#06 La apuesta por el turismo de calidad

Marta Blanco

—Directora general de Turismo de la Comunidad de Madrid

Marta Blanco - Directora general de Turismo de la Comunidad de Madrid

Los últimos datos sobre la afluencia turística en Madrid y su comunidad reflejan un crecimiento continuo. El turismo internacional ha aumentado un 17,3% –lo que se traduce en 5 millones de visitantes extranjeros– y el nacional un 4%. Y ambos, con el valor añadido de extender su demanda fuera de las temporadas estacionales. En consecuencia, el empuje de este sector económico representa el 6% del PIB de la Comunidad de Madrid, gracias a la riqueza y el empleo que genera.

Aunque Marta Blanco ocupa desde hace unos meses la Dirección de Turismo de la Comunidad de Madrid, no es una neófita en este ámbito, como corroboran sus más de tres años como directora de Turespaña, la empresa pública encargada de la promoción del turismo nacional. Además, Marta aporta a su actual competencia su dilatada experiencia profesional en relaciones económicas internacionales, sobre todo en comercio exterior.

Después de graduarse en Empresariales, su salida profesional natural hubiese sido el sector privado, pero optó por opositar a técnico comercial y economista del Estado. Y aunque toda su carrera profesional la ha desarrollado en la Administración, ha mantenido una constante colaboración con el mundo empresarial. Su trayectoria la ha llevado a defender a España como acreedor de Deuda Externa en París, al Banco Interamericano de Desarrollo en Washington o a la Dirección de la Secretaría de Estado de Comercio, entre otros cargos.

“Durante 25 años he adquirido experiencia de servicio público y defensa del interés general, de gestión de recursos humanos y presupuestarios, de identificación de prioridades y de promoción de España en el exterior, ya sea en el ámbito comercial vía exportaciones o en el ámbito turístico, que supone también una exportación de servicios”, explica Marta.

El grueso del turismo internacional que recala en la Comunidad de Madrid procede de EEUU, Latinoamérica y Asia, mercados emergentes atraídos por la oferta cultural, a los que hay que añadir los segmentos de mercados maduros procedentes de Europa interesados en un turismo más allá del sol y la playa. El perfil de este turista conlleva que su gasto medio en Madrid sea el más alto de todas las comunidades autónomas.

“Queremos buenos productos turísticos para atraer un turismo de calidad, que es el que hace que esta actividad sea rentable.”

El imán turístico de la Comunidad se oculta en la cantidad de recursos disponibles: tres enclaves Patrimonio de la Humanidad –El Escorial, Aranjuez y Alcalá de Henares–; espacios naturales protegidos –como el Hayedo de Montejo, Reserva de la Biosfera–; 11 villas históricas con encanto; la rica oferta gastronómica; la amplia propuesta cultural de museos y espectáculos... La Dirección de Turismo está focalizando su esfuerzo en reconvertir estos excelentes recursos para que puedan ser promocionados y comercializados. “Queremos buenos productos turísticos para atraer un turismo de calidad, que es el que hace que esta actividad sea rentable”, puntualiza Marta. El turista de calidad es un turista comprometido, ávido de cultura y que suele repetir destino.

La rentabilidad es perdurable cuando se evitan los problemas derivados del modelo de turismo masificado que está afectando con virulencia a muchos destinos nacionales e internacionales. Madrid se salva con nota al no generar el turismo una presión significativa en la ciudadanía, como refleja el número de pernoctaciones turísticas diarias.

Para prevenir en el futuro los inconvenientes de los pisos turísticos gestionados por plataformas digitales, la Dirección de Turismo está elaborando un decreto ley que permitirá tener un registro exacto de las viviendas turísticas que posibilitará la regulación del sector. El turismo aporta un gran beneficio al ciudadano madrileño porque redunda en su bienestar. “Madrid no tendría, por ejemplo, el aeropuerto o los restaurantes que tiene si no fuese por el turismo”, apunta Blanco.

Por otro lado, Madrid contempla como objetivo prioritario el turismo de negocios, para el que la región está dotada de una gran oferta de espacios e infraestructuras, así como el de estudios y de enseñanza del español. Los dos últimos, además de los altos ingresos que proporcionan consiguen el retorno de un viajero que se termina fidelizando.

La productividad del turismo en Madrid es exitosa gracias a este abanico de turismo de calidad, que solo será duradero si es sostenible. Además de una buena gestión del flujo de visitantes, la sostenibilidad pasa por la plena asunción del impacto medioambiental de la actividad. Un ejemplo de esta visión del turismo responsable y de calidad es el último producto lanzado por la Dirección General: CiclaMadrid, una ruta de 420km para recorrer Madrid en bicicleta a través de vías pecuarias seguras que engloba parajes naturales, villas históricas e incluso restaurantes con estrellas Michelín.

Otro importante vector en esta apuesta por la calidad es la implementación de la tecnología dentro de un proyecto integral de smart city. Las Tecnologías de la Información y Comunicación van a permitir conocer en tiempo real la satisfacción de la experiencia del turista, así como la toma de decisiones para afrontar cualquier eventualidad en el servicio –desde las colas en los museos hasta el vaciado de papeleras cuando se llenen–. La culminación será un destino turístico inteligente que potenciará aún más su sostenibilidad.

Según un estudio del Foro Económico Mundial, Madrid es, por segundo año consecutivo, el destino turístico más competitivo del planeta. Lejos de la complacencia, “tenemos un sector turístico vanguardista, pero hay que seguir trabajando para competir con otros emergentes y afrontar los desafíos que se avecinan”. Estos retos están relacionados con las previsiones de la Organización Mundial de Turismo que hablan de 1.800 millones de turistas en 2030. España, y Madrid en particular, va a seguir siendo un destino de primera opción para muchos de estos nuevos viajeros. El binomio calidad-sostenibilidad se antoja como el único posible para mantener el valor de ser diferente y no morir de éxito ante una avalancha incontrolada. Exige, además, la implicación y el compromiso responsable del sector privado.