¿Han cambiado los códigos de vestimenta e imagen en la oficina?

“Las modas pasan, sólo el estilo permanece”

Coco Chanel

He vestimenta-1trabajado una gran parte de mi vida para multinacionales donde los códigos de vestir eran especialmente estrictos. No sólo las mujeres debían ir con traje-chaqueta y los hombres con corbata y traje, sino que éste debería ser azul marino o gris y con pantalón y chaqueta del mismo color. Y quizás, se permitía algo más de atrevimiento en la corbata, pero sin estridencias.

En la actualidad, estos códigos están cambiando de forma acelerada, siguiendo la tendencia informal de grandes líderes empresariales como Richard Branson, Mark Zuckenberg o el difunto Steve Jobs. Este proceso es mucho más evidente en EE.UU., donde hasta el 90% de las empresas permiten el casual wear, mientras que en Europa no llega al 50%, aunque está creciendo en los últimos años, normalmente comenzando con su implantación un día por semana (frecuentemente, los viernes).

Diversos estudios concluyen que la libertad de indumentaria en la vestimenta puede incrementar la productividad hasta en un 45% aunque otros expertos como el consultor Andrew Jensen, son más escépticos y creen que los resultados varían mucho dependiendo del tipo de función desempeñada. En cualquier caso, la vestimenta profesional no debe ser algo completamente libre ya que también está en juego la imagen y reputación de la empresa.

A la hora de plantear vestimenta-3una vestimenta informal se debe tener en cuenta el sector y la cultura de la empresa. No visten igual los informáticos que los comerciales, ni los códigos son los mismos en startups que en sectores más tradicionales como banca o consultoría. y también puede influir el tamaño, tendiendo a ser más clásicas las empresas de mayor dimensión. En todo caso, como no es un tema muy conocido todavía, creo fundamental que la empresa concrete lo que entiende por casual wear si decide implantar esta política, indicando claramente qué vestimenta o complemento no está permitido.

Trabajo con una serie de empresas que han asumido una vestimenta e imagen más informal y he podido apreciar una serie de aspectos sobre cómo se aplica en la realidad y lo que se tolera habitualmente:

En definitiva, el atuendo informal no implica que se deba vestir como cuando salimos con nuestros amigos de fin de semana. Cada trabajador es parte de la imagen que transmite la empresa y, a su vez, debe cuidar su aspecto para proyectar internamente una imagen profesional, que suele casar poco con todo lo que pueda considerarse especialmente llamativo.

Y, desde luego, siempre habrá empleados a los que será necesario que se les diga qué no ponerse.

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