¿Qué nos aportan los viajes espaciales?

El 26 de noviembre de 2011 fue lanzada la misión espacial Mars Science Laboratory (MSL), conocida mundialmente como “Curiosity”, y aterrizó en el planeta rojo exitosamente el 6 de agosto de 2012, a las 10:31pm hora del pacifico. El rover que transportaba, “Curiosity”, tenía una masa de 889 kgs. En realidad, aterrizó a las 10:15pm, pero la señal tardó 16 minutos en llegar a la Tierra. El viaje a Marte en esta ocasión fue de 570 millones de kilómetros a través del sistema solar a una velocidad de 20.000 km por hora. No solo hubo que frenar la nave y entrar a la atmósfera marciana, sino que tocó lanzar el paracaídas y después disparar los cohetes de retroceso para bajar al explorador suavemente a la superficie del planeta. Esta es una hazaña indudable para la humanidad, pero muchos se preguntan… ¿mereció la pena el coste de más de 2.600 millones de dólares?

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La respuesta es sencilla: sí.

¿Por qué? Muy fácil: enviar un aparato del tamaño de un camión pequeño a millones de kilómetros de distancia lleva una cantidad de investigación y desarrollo que es y será utilizado en nuestro planeta para seguir avanzando en todos los campos. Curiosity llevó consigo diez instrumentos científicos con una masa total 15 veces mayor que los instrumentos de los exploradores anteriores y esto, de por sí, es un logro. Si piensas que las compañías aéreas están abusando con el precio de colocar el equipaje en la bodega del avión, echando cuentas obtenemos que llevar los 889 kilos de Curiosity a Marte costó la friolera de casi 3 millones de dólares por kilo.

Para lograr una hazaña de este calibre, la mayoría del equipo de investigación y el desarrollo tecnológico son herramientas de primera generación. ¿Qué quiere decir esto? Que la mayoría de estos instrumentos han sido construidos específicamente para esta misión y son los primeros de su tipo en existencia.  De hecho, el instrumento que utiliza rayos laser para verificar la composición de las rocas desde una distancia, es la primera vez que se utiliza en ese planeta.

La comunicación con Curiosity puede ser directa o a través de dos satélites que están orbitando el planeta rojo en este momento. Si piensas que tu conexión a Internet es lenta un día cualquiera, piensa esto: Curiosity puede enviar datos a una velocidad de 300 bits a 32Kbits, es decir, la misma velocidad a la que podías acceder a Internet en los años 90. Por supuesto, esta señal está viajando a través del espacio y tarda un cierto tiempo en llegar a la tierra y para no olvidarnos, la distancia entre los dos planetas está cambiando constantemente ya que los dos planetas tienen órbitas elípticas que no están sincronizadas. Esta distancia puede oscilar de 56 millones de kilómetros a más de 400 millones de kilómetros.

Pero, ¿qué aportan todas estas misiones a la humanidad?, ¿cuál es la importancia de los viajes espaciales?

Cuando la Unión Soviética, el 4 de octubre de 1957, lanzó el Sputnik 1, el primer satélite artificial que orbitó la Tierra para sorpresa de todo el mundo, significó el inicio de una nueva era sin precedentes en el desarrollo del conocimiento humano y el inicio de importantes y vertiginosos descubrimiento científicos e innovaciones tecnológicas.

Derivado de la investigación espacial, en nuestra existencia cotidiana están presentes artículos como la radio, el velcro usado en ropa, zapatos, mochilas, etc., las calculadoras de bolsillo, el microondas, las sartenes de teflón, mini-ordenadores, microcomponentes…. Se ha desarrollado una amplia y variada tecnología en los sistemas y componentes de instalaciones eléctricas; sistemas de purificación del aire; marcapasos; medicinas; procedimientos de soldadura; medios de comunicación; métodos de conservación de alimentos; carburantes, aislantes; pegamentos; pinturas; materiales textiles; bolsas de aire; desarrollo de simuladores a través de realidad virtual; pararrayos; investigación agropecuaria; estudio de comportamiento de ciertos animales e insectos, entre otros. Todos estos productos y tecnologías se emplean y han desarrollado a industrias como: la electrónica, metalúrgica, farmacéutica, biotecnología, maquinaria y equipo, cerámica, construcción. También se acentúa una gran revolución técnica, dado que los viajes espaciales requieren de fuentes de energía compactas y ligeras, las cuales sirven para brindar los sistemas vitales de la tripulación, como la calefacción, refrigeración, ventilación, iluminación, así como los del propio funcionamiento de las naves.

Los viajes espaciales pueden ser una esperanza, para dar fin a ciertos hábitos nocivos industriales que llevan a la producción de bienes de consumo de corta duración, la llamada “obsolescencia programada”, la cual está en evidente contraste con los productos que requiere la industria aeroespacial, encaminada a fabricar objetos de alta resistencia, ligeros, duraderos y que ofrezcan gran seguridad.

Gracias a los satélites que se encuentran en órbita alrededor de la Tierra, la meteorología, la ciencia que estudia los fenómenos que acontecen en la atmósfera de nuestro planeta, puede predecir mejor las condiciones del tiempo, vigilar el movimiento de los huracanes, fotografiar la corteza terrestre, conocer las posibilidades acuíferas de una región y mejorar la representación cartografía de nuestro planeta. Y qué decir del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) que permite, a través del uso de un sistema de satélites, geo referenciar con toda precisión y rapidez un punto sobre la superficie terrestre y con ello construir mapas con mayor precisión. Sus aplicaciones técnicas son enormes, como en el transporte aéreo, marítimo y terrestre, en este último, por ejemplo, se utiliza en sistemas de guiado de un punto a otro para los transportes internacionales, redes de autobuses, policía, ambulancias y hasta en pruebas deportivas como el ciclismo.

En el área de la medicina, las aportaciones son asombrosas, por ejemplo, los cascos de los astronautas norteamericanos adaptados por los médicos, cumplen la función de medir el oxígeno consumido por los niños sanos y por aquellos que padecen afecciones cardíacas y pulmonares. En cambio, los cascos de los astronautas soviéticos han servido para tomar encefalogramas. El simulador de ingravidez del espacio ha servido para reeducar a las personas inválidas que han perdido la locomoción. Se ha llegado a tal extremo de pequeñez en las baterías, que se ha inventado la “píldora transmisora”, la cual es tragada por el paciente y al atravesar el esófago, el estómago y el intestino registran los cambios térmicos y avisa de las posibles infecciones. El rayo láser, cuya técnica se planeó para aplicarse en las comunicaciones espaciales ayudó a crear nuevos bisturís. Los marcapasos cardíacos le deben su invención a la pila ISOMITE. Otras aplicaciones industriales se han dado, por ejemplo, en la industria automotriz, al estudiar la línea aerodinámica para vencer la resistencia del aire.

La creación de nuevas resinas plásticas por sus facultades térmicas, destinadas al recubrimiento de las naves, hicieron posible la aparición del teflón. De igual manera, la fibra de vidrio cuyas características de alta resistencia, irrompibles y anticorrosivos que han sido utilizadas para recubrir los exteriores de las naves espaciales, se emplea en la fabricación de automóviles y tuberías de drenaje y agua potable. Y el uso del titanio que es dos veces más resistente que el acero y menos pesado. Las pilas de níquel y cadmio que se han aplicado a generadores miniaturizados las tenemos en nuestra vida cotidiana en los relojes digitales y las calculadoras, así como los casetes y las videocintas. En síntesis, la historia de los viajes espaciales, ha contribuido al desarrollo y aplicación de un sin fin de tecnologías y productos, muchos de los cuales disfrutamos hoy en día en la comodidad de nuestro hogar.

En conclusión, la investigación realizada en las diferentes agencias espaciales no solo sirve para demostrar qué país es la primera potencia mundial a la hora de conseguir un mayor logro espacial (recordemos que la India fue capaz de poner una sonda en el planeta rojo, Mangalyaan (73 millones de dólares) por un coste inferior a lo que costó la película Gravity (100 millones de dólares)), sino que también afecta a nuestro día a día, con la incorporación de nuevos avances conseguidos para esos propósitos espaciales.


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