Me importa un pito

Prestar atención es mucho más difícil de lo que podamos imaginar. Se necesita concentración, voluntad y entendimiento. Si además se espera de nosotros una respuesta o una reacción, la complejidad se multiplica y lo normal es que no captemos todos los matices que deberíamos. Quedaremos muy mal si el interlocutor se da cuenta de ello.

No hay trucos ni técnicas para despistar a la persona que nos está hablando y lo más frecuente es que se dé cuenta de que estamos en otro sitio. Estamos en Babia cuando alguien nos habla y no estamos prestando atención, nos encontramos en un estado que podríamos denominar de cuerpo presente y alma ausente. Muertos en el sistema de comunicación.

En la vida social, en el ambiente familiar o entre amigos puede ser más o menos grave o educado, pero en la esfera profesional es imperdonable. Seguro que muchas responsabilidades dependen de este momento y nosotros estamos mentalmente lejos. Lo que siempre pasa es que luego esas responsabilidades nos las van a exigir.

Me importa un pitoNo hay que confundir la falta de atención momentánea y más o menos circunstancial, con la actitud de “me importa un pito”, lo que conlleva la desconexión absoluta. “Me importa un pito” demuestra incapacidad, comportamiento anti profesional o anti social y la creencia (más que real) de pérdida de tiempo.

Imaginemos las consecuencias en el mundo profesional y laboral de “me importa un pito”.

En el mismo momento en el que se den cuenta y nos descubran tendremos abierta la puerta de salida. “Me importa un pito” es darle importancia cero a aquello que nos están diciendo. Renunciar a ello, olvidarse.

La expresión, que procede de los viejos tercios de Flandes, se refiere al valor que en el ejército se daba al chaval que iba en la banda tocando el pífano y que prácticamente no cobraba nada y lo hacía solo a cambio de una comida diaria. Cada vez que el pito resuena en nuestro cerebro, no procesamos nada. Se apodera la desgana y el constante pensamiento de no emprender ninguna acción.

Recordemos a Groucho Marx cuando decía:

“Si realmente te importa un pito lo que te están contando, actúa demostrando que estás interesadísimo y vete enseguida al aseo fingiendo que tienes una necesidad”.

 

En realidad tenemos que ser coherentes y si realmente nos importan un pito las cuestiones de nuestro trabajo, deberíamos plantearnos cambiar de empleo. Significa nuestro compromiso cero con lo que hacemos y nuestra falta absoluta de motivación.

“Que los viejos rockeros nos recuerden que aún tenemos sangre suficiente en las venas para romper nuestras amarras, dejar todo lo que no nos importa y conquistar las metas que siempre hemos deseado” (Oliverio Girondo)


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