Organización y cambio tecnológico

Parece que a todos los directivos se les llena la boca cuando pronuncian la palabra “tecnología” o “cambio tecnológico“. De ella quieren hacer depender la supervivencia en la empresa y considerar que es una de las fuerzas más importantes para el cambio en un mercado global. No dejan de tener razón.

El brutal cambio experimentado en las dos últimas décadas no sólo en las empresas, sino en la sociedad, ha tenido en la tecnología su verdadero motor. Causa y origen pero no consecuencia.

Las consecuencias se han dejado sentir en la comunicación, la competitividad, los clientes y las circunstancias. Estas 4 C’s han sido y son los mejores representantes de los nuevos valores de este tumultuoso primer cuarto de siglo.

Pero ahora el propio sector tecnológico ha creado el sistema, el método adecuado para gestionar con eficacia toda la información que la tecnología proporciona y una metodología capaz de sacar el mejor resultado a esas 4 C’s. Big Data es la panacea en el nuevo management, es la única herramienta que garantiza la mejor decisión y como toda exageración bien merece enfriarla un poco.

 

 

Muchos científicos están ya gritando por encontrar otro rumbo y otro ritmo en el cambio tecnológico. Parece necesario dotarlos de mayor capacidad de adaptación (mayor flexibilidad) y mayor reconocimiento de las capacidades e inteligencias del hombre (discusión desde hace años sobre el hombre y la máquina). Sin embargo se dan por superadas otras cuestiones que hasta hace poco parecían importantes: la velocidad, las necesidades de formación para el uso de la herramienta, la seguridad y confidencialidad e incluso cuestiones éticas.

Quedan todavía dirigiendo empresas algunos representantes de las generaciones no tecnológicas que son obstáculos para el crecimiento de sus organizaciones. Un tema puramente coyuntural que desaparecerá en breve. Mayor peligro representa aquellos que ya hicieron el cambio tecnológico y por ese mismo hecho consideran que está todo hecho. No se dan cuenta de la capacidad de innovación que la tecnología exige y de la necesidad constante de mejora y actualización.

“La forma de manejar cotidianamente la tecnología”, en frase de Carlota Pérez desde la Universidad de Caracas, “es todo un arte que conduce a unos niveles de eficiencia incalculables”.

 

Más allá de la mejora continua en productos, procesos o gestión y más allá de las acciones propias para obtener los resultados. Es el arte de la sostenibilidad y supervivencia en la selva actual, el arte de satisfacer al cliente global, el arte de superarse y en definitiva un arte muy especial para ganar a cada momento el nuevo reto tecnológico. En definitiva, la gestión estratégica de la realidad tecno.

Frente a la famosa frase de Ferran Adrià “la primera señal de que estás innovando es que la gente no te entiende”, está la más famosa de Steve Jobs: “La innovación distingue a los líderes de los seguidores”.


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