Competencias femeninas para el trabajo

“No puedo decir si las mujeres son mejores que los hombres. Sin embargo, sí puedo decir sin dudar que no son peores”

Golda Meir

Tendemos mujer-1a pensar que existen unas cualidades más predominantemente masculinas y otras femeninas, y que esta divergencia es algo innato. Sin embargo, hace muchos años la antropóloga estadounidense Mary Mead, desmintió esta creencia tras analizar diversas sociedades primitivas. Descubrió que los patrones de conducta social y de temperamento, además de por la biología, están también determinados por la cultura y el ambiente en el que se vive.

Sea por la biología o por los patrones culturales existentes al menos en los países occidentales, muchos expertos coinciden en identificar una serie de competencias típicamente femeninas, que las definen y caracterizan en mayor medida que a los hombres, y que pueden suponer un gran valor añadido para las empresas:

Además de estas cualidades propias de las mujeres, la coexistencia de hombres y mujeres en el mismo entorno laboral, hace que los equipos sean más creativos e innovadores y que mejore el clima laboral.

Evidentemente, no todas las mujeres poseen estas competencias o cualidades mujer-2ni todos los hombres carecen de ellas, pero si son unas características que aparecen de forma más destacada en el género femenino, ¿por qué existe tanta reticencia a incorporar mujeres en muchas empresas? y, lo que es más grave, ¿por qué se limita la promoción de este colectivo hacia puestos de responsabilidad?

Podemos argumentar que se trata de un problema propio de sectores conservadores en los que predomina una cultura y forma de hacer las cosas muy masculina, pero, lamentablemente, también se observa en los líderes de la denominada Nueva Economía. Apple, Microsoft, Amazon, Google y Facebook tienen de media un 32% de mujeres en sus plantillas y sólo un 24% de sus jefes y directivos son femeninos (además, tampoco presentan mucha diversidad en general, predominando en sus staff los hombres de raza blanca). Se intenta buscar la explicación en la diferente presencia de géneros en la formación en tecnología, pero no me resisto a pensar que existen otros sesgos que justifican la escasa diversidad de empresas tan punteras y valoradas.

Estas competencias cada vez se requieren más y van sustituyendo a las tradicionales y, aunque sólo fuera por egoísmo, las empresas deberían incorporar y retener (por ejemplo, con políticas que posibiliten la conciliación) mucho más talento femenino si no quieren irse quedando atrás. Es de interés de todos, facilitarles más el acceso al mercado de trabajo en general y a la gestión cualificada en particular.

mujeres-humor


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