Back to interviews

MANUEL PIMENTEL

Manuel Pimentel Siles

PRESIDENTE DEL GRUPO ALMUZARA

"La editorial es una empresa muy especial. Uno tiene que tener por igual alma de poeta y entrañas de empresario"

 

Tras los muros de una anodina nave industrial de Córdoba, Manuel Pimentel (Sevilla, 1961) ha establecido su laboratorio de moderno alquimista: las editorales Almuzara y Berenice, empresas fundadas por él y que son la viva muestra de su pasión por los libros. Una pasión que da un brillo especial a sus ojos cuando habla de ese producto tan preciado que es un ejemplar editado con mimo. Al fondo de la primera planta del edificio está su despacho, sin puertas, tan sólo delimitado por unas planchas de cristal que distribuyen la luz que entra por las ventanas y que le aislan mínimamente del ruido de la oficina. Su mesa está invadida por las galeradas y los originales de los que tan sólo una pequeña parte tendrán la fortuna de encontrarse con los lectores en las librerías. Como editor, Manuel Pimentel intenta adelantarse y saber qué interesará a la sociedad para ofrecerlo en forma de letra impresa. Ahora, además de los libros, los vinos ocupan buena parte de su activad laboral por su presidencia del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles, cargo que ostenta dada su formación de ingeniero agrónomo (cursó también el Máster de Ingeniería y Gestión Medioambiental en EOI en 1989). Atrás quedó su etapa política (Pimentel fue diputado en el Parlamento andaluz y secretario general del Partido Popular en Andalucía, además de secretario general de Estado de Empleo y ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, cargo que ocupó desde el 18 de enero de 1999 hasta el 19 de febrero de 2000), y casi tiene aparcada su carrera literaria (de su pluma han salido las novelas La ruta de las caravanas y El librero de la Atlántida y el ensayo Manual del editor), ya que ahora se debe más a los libros de los demás que a los suyos propios.

SU CURRÍCULO REFLEJA UNA ACTIVIDAD DE VÉRTIGO. ¿CÓMO DISTRIBUYE SU TIEMPO?

No son cosas que se hagan simultáneamente, sino que se hacen una detrás de otra. Montilla-Moriles es una presidencia representativa, no ejecutiva. Ahora mismo me dedico a editar y a escribir. Todo lo demás son hitos del pasado.

USTED HA TENIDO UNA INTENSA VIDA ACADÉMICA, PARTE DE LA CUAL TRANSCURRIÓ EN EOI...

Conozco EOI desde la doble perspectiva de profesor y alumno. A principios de los años noventa era una institución pionera en cuestiones de medio ambiente y a los ingenieros nos proporcionaba una formación que, en aquellos momentos, no se encontraba en el mercado. Antes de entrar en política, trabajaba en ingeniería en aspectos vinculados con la agroindustria y el medio ambiente, y fui alumno del Módulo de Medio Ambiente, en Madrid y en Sevilla. Después he sido profesor de ese mismo módulo. Además, cuando fui secretario general y ministro de Trabajo colaboré en algunos proyectos importantes de EOI. Tengo un profundo respeto y un enorme cariño a la Escuela. En ella he visto una vocación y un interés por los temas técnicos e industriales que tiene mucho que ver con la realidad empresarial de la pequeña y mediana empresa, algo que me parece muy importante.

USTED FUE MINISTRO DE TRABAJO...

Recogí el testigo de Javier Arenas, que fue un gran ministro. Teníamos un buen equipo y, además, las circunstancias eran buenas: salíamos de una crisis anterior y llegábamos con la frescura de querer hacer las cosas por consenso. Esa combinación de factores hizo que fuera una etapa bonita para todos. Guardo un recuerdo muy grato y el balance de mi paso por la política es hermoso.

SIN EMBARGO, PRESENTÓ SU DIMISIÓN. ¿FUE UNA DECISIÓN DIFÍCIL?

En ese momento entendí que debía irme a mi casa y, más que difícil, fue una decisión muy notoria. No fue una decisión mucho más difícil que otras que tenemos que tomar en nuestra vida diaria.

TRAS LA POLÍTICA LLEGÓ EL LIBRO. ¿CÓMO FUE ESTE CAMBIO?

Cuando salí de la política volví a la ingeniería, donde estuve algún tiempo, pero hubo un momento en que hice una reflexión, en el fondo muy simple: la vida me había tratado bien y quería dedicarme a lo que me gustaba. Me gusta escribir, me gustan los libros, y decidí crear una editorial.

¿TENÍA ALGUNA EXPERIENCIA EN EL MUNDO EDITORIAL?

No. Antes de empezar a editar había publicado varios libros y había convivido en editoriales, pero no tenía otro tipo de experiencia editorial.

QUÉ ES PARA USTED UN EDITOR…

Un editor es un alquimista, porque la edición no es una ciencia exacta. Uno edita por muchos motivos: porque le gusta, porque busca libros para su fondo de catálogo, porque un tema puede interesar en ese momento o porque cree que puede vender. Hay muchos motivos para editar un libro, pero nunca se sabe a ciencia cierta cómo va a responder el mercado. La editorial es una empresa muy peculiar. Un editor tiene que tener, a partes iguales, alma de poeta y entrañas de empresario. Este negocio es duro, con poco margen, difícil, complejo, y si no es capaz de conseguir que los ingresos superen a los gastos se va a la quiebra. De hecho, las editoriales son empresas con mucha "mortalidad infantil".

¿TIENE ALGO QUE VER LA GESTIÓN POLÍTICA CON LA GESTIÓN EDITORIAL?

Son cosas distintas, aunque todo tiene una faceta común, y es que hay que estar muy atento a lo que pasa en la sociedad. El editor crea estados de ánimo de la sociedad, abre corrientes. En política tú también creas estados de ánimo o abres corrientes. En todo caso, en la política, como en el mundo editorial, vivimos mucho del estado de ánimo colectivo.

EN ESTOS TIEMPOS DE CRISIS ECONÓMICA PARECE QUE EL SECTOR EDITORIAL ESTÁ LOGRANDO SORTEARLA, SEGÚN LOS ÚLTIMOS DATOS DE VENTA DE LIBROS QUE SE HAN HECHO PÚBLICOS…

El libro, en general, es algo cíclico. En épocas de bonanza no sube mucho y en épocas de crisis se mantiene. Si esto se observa desde el punto de vista mercantil, vemos que el libro es la alternativa de ocio más económica; es un regalo bueno y, además, la población cada día lee más. Las nuevas tecnologías que, se suponía, iban a destruir al libro lo están reforzando cada día. Hay espacio para Internet y hay espacio para el libro.

EN LA DECISIÓN DE PUBLICAR UN LIBRO, ¿CUÁNTO PESA EL ÁNIMO DEL EDITOR?

Mucho. Tenemos un consejo editorial que se reúne y procuramos ser lo más objetivos posible, pero en un mundo donde no hay verdades absolutas es muy difícil… Si llevamos varios meses buenos de libros y de ventas nos animamos y tendemos a ser más alegres, y si llevamos varios meses de devolución seremos más prudentes. Procuramos minimizar este estado de ánimo, pero afecta.

¿ES DIFÍCIL DECIR ‘NO' A UN LIBRO?

Es muy duro, pero estamos tan habituados que es parte de la base de nuestro trabajo. Hay que tener en cuenta que a una editorial pueden llegar en torno a los 600 manuscritos cada mes...

¿Y CUÁNTOS LEE USTED?

No muchos. Los manuscritos no los lees enteros, porque si ves que en la página 20 o 30 se te cae el libro, ya no sigues. Pero entre manuscritos y libros suelo leer unos dos libros por semana.

¿CÓMO SE LOGRA EL OLFATO PARA LOS BUENOS LIBROS?

Hay una parte innata, como en todos los talentos, y una parte de experiencia. No es lo mismo cuando llevas algunos éxitos y muchos palos. Con los fracasos adquieres experiencias, conocimientos. Pero, en una buena parte, es un factor innato.

¿ES USTED UN EDITOR MUY DURO CON SUS AUTORES?

El editor tiene una parte muy importante en la producción de un libro. Muchos de los libros editados son propuestas del editor, que busca a un escritor para desarrollar una idea. En Almuzara, más que en el estilo de un libro, que es difícil modificar, trabajamos mucho en su estructura, sobre todo en no ficción. En la novela, al ser un género literario con estilo propio, poco es lo que podemos hacer, salvo en los finales o sugerencias de algún personaje. Una novela, en el fondo, entra o no entra, y el margen para modificarla es muy limitado. Sin embargo, esto no ocurre con el ensayo, donde sí que podemos sugerir el desarrollo de una idea concreta.

¿CÓMO ENCAJAN LOS AUTORES LAS SUGERENCIAS A SUS OBRAS?

El escritor y el editor conviven y se necesitan mutuamente. No hay libro sin editor, y no hay editor sin escritor. Aunque son dos realidades distintas de un mismo universo, el editor ve todos los días la crudeza del mercado, las devoluciones brutales, y el escritor ve su obra, que le interesa, que la sigue, y no ve tanto la dureza del mercado. El escritor conoce sólo parte de la realidad editorial. La realidad editorial es mucho más dura de la que piensan los escritores.

¿QUÉ VENDE MÁS, LA NOVELA O EL ENSAYO?

La novela es más abierta. Hay novelas que se venden muy bien, y otras extraordinariamente mal; se puede vender un ejemplar o un millón, está abierto. El ensayo es más de nicho y sus ventas suelen ser más previsibles. Con la avalancha que hay de novelas, ésta se vende por fidelidad a un escritor, por confianza de la gente en el criterio de selección del editor, pero la mayoría se vende por el boca a boca: cuando una persona lee un libro y lo recomienda, ahí ha empezado la pirámide de venta.

¿SE EDITA EN EXCESO?

Se edita en libertad. Hay quien dice que hay que editar menos. Afortunadamente estamos en un país libre y cada uno edita lo que quiere, en libertad. Sí es verdad que el número de novedades es muy alto en España y eso fuerza a que los libros roten mucho, que haya mucha devolución.

¿LE HA SORPRENDIDO EL COMPORTAMIENTO DE ALGÚN LIBRO?

De muchos. Cuando en tus manos tienes un libro que aporta, sabes que va a vender. No sabes cuánto, pero nunca me he llevado la decepción de tener un libro que crea que aporte y no venda. Tengo muchas alegrías. Una de ellas es Entre limones, de Chris Stewart, que es un libro muy optimista que ha llegado a convertirse en un best seller.

¿CUÁLES SON, PARA USTED, LOS ELEMENTOS BÁSICOS PARA CONFORMAR UNA EMPRESA IDEAL?

Talento, tesón y capacidad para superar las adversidades. Todas las empresas pasan por momentos buenos y malos. Para que una empresa tenga años y perspectiva habrá pasado por momentos de gloria y momentos para adaptarse, y para ello hace falta talento y tesón. Y otras muchas más cosas, como el amor a lo que haces.

ADEMÁS, PRESIDE EL CONSEJO REGULADOR DE LA DO MONTILLAMORILES. ¿CÓMO VE USTED EL FUTURO DEL SECTOR VINÍCOLA?

El consumo en general de vinos en España lleva años bajando y las exportaciones suben. Esto quiere decir que es un sector donde se apuesta por la calidad. Los vinos de Montilla son muy singulares, generosos, finos, olorosos, amontillados. Son vinos raros, extraños, originales. No hay tintos ni blancos. Han pasado una crisis muy grave, que arrancó en los años ochenta, pero parece que se están estabilizando y con ganas de subir, porque son unos vinos de una calidad extraordinaria.

¿VINOS O LIBROS?

Me gustan las dos cosas. Aunque son distintos, están dentro del mismo universo, el universo de lo humano y de lo hermoso.