La gestión con miedo

“Donde el miedo está presente, la sabiduría no puede estar”

Lacantius, escritor romano

 

EnMiedo 1 muchas empresas se teme tanto a la reacción de los mandos, que los empleados aprenden a mostrar sólo los aspectos positivos minimizando los negativos. Muchos mandos intermedios se encuentran en una posición especialmente complicada, debiendo generar un trabajo de calidad creciente, con medios cada vez más escasos y con unos jefes que no admiten fácilmente objeciones y acaban optando por la salida más fácil pero, a menudo, no la mejor.

Un ejemplo claro de esta situación se manifestó de manera especialmente cruda en el grupo Volkswagen, cuyos equipos de ingenieros temían de tal manera a su antiguo CEO, Martin Winterkorn, que exigía objetivos cada vez más ambiciosos y, a menudo, irreales, que prefirieron instalar un software que permitía engañar a los medidores de emisiones, antes de enfrentarse a él.

Posiblemente, una situación parecida se vivió en Nokia, que fue perdiendo su posición de liderazgo en la fabricación de teléfonos móviles por mantenerse en un mundo irreal alimentado por informaciones internas que recogían sólo lo que los directivos querían oír. Y, cuando se dieron cuenta, era demasiado tarde.

ElMiedo 2 miedo, es una de las emociones más básicas del ser humano (y de cualquier animal superior, por cierto) y cumple un papel esencial en la supervivencia. El problema es cuando se convierte en algo disfuncional, en una emoción que nos genera ansiedad negativa. Los empleados, especialmente en entornos de crisis como el actual, tienen lógicos miedos a aspectos externos que pueden influir en su trabajo: a que baje la facturación o la rentabilidad y perder el trabajo, a que se produzca un ERE, a que se produzca una fusión o adquisición, a que cambien a peor sus condiciones de trabajo….

En esta situación, las empresas y sus directivos pueden fomentar el miedo como mecanismo de control y dominación o esforzarse por crear confianza y tranquilidad entre sus profesionales para eliminar o, al menos apaciguar, esos miedos naturales. Lamentablemente, muchas han optado por la primera opción sin ser conscientes de los males que acarrea.

Porque la gestión con miedo paraliza, bloquea la creatividad, genera inseguridad, dificulta la toma de decisiones, distorsiona la comunicación interna……., y genera un círculo vicioso que se va realimentando, apareciendo nuevos miedos a partir de los temores que ya se perciben.

El generar el necesario ambiente de confianza y acabar con esa gestión basada en el miedo, es tarea de la alta dirección de la empresa. Y para ello, es crítico desarrollar una cultura organizativa que no penalice el error, que anime a arriesgar y a innovar, que facilite el compartir, que apueste por el talento y que preste una atención especial a la comunicación interna.

Y el mejor argumento para que se den cuenta de la necesidad del cambio, es de índole económico. Está más que probada la muy elevada incidencia que tiene el clima laboral en la productividad de la empresa y, por tanto, en su posición competitiva y en sus resultados (es muy recomendable el libro “No miedo” de Pilar Jericó).

Actitudes como las del jefe de Dilbert, difícilmente traerán algo bueno.

Dilbert miedo


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