El último paso – La oferta final.

Finishing the hiring process

Imagen obtenida de http://organizingmadefun.blogspot.com.es/

Y ahí están al final de todo el proceso, los responsables de recursos humanos en un lado de la mesa y el candidato vencedor en la otra. Es un entorno curioso, en algún lugar leí  que viene a ser «la mesa del disimulo». Todos se quieren pero nadie quiere mostrar cuánto quiere al otro. Y no es momento para fracasar, perderíamos todo el esfuerzo invertido (tiempo y dinero) por ambas partes.

Los responsables de contratar están contentos, han encontrado al candidato perfecto, no es fácil, han sido exigentes, sólo quieren a los mejores.

El candidato, tras tres o cuatro duras fases y tras pasar por entrevistas, test, desayunos informales etc , siente que ha llegado casi a la meta, se le nota en la cara, está contento, este paso supone un desarrollo profesional importante y lleva muchos años luchando por darlo.

Ahora hay que cerrar el proceso. Es casi una partida de poker.

La empresa quiere obtener al mejor profesional posible al menor coste posible. Ya se sabe que son tiempos duros y no es cuestión de disparar el gasto de personal.

El candidato sabe que, habiendo mostrado interés por el puesto ya ha dado el primer paso, sabe que también hay otros candidatos muy buenos, pero quiere obtener las mejores condiciones posibles. Ha hecho incluso su propio estudio de mercado y sabe perfectamente el rango de salarios de la industria.

En la mayoría de los casos debe ser la empresa la que rompa el hielo.  Ella ha elegido y debe ser la que haga la oferta conforme a una serie de parámetros, como los sueldos para puestos similares dentro de la propia empresa, los valores del mercado para esos puestos y las capacidades del propio candidato. Es muy importante que a la vez que las retribuciones económicas la empresa ponga encima de la mesa todas aquellas opciones que el candidato pueda valorar: valores y situación de la empresa, posibilidades de desarrollo profesional, beneficios sociales, las cualidades del equipo y del entorno de trabajo etc… Es justo ahora cuando el candidato va a decidir y una oferta completamente vestida, aunque menor desde el punto de vista económico, funciona mucho mejor. Sí, puede parecer una verdad oculta, pero no todo es el dinero en el mundo laboral (aunque ayuda 🙂 )

El candidato, en caso de que la oferta no sea conforme a lo que el esperaba y en cualquier otro caso, no debe de tener miedo de negociar. Sí, habéis oído bien  NEGOCIAR. Es algo que a lo que el otro lado de la mesa está dispuesto pero que muchas veces no se produce.

Es difícil. Si la oferta no está a la altura de lo que uno espera llega la decepción. Uno puede incluso sentirse minusvalorado y reaccionar, de manera natural por supuesto, dando por hecho de que es «casi ofensiva». Incluso aún cuando la empresa haya superado líneas rojas uno debe de responder y explicar porqué considera que es una oferta insuficiente. Eres un profesional capacitado así que no te será difícil dar detalles de porqué crees que la oferta debería ser al menos una cierta cantidad junto con una serie de beneficios. No hay que pedir el cielo, evidentemente, pero la información, como ya he dicho anteriormente está ahí, y el candidato ha hecho sus deberes y sabe lo que vale su trabajo, aproximadamente…

Y no pasa nada si no se cierra el proceso en ese mismo momento. Es una decisión importante para ambos lados y en muchas ocasiones la reunión acaba con una oferta a considerar y una fecha para responder a la oferta.

La clave está en ser honestos con la otra parte. Si el proceso se rompe en este punto todos pierden. Es algo a tener muy en cuenta.


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