#05 La transición energética

Miguel Temboury

—Director general territorial en Zona Noroeste de Endesa

Miguel Temboury - Director general territorial en Zona Noroeste de Endesa

Los pronósticos para alumbrar una era descarbonizada en 2050 serán factibles si se cumple la hoja de ruta diseñada por la UE para combatir el cambio climático. El consenso político y empresarial para configurar una sociedad libre de combustibles fósiles está involucrando a la mayoría de los actores económicos y sociales en esta transformación.

El sector energético encara su reto particular para conseguir un modelo de negocio cimentado en la generación de energía 100% limpia y, en la actualidad, las empresas energéticas se encuentran inmersas en una fase de transición.

Endesa, uno de los líderes del sector, integrada en Enel (primer operador eléctrico europeo), afronta esta evolución con el firme propósito de alcanzar un mix energético completamente sostenible.

La conquista de esta aspiración ha marcado las líneas maestras del actual plan estratégico de Endesa, que para su ejecución cuenta con una organización estructurada en zonas territoriales.

Desde hace cinco años, Miguel Temboury dirige la zona noroeste, que históricamente acumula una gran cuota de la capacidad energética de la compañía. A excepción de la producción hidroeléctrica, la generación de energía en esta área procede de centrales con tecnología convencional que se encuentran en un proceso de aumento de la eficiencia energética y reducción del impacto ambiental.

La actual responsabilidad que tiene Miguel es la culminación de una larga trayectoria en la que la formación constante ha sido una máxima personal. “Aunque en ese momento había bastantes oportunidades de trabajo”, tras licenciarse en Empresariales ingresa en la Escuela de Organización Industrial (EOI).

A través del MBA adquirió un profundo conocimiento del mundo empresarial ausente en la universidad y cubrió las carencias en competencias gerenciales: toma de decisiones, gestión de equipos y personas y habilidades de liderazgo encaminadas a “la búsqueda de consenso entre departamentos y especialistas para lograr soluciones”.

Su capacidad adaptativa le ha servido para amoldarse a los entornos cambiantes que su carrera iba proponiendo. Pasó de trabajar en una pequeña empresa a una compañía de ámbito peninsular y, más tarde, vivir la integración de Endesa en una multinacional.

Dentro de la eléctrica ha realizado funciones diversas, como la gestión del riesgo financiero, la relación con los inversores o la representación de la compañía en Nueva York. “Tener una mente abierta te permite actualizarte constantemente”, asegura.

“El Master fue un baño intenso y profundo en el mundo de la empresa.”

Esta actitud constructiva y la experiencia acumulada durante 31 años han sido muy valiosas para afrontar su cargo actual. Su papel gestor se articula en la coordinación de las líneas de negocio y de las distintas unidades en el territorio asignado. Además, el alto impacto económico, social y ambiental que provoca la actividad de Endesa en la zona le impele a aplicar la política matriz de RSC.

Este compromiso comporta una relación fluida con las distintas administraciones locales y autonómicas y con otras organizaciones –partidos políticos, sindicatos y asociaciones de consumidores– para encontrar sinergias de cooperación desde la premisa de un desarrollo sostenible.

Miguel es partidario de que la actual fase de transición se realice sin cierres precipitados de centrales, porque “hay que garantizar la seguridad del suministro y evitar un coste elevado de la energía” para evitar un daño a la población y a la economía productiva.

Es defensor del programa emprendido por Endesa para conseguir la sostenibilidad de las centrales de carbón y el acondicionamiento de otras plantas, que está logrando que “sus emisiones de CO2 y de óxidos de nitrógeno sean menores que las de una ciudad”. En este sentido, aboga por la extensión de la vida útil de las centrales nucleares por su respaldo fundamental al sistema energético y su nulo impacto en la atmósfera.

La combinación de renovadas fuentes de energía tradicional junto al incremento de las energías renovables –Endesa acaba de conseguir la adjudicación de 800 megavatios de energía solar y eólica– integran el mix energético de Endesa en esta etapa provisional previa al escenario ideal. “La velocidad de la transición vendrá determinada por la madurez de la tecnología de almacenamiento de la electricidad”. Cuando la capacidad de las baterías aumente lo suficiente, se podrá superar el problema de la intermitencia y la dependencia de las condiciones climáticas que acarrean las fuentes renovables en la actualidad. En ese momento, se acelerará el ritmo de implantación de un sistema energético 100% libre de carbono.

La innovación se focaliza en la investigación de energías limpias y “todos nuestros proyectos de futuro son centrales de energía renovable”, apunta Miguel Temboury. En esta labor innovadora se centra el actual proceso de digitalización de Endesa, que ha invertido 1.300 millones de euros en un programa para dotar de capacidades digitales a los 10.000 empleados de la compañía. Este procedimiento se está complementando con la instalación de contadores y redes inteligentes que posibilitará la gestión automática de la red, facilitará una lectura digital del gasto eléctrico en tiempo real y ayudará al cliente a adecuar su consumo a la franja horaria idónea.

Esta transformación digital inteligente ha permitido a Endesa lanzar la línea de negocio e-Solutions, que ofrecerá servicios integrales de energía a los clientes. Entre otras cosas, contribuirá a mejorar la sostenibilidad con la generación distribuida: los consumidores se podrán convertir en productores al poder verter en la red la energía que generen con cualquier sistema autónomo renovable.

Para acelerar el cambio de paradigma, “lo más importante es electrificar la demanda energética” en la mayoría de los sectores económicos. Como sucederá en la movilidad eléctrica, que reducirá el impacto ambiental en el transporte de personas y mercancías una vez se haya impuesto el vehículo eléctrico. Endesa es referente en este ámbito: 400 empleados de la empresa utilizan ya el coche eléctrico y tiene la intención de extender este hábito a 1.000 trabajadores para 2020. El mayor obstáculo para la extensión del modelo reside en la falta de puntos de recarga para los vehículos y la compañía se ha comprometido a desplegar 800 puntos públicos en dos años.