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CARLOS AGULLÓ

Carlos Agulló Campos-Herrero

CATEDRÁTICO DE LA ETSII DE LA UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

"Yo creo más en la inteligencia que en el palo para sacar la economía de la crisis, en discurrir nuevos productos y propuestas."

El currículo de este veterano ingeniero tiene exactamente 28 páginas. En el primer golpe parece excesivo. Tras haber permanecido con él durante dos horas conversando se comprende que esa treintena de folios sean el reflejo de una persona que durante medio siglo de carrera profesional ha tenido la voluntad y el tesón de cincelarse a sí mismo con mil certeros golpes de dos instrumentos que venera: el conocimiento y la inteligencia. Doctor Ingeniero Industrial, pionero en 1958 de la Escuela de Organización Industrial, ha repartido su actividad entre la enseñanza (ha sido catedrático de Administración de Empresas y director del Departamento de Ingeniería de Organización, Administración de Empresas y Estadística de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid; profesor de EOI; director de numerosos masters) y la actividad empresarial (ha sido director comercial y director de Planificación Estratégica y Tecnologías de la Información de Iberia, miembro del Consejo de Administración de numerosas empresas españolas e internacionales y presidente de Editorial Universitas).

USTED ES EL MÁSTER MÁS ANTIGUO EN ESPAÑA. ESTA CONDICIÓN, ¿IMPRIME CARÁCTER?

No puedo afirmar que tal título me corresponda. Sí es verdad que soy de los primeros. Hablamos de mediados de la década de los cincuenta. En aquella época no había casi ni concepto de lo que era un máster. Yo empecé a trabajar en temas relacionados con la dirección y administración de empresas y me dijeron que tenía que hacer un curso específico, porque entonces estas materias no se incluían en el temario de la Escuela de Ingenieros donde yo me había licenciado. Fue precisamente Fermín de la Sierra, que acababa de fundar la Escuela de Organización Industrial, quien me recomendó que ampliara mis estudios sobre Administración de Empresas en EOI. Luego completé mi formación con una beca, en Estados Unidos y numerosos cursos.

¿HACER UN MÁSTER ENTONCES ERA UNA EXTRAVAGANCIA?

Nadie los hacía. La primera escuela de negocios que hubo en España fue la Escuela de Organización Industrial y yo pertenecí a la segunda promoción. Ni siquiera se llamaba máster. Era un curso de un año en el que participaríamos unos 12 o 14 alumnos.

¿QUÉ DIFERENCIAS Y SIMILITUDES EXISTEN ENTRE EL CONCEPTO DE ESCUELA DE NEGOCIOS DE ENTONCES Y LAS DE HOY?

Casi todos los profesores que yo tuve habían venido de Estados Unidos y traían unos conocimientos sobre administración de empresas muy avanzados comparativamente. Impartían unas clases que eran más participativas, si las comparábamos con las fórmulas magistrales a las que estábamos acostumbrados en las universidades. Se reflexionaba más en conjunto. Yo creo que en esa línea es donde se ha ido progresando más. Ahora la gente está mucho más preparada. En aquellos momentos poco se sabía de estos temas. Había una diferencia entre los directivos empresariales españoles y los de otros países más avanzados. Yo tuve entonces reuniones con presidentes de las principales empresas americanas. A mí me maravillaba la organización que tenían; quedabas a mediodía y a las 12 menos un minuto te recibía en su despacho. Tras un par de minutos de hablar de cosas generales entrabas de inmediato en materia. En tres cuartos de hora ya habías abordado todos los asuntos y se acababa el encuentro. En tan corto espacio demostraban un profundo conocimiento de los temas que les competían. En España los empresarios de aquella época tenían los conocimientos adquiridos en la Universidad, si es que habían acudido a ella, y como no se daban materias de dirección de empresas, no tenían una formación básica en estos temas. No obstante, quiero expresar mi admiración por su trabajo, ejemplo y logros. Hoy las cosas, afortunadamente, han cambiado de manera radical, hay muchísimo más conocimiento y mucha más experiencia.

¿QUÉ ASPECTOS DE SU FORMACIÓN HAN RESULTADO MÁS IMPORTANTES PARA SU ACTIVIDAD EMPRESARIAL?

Soy militante de la formación continua. Lo que yo estudié me abrió horizontes, promovió inquietudes, me dio conocimientos. Pero he ido incorporando muchas otras cosas a lo largo de mi vida. He ido a muchos seminarios, he tratado de relacionarme con todas las personas que tenían una posición avanzada en el campo en donde yo estuviera. Yo he tratado de copiar, de imitar a lo mejores en mi campo. Porque yo creo que hay que estudiar y analizar lo que hay en el mundo y copiar o inspirarse con inteligencia. Le voy a contar una cosa; yo fui quien impulsó el Puente Aéreo de Iberia entre Madrid y Barcelona a principios de la década de los setenta. La necesidad de crearlo se planteó porque entonces no teníamos capacidad informática para gestionar todas las reservas. Teníamos los ordenadores de mayor capacidad en aquellos momentos. Los nuevos modelos tardarían uno o dos años. La situación era muy crítica. Además, pensé que había que simplificar y mejorar el servicio entre Madrid y Barcelona. Me dedique a estudiar qué soluciones se habían dado a rutas con tráfico muy grande en el mundo. Analicé Río de Janeiro-São Paulo, Nueva York-Boston, Nueva York-Washington y San Francisco-Los Ángeles. Y me gustó el modelo que Delta Airlines había implantado en las conexiones de Nueva York con Boston y Washington y a las que se había dado el nombre de Shuttle Service: se cobraba a bordo, y no había que hacer reservas. El servicio estaba apoyado en una publicidad que aseguraba al pasajero que no era él quien esperaba, sino el avión. Eso era lo que yo quería. Volví a España y planteé entre Madrid y Barcelona hacer algo similar a lo que había visto en Estados Unidos. Entre otras cosas cambié el nombre, le llamamos Puente Aéreo. ¿Qué cree que pasó? ¿Me aplaudieron? No, me llamaron idiota porque aseguraban que, sin reservas, todos irían a volar a la misma hora y se formaría un problema de orden público porque todos querrían entrar a la vez en el avión. A pesar de la oposición, se hizo y fue un éxito impresionante, aunque no logré que se cobrase a bordo.

HA TENIDO UNA INTENSA PARTICIPACIÓN EN LA VIDA EMPRESARIAL Y EN LA UNIVERSITARIA. ¿EXISTEN SUFICIENTES CONEXIONES ENTRE AMBAS?

Debe haber una relación mucho más fuerte. Yo me he enriquecido de mi contacto con ambas. En la Universidad te preguntan la lección todos los días cuando impartes clases. Además, tienes que leer mucho para estar al día. Lo que aprendía lo aplicaba en la empresa y lo explicaba en clase. Después, la exigencia y los retos empresariales me servían de materia para contársela a mis alumnos. Pero en la realidad ocurre que hay profesores que dan clase en la Universidad y nunca han practicado lo que enseñan. ¡Eso es una barbaridad!

EN ESPAÑA TIENDE A ADMIRARSE EL TRABAJO ESPIRITUAL DE LA UNIVERSIDAD, MÁS QUE LA ACTIVIDAD EMPRESARIAL.

El empresariado español ha mejorado su formación, pero tenemos una asignatura pendiente fundamental y es el acercamiento de la Universidad y la empresa. Para que esto ocurra ambas partes tienen que cambiar para mejorar la investigación, y la creatividad. Es sorprendente el número escaso de empresas que surgen de la iniciativa de estudiantes de la Universidad. Los estudiantes españoles deberían tener una mentalidad innovadora y empresarial mucho más importante. La querencia del "voy a ser funcionario" o "voy a colocarme en una empresa grande y ya está" es insuficiente. Fomentar que salga un ejército de emprendedores de la Universidad es clave. Ése es el futuro de España, la manera de luchar contra las crisis.

A LA HORA DE CONTRATAR A UNA PERSONA, ¿EXIGE QUE EL CANDIDATO HAYA HECHO UN MÁSTER Y TENGA EXPERIENCIA INTERNACIONAL?

Lo que no cabe duda es que ambas cosas son méritos. Una persona joven que acude a las clases de un máster cuando podría ocupar su tiempo en irse de copas, eso ya indica algo. ¡Claro que valoraría el máster! Lo que ha aprendido en él y ante todo el esfuerzo que ha sido capaz de hacer. Si el candidato tiene muchos masters pero no ha trabajado nunca, a lo mejor no lo cogería. La experiencia internacional es fundamental, la economía y los mercados son globales. No podemos competir con una mentalidad aldeana.

¿CREE QUE FORMACIÓN E INTELIGENCIA SON INSTRUMENTOS DE LA GESTIÓN DEL DÍA A DÍA EMPRESARIAL EN ESPAÑA?

Cuando ocupan un puesto directivo muchos creen que uno debe utilizar un tipo de mando autoritario. Pero cuando estás formado y lees mucho, te das cuenta de que a lo mejor en todo un año hay que ser un minuto autoritario, pero que lo que tienes que ser capaz de introducir es la motivación. La teoría llamada "X" dice que la gente trabaja motivada por el palo y la zanahoria. La teoría llamada "Y" dice que la gente se integra por el trabajo y se exige él a sí mismo. La palabra "control" no tiene que ser tan importante. Yo creo que si te rodeas de personas formadas hay muchos que militan en la teoría Y, el jefe no tiene que ser autoritario y, por el contrario, tiene que saber delegar. La formación y la inteligencia son factores claves para el éxito.

¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES DIFERENCIAS ENTRE LOS DIRECTIVOS DE SU GENERACIÓN Y LAS NUEVAS HORNADAS?

Ahora hay un peligro, que es la excesiva especialización. Enseñar solamente tecnologías no es suficiente. Hay que enseñar a pensar. La formación en tecnologías es un patrimonio intelectual que se marchita pronto y por ello lo que hay que enseñar es a aprender y analizar lo que se aprende.

¿HA TENIDO ALGÚN MAESTRO QUE LE HAYA MARCADO PARA BIEN EN SU VIDA PROFESIONAL?

Varios maestros. Uno, Fermín de la Sierra, fundador de la Escuela de Organización Industrial e introductor en España de las técnicas de gestión empresarial. Otro fue un director general de Iberia, Lázaro Ros España. Llegó a una empresa que era pueblerina y con aviones de hélice y le dio un impulso extraordinario, la convirtió en una compañía internacional, e introdujo los aviones a reacción. Fue arriesgado y me sirvió de ejemplo. Podría citar más, pero sería una lista muy larga. He tenido grandes jefes, compañeros y colaboradores.

HA IMPARTIDO INCONTABLES MASTERS SOBRE CALIDAD. ¿CREE EN LA PERFECCIÓN?

Yo creo que la perfección no existe, pero que hay que tratar de hacer las cosas lo mejor posible. La calidad fue en su día una ventaja competitiva, pero al cabo del tiempo las ventajas competitivas dejan de serlo para convertirse en algo esencial. Tienes que hacer aquello que vaya a valorar el cliente y debes conseguirlo de la forma más barata.

¿QUÉ FACTOR CONSIDERA CLAVE PARA LA EVOLUCIÓN DE LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS Y CÓMO DEBERÁ SER GESTIONADO?

en las que no quiero entrar, creo que tenemos importantes déficits. El primero es la competitividad. España podrá ser el país octavo o noveno en producción, pero estamos en el puesto veintitantos en competitividad. Eso es gravísimo y hay que mejorarlo. Se mejora pensando, introduciendo nuevas tecnologías, y ésa es una de las cosas que deberían tener siempre presente el Gobierno y los empresarios. La solución no puede ser el exigir a la plantilla "te quedas más horas" o "echo a la mitad". Hasta al tonto del pueblo se le ocurre echar a 5.000 trabajadores en tiempos de crisis; pero lo que hay que averiguar es por qué se ha llegado a esa situación. En la mayoría de los casos a quien habría que despedir es al gestor. Otro déficit muy importante es la innovación. Pensamos poco y creamos poco. La Universidad debía ser el motor de creación del tejido empresarial, tecnológico e industrial en España. Yo creo más en la inteligencia, en discurrir nuevos productos y propuestas para sacar a la economía de la crisis que en el palo.