¿Dónde nacen las ideas?

Era una plácida noche de primavera, apenas se oía un ruido y las nubes habían sido permisivas con las estrellas. Se vislumbraba un cielo sin fin. Sin límites. Eterno. Era uno de esos momentos en la vida que están para dejar la mente libre y disfrutarlos. Y así hice. Mi mente se quedo libre. Apagué todos y cada uno de los pensamientos de mi vida rutinaria. Fue entonces cuando ví dentro de mi esa pequeño destello que me llevo a un mundo nuevo. Un mundo mejor. Parecía que no había nada pero ahí estaba esa pequeña idea. Algo que ni si quiera era consciente de que existiera dentro de mi, creciendo a una velocidad vertiginosa. Sin darme cuenta mi mente estaba en pleno funcionamiento y solo había un pensamiento. Una gran idea. Ahí vi claro lo que tenía que hacer.

Tener una idea debe de ser una de las cosas más difíciles del mundo. Porque no sabemos como las tenemos, simplemente aparecen. Lo que si tenemos claro es que es muy difícil que surjan en una vida rutinaria, donde siempre hacemos lo mismo y no nos dejamos tiempo para pensar libremente.

Para que surjan las ideas hay que hacer cosas nuevas, experimentar, ser curiosos y no tener miedo. Básicamente, tenemos que volver a ser unos niños y dejar volar nuestra imaginación. Cuando lo hacemos nuestra mente funciona de manera distinta. Los problemas ya no son esos grandes adversarios que son difíciles de resolver, sino juegos que podemos solucionar de millones de formas. Sin limitarnos por nuestra experiencia pasada.

¿De dónde salen las buenas ideas para los negocios?

Por la mente de muchos de nosotros alguna vez ha pasado el pensamiento de qué tendríamos que hacer para poder ganar mucho dinero. Montar una empresa es algo muy rentable si se hace bien, pero para montar una primero se necesita una idea. Lo bueno de esto es que todos tenemos ideas, lo malo es que pocos las llevamos a cabo y siempre acabamos viendo como otro se hace rico con ellas. Nos pensamos únicos porque podríamos haber sido nosotros cuando lo cierto es que millones de personas tuvieron una idea similar y cientos de ellas se atrevieron a llevarla a cabo pero sólo uno fue capaz de ejecutar correctamente la idea.

De todas esas ideas, cómo podemos saber cuales son las mejores. La respuesta es bien sencilla: aquellas ideas que generen valor, tanto para la sociedad como para la empresa. Un ejemplo más simple es el de satisfacer una necesidad. La tendencia general es a hacer las cosas más fáciles, más rápido y de forma más rentable. Si encontramos una idea que lo logra en algún ámbito, ya tenemos un negocio. Eso sí, puede que esa idea se vea remplazada en el tiempo por otra mejor. Lo verdaderamente importante es solucionar un problema y hacer mejor en algún aspecto que cualquier otra empresa. Pero hay que solucionar un problema, sino se soluciona nada, no hay negocio.

Otro camino para encontrar buenas ideas es querer ayudar a los demás. El mundo no es perfecto, no todos contamos con las mismas posibilidades y aunque algunos si lo hagamos siempre hay alguna forma de que nos ayuden en nuestras vidas. De ahí han surgido muchas ideas que aunque no hayan fructiferado en negocios muy rentables, si que han aportado, y siguen aportando, valor a la sociedad como para que las empresas sigan funcionando sin problemas.

Si quieres hacer algo grande con ti vida, primero disfruta de ella, observa lo que sucede. Después párate y disfruta de esos momentos de pausa en la vida. Cuando encuentres una forma mejor de solucionar un problema o alguna forma de ayudar a los demás, llévala a cabo.


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies