Pensemos sobre la felicidad

“No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices”

Robert Louis Stevenson

Las vacaciones son (o deberían ser) una buena ocasión para replantearse situaciones vitales, dado que suponen una parada en los quehaceres personales y profesionales diarios que tanto tiempo consumen. Y cuando uno se replantea su vida y sus prioridades, la base de toda reflexión suele ser la felicidad y cómo conseguirla, como gran anhelo del ser humano.

Para ayudar en este proceso de autoexploración vacacional, me he permitido recolectar algunos vídeos ilustrativos para ayudarnos a cuestionar paradigmas mentales que nos bloquean en la búsqueda de la felicidad. El primero es un muy premiado documental titulado Happy (2011), que explora el concepto de la felicidad a lo largo del mundo y contemplando diferentes culturas.

El segundo es una charla Ted del director del anterior documental, Roko Belic, que comparte lo que aprendió sobre la felicidad al filmarlo.

El tercero es una charla Ted del psicólogo de Harvard Dan Gilbert sobre lo que nos dice la ciencia acerca de la felicidad.

Y por último, y en tono más humorístico, un monólogo de Berto Romero donde narra la falta de cariño que ha tenido desde niño y su receta para salir adelante de cualquier situación negativa.

¡¡Felices vacaciones a todos!!


Los maquiavélicos

“A un príncipe nunca le faltan buenas razones para romper su promesa”

Maquiavelo

Nicolás Maquiavelo, maquiavelo-2diplomático, filósofo, funcionario, escritor y político florentino de finales del S XV y principios del SXVI, es no sólo el padre de la Ciencia Política moderna sino también el arquetipo del manipulador sin escrúpulos. Y en la oficina, no es infrecuente toparse con personajes maquiavélicos, capaces de manipular al que sea y de pisotear los derechos y la dignidad de sus compañeros con tal de conseguir sus objetivos (el fin justifica los medios, según su pensamiento).

No siempre es fácil distinguirlos. Suelen ser personas inteligentes, halagadoras, que simulan bien su deshonestidad y que dicen lo que los demás quieren oír para conseguir ganarse su confianza. Algunos rasgos típicos de los maquiavélicos son:

¿Qué podemos hacer si detectamos un maquiavélico en nuestro entorno profesional?

Normalmente, un maquiavélico no ve ningún problema con su forma de ser, que cree que es muy funcional y que le perite conseguir los logros que se propone. Sin embargo, si alguien tiene dudas sobre si es una persona de estas características y, caso de confirmarse, se plantea cambiar, puede realizar el test sobre maquiavelismo desarrollado por los psicólogos Richard Christie y Florence Geis.

El cine y la tv está lleno de personajes maquiavélicos realmente fascinantes, como Tony Soprano, Lord Baelish, la Marquesa de Merteuil, Claire y Frank Underwood o incluso el Gato con Botas en la versión de Schrek, pero debemos de ser conscientes de lo peligrosos que son a pesar de su encanto.

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¿Se puede ser líder sin ser jefe?

“El liderazgo es el arte de conseguir que alguien haga algo que tú quieres porque él quiere hacerlo”

Dwight D. Eisenhower

Podemos definir el liderazgo como la influencia que se ejerce sobre las personas y que permite incentivarlas para que trabajen de forma entusiasta por un objetivo común.

John Maxwell, liderazgo-1en su famoso libro “Los 5 niveles del liderazgo”, establece que el verdadero liderazgo no es cuestión de títulos o cargos pero, en su análisis, parte de personas que ocupan dichos posiciones como base de partida para poder inspirar a los demás y obtener resultados. Para Maxwell, el primero de los cinco niveles es el que denomina Posicional, que depende del puesto que ocupas y en el que los empleados están obligados a seguirte y obedecer sin importar la opinión que tengan sobre ti y, habitualmente, dando sólo el mínimo suficiente para cumplir.

En los siguientes niveles, Maxwell va reflejando diferentes cualidades y actitudes cuyo desarrollo nos puede permitir ascender en la escalera del liderazgo, partiendo de que somos jefes con equipos a nuestro cargo. Y no todo el mundo dispone de estas capacidades, especialmente cuando se quieren alcanzar los niveles más elevados.

Robin Sharma parte de una premisa diferente que plasma ya en el título de su libro liderazgo-2El líder que no tenía cargo, que es una fábula a través de la que invita a ejercer el liderazgo desde cualquier posición. Según Sharma, este liderazgo de cualquiera, también llamado auto-liderazgo, se basa en cuatro fundamentos:

De acuerdo con esta visión, todo el mundo tiene la posibilidad de ser un líder y la capacidad básica para practicar y desarrollar ese liderazgo, bien en el trabajo o en cualquier otro aspecto de la vida.

Entre estas dos visiones, aparentemente encontradas, me inclino más por Maxwell, cuando estamos hablando del entorno laboral. En algunos casos me he encontrado en las empresas con líderes que no ejercen puestos de responsabilidad, pero creo que esas situaciones son bastante infrecuentes. Si una empresa quiere contar con líderes que inspiren al resto, creo que deben promover hacia puestos de jefatura a aquellos profesionales con más capacidad de llegar a ser líderes, juntando jefatura y liderazgo en la misma persona.

Sin embargo, no quiero dar la impresión que es lo mismo un líder que un jefe. Hay importantes diferencias entre ambas figuras, por ejemplo:

Por tanto, creo no basta con ser jefe para poder ser un líder, pero es muy difícil ejercer el liderazgo dentro del mundo empresarial si no se tiene algo de poder jerárquico.

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¿Y si tu jefe te odia?

“Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga”

Víctor Hugo

jefe-odio-1Creo que, de alguna manera consciente o inconsciente, todos notamos si le caemos mal a alguien, si alguien siente hostilidad hacia nosotros. En el entorno profesional eso es algo que puede pasar, no estamos rodeados de amigos y la procedencia y características personales de nuestros compañeros de trabajo pueden ser muy diversas, incluso poco compatibles con las nuestras.

La situación se complica si el odio proviene de alguien tan crítico para nuestro bienestar y futuro profesional como nuestro jefe. No tienes que ser su compañero del alma, pero sí es fundamental sentirte apoyado y respetado por él o ella. Aunque sea obvio, creo que conviene repasar algunos indicios que nos ayuden a identificar si nuestro jefe nos detesta:

Evidentemente, si varios de estos signos se manifiestan de forma intensa e intencionada, podemos estar ante un caso de acoso laboral. Pero, incluso si sólo se trata de que no le caes bien, es una de las peores circunstancias profesionales que podemos vivir, pero, ¿qué podemos hacer? Algunas pautas que se me ocurren serían:

En definitiva, y como en casi todas las ocasiones, propongo centrarse en lo que podemos hacer en vez de lamentarse de la situación sin actuar. Claro que si tenemos un jefe como el de Dilbert que odia sistemáticamente a todo el mundo, nuestras posibilidades de gestionar esa situación serán bastante más escasas.

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Los individualistas en los equipos

“Creo en el individualismo, pero sólo hasta cuando el individualista empieza a medrar a expensas de la sociedad”

Franklin D. Roosevelt

Mi individualista-1impresión es que vivimos en sociedades con bastantes contradicciones internas, y el título de esta entrada es un ejemplo claro. Por un lado, en los últimos 150 años, el individualismo ha ido creciendo de forma generalizada, y los lazos familiares, los condicionantes éticos o el sentido del deber tienden a disminuir (es muy interesante un estudio de Igor Grossman de la Universidad de Waterloo y Michael Varnum de la Universidad Estatal de Arizona, que asocia esta tendencia al auge de los trabajos de oficina). Además, las tendencias de consumo, muy volcadas en la personalización, y la evolución del mercado de trabajo hacia los autónomos o free-lance y hacia los contratos flexibles, refuerza la tendencia.

Por otro lado, está en auge la economía colaborativa y el trabajo en equipo es especialmente valorado por las empresas, hasta el punto de ser un aspecto recurrente en el análisis de candidatos a seleccionar para un puesto de trabajo.

Los individualista-3individualistas son personas que actúan, piensan y juzgan de manera independiente, y en los que priman los derechos individuales sobre los colectivos. Las empresas que integren a empleados individualistas, deben proporcionarles un alto nivel de responsabilidad personal así que facilitarles trabajar según su propia iniciativa. Por otro lado, el trabajo en equipo implica la interactuación con otros con un propósito común, que prima más que los intereses individuales, lo que exige potenciar la comunicación, desarrollar habilidades interpersonales y promover la colaboración y la cooperación.

Pero, ¿qué ocurre si tenemos que integrar perfiles individualistas en un equipo? Los individualistas, que pueden ser muy útiles en cualquier organización, presentan una serie de rasgos bastante incompatibles con el trabajo en equipo:

individualista-2Si dirigimos un equipo, o participamos en el mismo, y alguno de los componentes no se involucra adecuadamente, recomiendo seguir estos pasos:

Las empresas deben ser capaces de integrar en sus equipos a profesionales con tendencias hacia el individualismo, que no deja de ser una tendencia social como hemos señalado.

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Los “palabros” en la oficina

“Por la boca mueren el pez y Oscar Wilde”

Fernando Pessoa

Las empresas son cada vez más globales, trabajan en entornos y con clientes, proveedores, aliados varios y plantillas cada palabros-2vez más internacionales y, además, el inglés es un idioma muy tendente a la síntesis con vocablos difícilmente traducibles con la misma fuerza y concisión al castellano, pero eso no explica del todo la creciente moda de los anglicismos en el trabajo de oficina, y no digamos en campos aún más concretos como el de los emprendedores. Mi impresión es que también se utilizan por esnobismo, por dar impresión de modernidad o de estar a la última y que, lamentablemente, estos aspectos formales son muy valorados por ciertos jefes, por encima de la propia valía del colaborador.

He preguntado en mi entorno y también he reflexionado los que utilizo yo mismo (nadie está libre de pecado) y he recopilado los “palabros” que creo más habituales en el entorno de la oficina, por si pueden ser de utilidad para sobrevivir en esa jungla:

El gran Berto Romero comenta esto mismo, pero con muchas más gracia en este vídeo.


Tipos de jefes

“Seguramente no hay nada peor en el mundo de los negocios que trabajar para un jefe que no quiere que triunfes”

Jack Welch

Los jefe-3elementos culturales y relacionales son distintos entre las diferentes empresas, que tienen personalidades únicas, y lo mismo pasa con las personas. Sin embargo, sí podemos identificar unos modelos de actuación diferenciados que se materializan en arquetipos de distintos tipos de jefes (y no me refiero a los malos jefes ni mucho menos a los psicópatas, que son menos infrecuentes de lo que parece). Aunque la clasificación puede hacerse muy amplia, en esencia y a mi juicio, estaríamos hablando de tres grandes categorías:

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Recientemente, el Observatorio de Generación y Talento (Generacciona) en colaboración con la Universidad Europea de Madrid, ha publicado un estudio titulado “Diagnóstico de la Diversidad Generacional – Talento Intergeneracional” (informe_estudio_liderazgo2018) que intenta determinar los tipos de liderazgo predominantes en función de la generación a la que pertenece el líder, consecuencia de los diferentes talentos que identifican en las distintas generaciones. El resumen de sus conclusiones sería el siguiente:

Este estudio, muy interesante, también profundiza en esta nueva competencia, Liderazgo Intergeneracional, que incluso convierte en todo un modelo competencial. Evidentemente, toda generalización es, por definición, injusta, pero esta clasificación puede dar algunas pistas útiles para comprender a nuestros Jefes e incluso para llegar a valorarlos.

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¿Cómo pueden ayudar los consultores?

“El único trabajo que vale la pena hacer como consultor es el que instruye, el que enseña a los clientes y a su personal a administrar mejor sus negocios”

Lyndon Urwick

consultoria-1La consultoría es un servicio profesional prestado por empresas (consultoras), o por profesionales de forma individual (consultores), con conocimiento y/o experiencia específica en un área, asesorando a empresas u organizaciones de forma independiente, tanto en la identificación e investigación de problemas como en la definición de estrategias, políticas, organizaciones, procedimientos y métodos. El consultor recomienda las medidas necesarias en una situación dada, y también puede prestar una asistencia más o menos intensa en la puesta en marcha de sus recomendaciones.

Por tanto, la consultoría es un servicio esencialmente consultivo en el que el consultor puede prestar variados apoyos a partir de su experiencia en otras organizaciones y en afrontar similares problemáticas, aunque, en general, su asesoramiento cubre los siguientes aspectos:

La consultoría se convierte así en un agente de cambio pero no proporciona soluciones milagrosas ni hace que desaparezcan las dificultades. Entonces ¿por qué se contrata este tipo de servicio por tantas empresas? A mi juicio, las principales razones son:

A la hora de elegir a un consultor, los elementos que recomiendo tener en cuenta son:

La consultoría de calidad puede ser de gran ayuda en momentos puntuales, sobre todo en un entorno tan aceleradamente cambiante, pero existe el riesgo de dependencia de dichos consultores si la empresa no está dispuesta a aprender para poderse gestionar de forma autónoma. El consultor no puede tomar las riendas, como le ocurre a Ratbert (el malvado consultor) en la empresa de Dilbert

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Qué quieren oír los jefes

“La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua”

Baruch Spinoza

Jefes jefe-3hay de todos los colores, con personalidades y expectativas que pueden ser muy diferentes, pero, aunque a veces no lo parezca, abundan los que quieren hacer bien su trabajo y se preocupan por su gente. Pero, muchas veces, aunque su jefe no sea un psicópata, el empleado no tiene claro lo que se espera de él porque nadie se lo ha explicitado.

Hace unos años, Bernard Marr, famoso consultor en inteligencia de negocios, publicó un artículo en Linkedin (“20 things your boss will love to hear and why“), que se ha convertido en un clásico, en donde glosaba y explicaba aquellas frases que una gran mayoría de los jefes querrían escuchar de sus colaboradores. De entre ellas, las que me parecen más destacables son:

Asumiendo la certeza de esta lista, se pueden identificar algunas de las características que los jefes prefieren en sus colaboradores:

Tampoco se deben obviar otros aspectos que la lista de Marr ignora, como la sociabilidad, la solidaridad con sus compañeros, la capacidad de trabajar en equipo o el que no sean individuos problemáticos, por ejemplo, quejándose o criticando todo el tiempo.

Con una actitud adecuada, estas frases pueden ayudar a que nos perciban como un trabajador valioso y, de esa manera, mejorar nuestra reputación y destacar así sobre el resto de compañeros.

Y desde luego, no es muy recomendable seguir el ejemplo de las cosas que tiene que oír el jefe de Dilbert, por muy impresentable que sea.

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Prepararse para la jubilación

“Me he jubilado, pero si hay algo que me mataría es despertar en la mañana sin saber qué voy a hacer”

Nelson Mandela

Ayer jubilacion-1estuve comiendo con un estupendo grupo de excompañeros de trabajo, de los que una gran parte se han jubilado en los últimos años. De la charla con ellos, mi impresión es que aunque los temas económicos de la jubilación son muy relevantes y están de máxima actualidad (aquí dejo un enlace a una Guía del BBVA muy útil sobre este aspecto), los temas anímicos o emocionales son igualmente significativos y se les presta mucha menos atención.

Está claro que la vida cambia de manera importante tras el retiro pero, para que el choque del cambio sea menor, podemos prepararnos con algo de tiempo, por ejemplo, cinco años antes (siempre que la decisión de la jubilación no la tome el empleador de forma inesperada en forma de prejubilación forzosa). Algunos pasos que considero aconsejables para ir dando con tiempo, serían:

Hace algunos años, la American Psycological Association, planteó que existen seis clases diferentes de jubilados, y esta clasificación puede ayudarnos a definir qué tipo de jubilado queremos ser y podernos preparar para ello:

Este último enfoque es claramente el más negativo y suele ser más habitual entre los hombres, quizás porque las mujeres están más acostumbradas a compaginar el empleo con el desarrollo de otras actividades. Los expertos avisan de que el riesgo de sufrir depresión es mayor en el primer año de inactividad y disminuye conforme las personas se van acomodando a la nueva situación.

Dada la esperanza de vida, vamos a disfrutar de nuestra jubilación durante muchos años previsiblemente, y es mejor prepararse adecuadamente para que sea una época especialmente gratificante, aunque conviene no pasarse en lo que pensamos llevar a cabo.

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