salario tienen un considerable efecto sobre la felicidad humana (¿no decían que el dinero no da la felicidad?), hasta una cantidad de 75.000 $, a partir de la cual, dicha felicidad apenas aumenta por mucho que se eleven los ingresos. Esta conclusión es producto de un trabajo de campo que evaluó a más de 450.000 personas. Y empleados más felices, son más eficientes porque trabajan con más entusiasmo.

Esta noticia ha puesto sobre el tapete con toda crudeza, las diferencias salariales que existen entre los altos ejecutivos de las empresas y los empleados medios o los de menor salario. Según un estudio de la AFL-CIO (Executive Paywatch 2014), los altos ejecutivos en EE.UU. cobran una media de 354 veces más que los salarios medios de sus compañías, y esa brecha ha ido creciendo de forma constante en los últimos años.  Y esta tendencia se observa asimismo en Europa, con los países del este, España e Italia a la cabeza.

Diferencias sueldos directivos

En mi opinión, esta situación causa importantes desequilibrios internos en las empresas y en la sociedad en general. Acentúa el sentimiento de injusticia, la brecha social, la falta de involucración de los empleados con sus empresas….. Según un estudio del New Economics Foundation (think tank independiente del RU, que promueve la justicia económica, social y medioambiental), la escala de diferencia salariales óptima es de 1 a 8 y, en circunstancias excepcionales, llegar a 1 a 20. Cualquier elevación sobre esta cifra genera una insatisfacción que acaba siendo contraproducente para los resultados de las empresas..

No creo que sea fácil revertir esta tendencia. Ni siquiera existe una voluntad de informar sobre la situación. La ley Dodd-Frank (EE.UU), adoptada en 2010 con el fin de prevenir la repetición de las prácticas que condujeron a la crisis de 2008, propugnaba que se hicieran públicas las diferencias salariales entre los ejecutivos y la fuerza laboral en las compañías que cotizan en bolsa, pero la resistencia de las empresas a ello ha sido total.

Avaricia

 

En ambientes más igualitarios es donde se alcanza una mayor satisfacción y la excesiva avaricia puede convertirse en muchas empresas en pan para hoy y hambre para mañana.

 


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