La importancia de la forma y la función en el diseño

En 1904, P.Soriau afirmaba lo siguiente: “No puede haber contradicción entre lo bello y lo útil; el objeto posee belleza desde el momento en que su forma es expresión manifiesta de su función”.

Muchas veces se ha planteado un ficticio y hasta cierto punto manipulado debate ante la posible contradicción entre planteamientos enfrentados, utilidad o función por un lado y estética por otro, presentando el diseño como una disciplina carente de interés por lo estético.

Hoy día, ambos son componentes de un mismo objetivo; es cierto que la funcionalidad debe primar en todo diseño, pero la utilidad no está enfrentada con el componente de belleza.

Los profesionales del diseño tienden a considerar que los aspectos formales y de funcionalidad tienen la misma importancia y, por lo tanto, se tienen que plantear y estudiar conjuntamente. Un objeto es bello porque satisface una necesidad y, también, porque presenta una forma que comunica su función y es visualmente atractiva para complacer al consumidor.

Más allá de la indispensable adecuación entre forma y función, se busca la belleza a través de las formas, colores y texturas. Entre dos productos de iguales prestaciones técnicas y precios, cualquier usuario elegirá seguramente al que encuentre más bello. A veces, caso de las prendas de vestir, la belleza puede primar sobre las consideraciones prácticas. Frecuentemente compramos ropa bonita aunque sepamos que sus ocultos detalles de confección no son óptimos.

Hoy en día conviven en el mercado multitud de diseños para satisfacer las necesidades estéticas de de la sociedad donde vivimos y donde el consumidor quiere su propio espacio de simbolismo y  estilismo en los productos que compra.

Cuando la función principal de los objetos es la simbólica, no satisfacen las necesidades básicas de las personas y se convierten en medios para establecer estatus social y relaciones de poder. Las joyas hechas de metales y piedras preciosas no impactan tanto por su belleza (muchas veces comparable al de una imitación barata) como por ser claros indicadores de la riqueza de sus dueños. Las ropas costosas de primera marca han sido tradicionalmente indicadores del estatus social de sus portadores.

Siguiendo los imperativos del mercado, prima la apariencia externa del producto para seducir al consumidor mediante efectos de estilismo (Styling significa’maquillaje’). La psicología que estudia las preferencias de los consumidores afirma que los objetos cotidianos, además de su valor de uso, tienen una gran carga emocional.

 


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies