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MIGUEL SANCHEZ

Miguel Sánchez Montes de Oca

CONFEDERACIÓN DE EMPRESARIOS DE ANDALUCÍA

“Una de las cosas más creativas que tiene el directivo es la capacidad de organizar su propio trabajo”

 

Tiene 72 años y parece conservar el brío de la juventud en una cabeza donde cabe casi toda la historia reciente de España. Miguel Sánchez Montes de Oca (San Fernando, Cádiz, 1936) se graduó en la Escuela de Organización Industrial en 1960. En su vida profesional ha conocido la empresa, la enseñanza y la política. Este hombre, abogado, economista, sociólogo, psicólogo, y sobre todo humanista, se siente orgulloso de ser el fundador de la primera Facultad de Empresariales, en Sevilla, y de haber contribuido a la expansión de las empresas españolas en Latinoamérica.

¿CÓMO AFRONTABA SU CARRERA EMPRESARIAL EN ESPAÑA UN PROFESIONAL EN LOS AÑOS SESENTA?

España era entonces un páramo empresarial. Hay que pensar que hasta el año 1960-1961 no empiezan a sentirse los efectos del Plan de Estabilización. Estábamos en una autarquía. El país vivía en una extrema pobreza. Los pactos con Estados Unidos supusieron entonces unas contraprestaciones como la creación de la Escuela de Organización Industrial, la creación de la Comisión Nacional de Productividad Industrial y todo un conjunto de iniciativas para modernizar la empresa española. En aquel momento, para un profesional que salía al mundo lo que pasaba es que no había trabajo: había que inventárselo. Ello suponía que había todo un campo de cosas que aprender y modelos para trasladar de países avanzados. Aquí se adoptó el sistema americano para la gestión de la empresa. Estábamos en los inicios de la modernización de la empresa española. Eran los primeros pasos para abandonar la autarquía. Nos sorprendíamos con aquellas palabras míticas como “organigrama” o “distribución en planta” para mejorar los procedimientos de trabajo. Recuerdo que cuando hice las prácticas de la milicia en la Marina, como tenía esos conocimientos de la Escuela, me mandaron al Estado Mayor porque yo sabía qué era aquello y podía traducir los manuales americanos para modernizar las Fuerzas Armadas. En cuanto a la Escuela, acababan de marcharse quienes la habían tutelado los primeros años. Era personal de la Universidad de California-Los Ángeles. Siempre estuvo al mando una figura que fue central: Fermín de la Sierra, que era catedrático de Organización de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid. A él se debe la creación de la Escuela, la Comisión Nacional de Productividad o el Instituto Nacional de Racionalización del Trabajo, desde donde se impulsó la modernización de la industria.

USTED HA VIVIDO TODO EL PROCESO DE MODERNIZACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DEL PAÍS...

La Escuela se funda en un momento providencial, en el umbral de los años sesenta. ¿Qué ocurre en esa década? Son unos años que han pasado a la historia como los del desarrollo salvaje. Viajé a otros países europeos como consultor de firmas internacionales para traer información, métodos y procedimientos de gestión. Fue una etapa de puesta a punto a toda velocidad de todo el atraso que arrastrábamos. Aprovechamos esa década de desarrollo salvaje. Por eso el país creció tanto, lo que posibilitó el divorcio entre la España real y la oficial, la creación de clases medias, lo que facilitó a la postre que los años setenta tuviéramos el clima necesario para la instauración de la democracia. Ésta no llegó por arte de birlibirloque. Los años setenta, con la crisis del petróleo de 1973, son los últimos años del franquismo. En estos años, en la segunda mitad de la década, España se incorpora al sistema democrático mundial. La política es lo que prima. Nos encontrábamos con una grave crisis económica que se resolvió con los Pactos de la Moncloa. Los años ochenta son los de la salida de España a Europa. Es el gran reto. La culminación de un sueño de muchos años. Estamos ya muy preparados para Europa y para la internacionalización. La década de los noventa es ya la del “rompimiento de los cielos”, por decirlo de alguna manera. España deja de ser un país olvidado y pasa a ser una potencia respetable que aflora a Latinoamérica, con la presencia de grandes bancos, eléctricas, etcétera, que hacen de locomotora para otras empresas que acaban instalándose en esos países. La Escuela acompañó todos estos procesos. Si había que poner el acento en la internacionalización, lo hacíamos; si era necesario insistir en la competitividad, también. Siempre sobre una base científica y tecnológica.

¿RECUERDA USTED ALGUNA ENSEÑANZA ESPECIALMENTE VALIOSA?

Para mí fue fundamental la enseñanza en la Escuela de Fermín de la Sierra en lo que hoy se llama Política de Empresas. También la de José Luis Pinillos. Daba Recursos Humanos, una materia algo incipiente entonces, donde aplicó sus conocimientos de psicología a lo que después se denominó Dirección de Personas. Al finalizar mi diplomatura, Pinillos me facilitó la entrada en Astillero Elcano, en Sevilla, auditada por una consultora belga a la que me incorporé y que me permitió conocer el funcionamiento de las empresas europeas. Los conocimientos que yo tenía en aquellos años me los dio la Escuela. Con ellos logré defenderme y salir adelante en una consultora internacional. La Escuela me proporcionó conocimientos, relaciones y empleo.

¿QUÉ CRITERIOS HA MANEJADO EN SU VIDA PROFESIONAL PARA DECIDIR UN CAMBIO DE TRABAJO?

Yo me he dedicado a tres cosas: a la enseñanza académica, a la empresa y a la política. En 1977 me meto en la vida política porque era eso lo que el país pedía en aquel momento. Voy con un grupo de profesores universitarios como García Añoveros –ministro de Hacienda–, Manuel Olivencia –subsecretario de Educación–, o con Manuel Clavero, a quien acompañé como subsecretario en el Ministerio para las Regiones y en el de Cultura. Luego pasé al Instituto de Cooperación Iberoamericana, como secretario general, porque mi especialidad siempre fue América Latina. Los conocimientos que adquirí en la Escuela fueron valiosísimos en la vida política y empresarial. Cuando llegué al Ministerio para las Regiones tuve que determinar qué competencias eran del Estado, cuáles, de las regiones, y cuáles las compartidas. Apliqué criterios empresariales a la Administración.

¿POR QUÉ ESTUDIÓ PSICOLOGÍA?

Por una vocación muy especial hacia todo lo que se refiere al ser humano. Antes la Psicología era una enseñanza de segundo ciclo y se estudiaba después de terminar una licenciatura universitaria. En aquella época, coincidíamos ingenieros, filósofos, economistas o abogados. Esa conjunción de un grupo plural de gente titulada previamente da un perfil particular. Algo que no tiene el muchacho que, recién acabado el bachillerato, accede ahora a una facultad tan complicada como ésta, en la que se intenta aprender a comprender al hombre.

¿PUEDE CITAR ALGÚN LOGRO PROFESIONAL DEL QUE SE SIENTA ESPECIALMENTE ORGULLOSO?

La creación de la primera Facultad de Ciencias Empresariales en España, en Sevilla, que después se extendieron por todas las universidades españolas. Me condecoraron con la Cruz de Alfonso X el Sabio al término de la primera promoción, en 1976. Era una época todavía predemocrática. Recuerdo que en la ceremonia de graduación les di la palabra a aquellos que terminaban la promoción: todo eran reivindicaciones. Era el espíritu de la época. Yo me preguntaba: “¿Éstos van a ser los futuros gestores de empresas? Pero si parecen sindicalistas”. Ciencias Empresariales existe ahora en toda España. El segundo logro más importante ha sido facilitar la presencia de empresas españolas en América Latina. Creo que he contribuido a esa expansión de alguna manera.

¿QUÉ OPINIÓN TIENE SOBRE LA “LA GESTIÓN DEL TIEMPO” DE LOS DIRECTIVOS Y PROFESIONALES?

Una de las cosas más creativas que tiene el directivo es la capacidad de organizar su propio trabajo. La gente es capaz de organizar una empresa, pero a veces no es capaz de organizar su propio trabajo. La organización del tiempo no es nada más que la organización personal del directivo. Cómo tiene que trabajar el directivo para ser rentable él, no ya la empresa. He sido profesor de esa materia en muchas universidades españolas y americanas.

¿QUÉ FACTOR CONSIDERA USTED QUE ES PRIMORDIAL PARA EL DESARROLLO Y EL IMPULSO HACIA EL FUTURO DE LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS?

La innovación. La empresa es de por sí un ente innovador. Una de las funciones principales que tiene el empresario es la de anticiparse al futuro y tomar posiciones en función de ello: el que da primero, da dos veces. La innovación es la puesta en práctica de la creatividad. Hay muchos campos donde actuar. Por ejemplo, las industrias culturales. Somos una comunidad de 450 millones de hispanohablantes. Esto es un valor añadido. Las industrias culturales significan el 7% del PIB mundial –más que la energía, más que la industria textil, casi igual que la agricultura–. España está al 4%. Ahí tenemos todavía un 3% para llegar a ponernos a nivel mundial. Un dato aplastante: hay 12.000 profesores de español en Europa. Nosotros podemos vender películas, discos, audiovisuales o libros en Europa. A través de la bandera cultural se vende y se da la imagen de marca de un país. Además de la innovación, las empresas necesitan para su desarrollo un sistema adecuado de dirección de personas, lo que antes se llamaba Recursos Humanos. Al final, si la gente no quiere, las cosas no salen. Por lo tanto, lo más importante en una empresa son las personas.

¿CUÁL ES SU ANÁLISIS SOBRE LA CRISIS ECONÓMICA QUE ESTAMOS VIVIENDO? ¿ESTÁ LA ECONOMÍA ESPAÑOLA PREPARADA PARA AFRONTARLA?

Estamos viviendo en este momento una crisis creada por la codicia, la avaricia, el afán desmedido de lucro de las multinacionales que controlan el mercado mundial de las materias primas y los circuitos financieros. Es uno de los efectos no deseados de la globalización económica. No acabo de entender cómo algunas empresas financieras anuncian que van a obtener los beneficios más altos de toda su historia y al mismo tiempo hay falta de liquidez y restricción del crédito, precisamente, el origen de su negocio. Algo parece que no encaja ahí. Suscribo una afirmación del candidato del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, que dice: “Si estas empresas van a obtener beneficios extraordinarios es justo que paguen impuestos extraordinarios”. La especulación en las materias primas y en los circuitos financieros son los que están creando esta situación. Ahí están tanto el petróleo como los cereales. Toda esa especulación se parará cuando la actividad económica no dé más de sí. Creo que ya estamos cercanos a una estanflación (recesión con inflación). ¿En qué se parece la actividad de los grandes almacenes estos días con las rebajas del verano del año pasado? Falta alegría. La gente no tiene dinero. Muchas de ellas no pueden llegar a fin de mes. En cuanto a la recuperación, los que son muy optimistas vaticinan que la economía se recuperará en el segundo semestre de 2009. Lo que está claro es que la economía ya no será lo que fue. Estamos en el umbral de un nuevo orden económico, de un nuevo sistema financiero más estructurado, más regulado, más confrontado con la realidad. No es un cambio de ciclo, es un cambio de época.