Equipo de alto rendimiento

En el mercado actual (global, competitivo, rápido, incierto, etcétera), la estrategia de negocio exige analizar desde todos los ángulos posibles aquellos elementos que la diferencien, agreguen valor y sean verdadera estrategia respecto al resto. Visto así, las organizaciones precisan contar con equipos de alto rendimiento (EARs) para incorporarlos a sus pensamientos estratégicos.

Los equipos de alto rendimiento están formados por un grupo de personas con habilidades, capacidades y competencias especiales que, trabajando juntas y teniendo objetivos comunes, logran unos resultados extraordinarios, aportando creatividad, iniciativas, logros, valor y coordinación por encima del resto de la empresa.

Muchos autores han diseñado de manera empírica las características de estos EARs y casi todos han coincidido en que solamente funcionan si:

– Tienen un objetivo común, conocido, interiorizado y aceptado por todos ellos, haciéndolo suyo a nivel individual.
– Tienen un liderazgo claro, reconocido, aceptado y asumido.
– Se ha efectuado una clara distribución de roles, aceptando cada uno el papel que le corresponde.
– Existe una comunicación fluida, suficiente y efectiva.
– Se practica el respeto, la colaboración, la seguridad en el buen trabajo del compañero y el compromiso como valores fundamentales.
– Se comparten en conjunto éxitos y fracasos, dado que cada quien pierde una parte de su personalidad para integrar la personalidad única del EAR.
– El equipo lleva tiempo suficiente de juego en común para conocerse adecuadamente y para alcanzar los niveles de confianza necesaria, lo que conduce a la cohesión del equipo y le convierte en un verdadero EAR.

 

Aquellas personas que han tenido la suerte de pertenecer a un equipo de alto rendimiento saben bien el extraordinario valor que tiene también para su desarrollo profesional. Los líderes y directivos deberían tener en cuenta el clima que la existencia de estos equipos proporciona a las organizaciones. Sin duda unas ventajas impensables de alcanzar fuera de este escenario. La eficacia se potencia más allá de lo esperado.

“Hoy en día, el factor decisivo, como siempre, es el hombre mismo” (A. Maslow)

 

Los EARs son toda una experiencia para las organizaciones. Sin embargo ,es un factor comparativo, de tal manera que el resto de los grupos de trabajo de la empresa al compararse con un EAR salen perdiendo. Pueden surgir las lógicas envidias y a la postre es necesario adoptar medidas que el propio liderazgo conoce bien desde hace décadas. “Quien trabaja en un equipo de alto rendimiento conoce el significado de sinergia grupal” (Luis E. Yepes), entendida como el exponencial que alcanza el EAR respecto a los resultados (coeficiente esfuerzo/logro). Así se debe entender, porque de todos es sabido que el resultado de muchos trabajando juntos siempre es mayor que la suma de los resultados o individuales.

 

“La sinergia es la vida, y el mejor ejemplo es el funcionamiento del cuerpo humano. Todos los órganos colaboran entre sí” (G. Marañón).


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