Importancia de las competencias relacionales en el trabajo

“Nosotros debemos pensar que somos una de las hojas de un árbol, y el árbol es toda la humanidad”

Pau Casals

Daniel Goleman publicó en 1995 competencias-relacionales-1un libro titulado “Inteligencia emocional” que tuvo desde el principio una gran repercusión y que desarrollaba un campo de estudio en expansión, las repercusiones de las emociones en ámbitos como las relaciones en el trabajo.  En un libro posterior (“Inteligencia social“), Goleman se focalizaba en las relaciones sociales, y mostraba a partir de diversos descubrimientos de la neurociencia, cómo nuestro cerebro está programado para conectar con los demás y que las relaciones que establecemos van esculpiendo la forma de nuestro cerebro e influyendo en nuestro carácter, biología e incluso salud. Su investigación acentúa la comprensión de este profundo influjo que las relaciones tienen en nuestra vida y en la de los demás y propugna que, para su desarrollo, debemos conocer la forma en que funcionan las relaciones y comportarnos adecuadamente frente a ellas.

Podemos definir las competencias relacionales como una compleja y amplia gama de variables y procesos que se articulan al entrar en contacto con otras personas, como la capacidad para emitir y comprender mensajes tanto verbales como no verbales, o la capacidad de adoptar una actitud empática. A veces se definen como la capacidad para interactuar con otros para lograr acuerdos y resultados de forma colectiva. Esta capacidad de relación se manifiesta, en el mundo empresarial, en numerosas competencias, sobre las que no hay un acuerdo generalizado.

También Goleman identificó el reverso de estas habilidades, los que denomina manipuladores sociales, de los que identifica tres tipos: los maquiavélicos, los narcisistas y los sociopatas, que se caracterizan todos ellos por su incapacidad de empatizar con los demás y que tanto daño pueden ocasionar en su entorno.

Nadie discute la importancia de las competencias sociales en el ámbito profesional. Desde hace tiempo, las empresas no se centran sólo en buscar expertos con grandes conocimientos y experiencia, sino que demandan competencias-relacionales-3habilidades sociales y personales (las denominadas soft skills). De hecho, y según la revista Forbes recogiendo los resultados de un estudio de la NACE (National Assotiation of Colleges and Employers) de hace un par de años, entre las competencias más demandadas por las empresas para sus procesos de selección destacan especialmente las que se refieren al campo relacional, bastante por encima de las de carácter técnico.

Además, otros estudios señalan que los directivos pasan más del 50% de su tiempo interactuando con sus principales grupos de interés o stakeholders (clientes, proveedores, equipos de trabajo, departamentos transversales, accionistas….) y que cerca del 20% de la masa salarial de una empresa se desaprovecha por falta de competencias relacionales.

De entre las muchas competencias sociales que se demandan e imagino que se demandarán en el futuro, las que me parecen más destacables por su implicación en las relaciones con los demás, son las siguientes:

 

La mejor noticia para las empresas y sus profesionales es que se trata de una habilidad y como tal puede ser aprendida y desarrollada con la práctica, es decir, se puede fomentar y entrenar. aunque puede parecer difícil si partimos de un nivel tan bajo como el de Dilbert.

competencias-relacionales-dilbert

 


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