La percepción y la intuición

Y cuando creas que las cosas son estables y que no van a cambiar, ten la seguridad de que te equivocas. Cambiarán seguro y además mucho antes de lo que te imaginas. La velocidad de la sociedad actual es tal que casi nunca tenemos tiempo de pararnos y volver a pensar. Nos exigen que tomemos decisiones al instante y que las decisiones sean las definitivas. Hemos aceptado unas reglas juego que en realidad desconocemos.

Nos regimos por nuestras aptitudes mentales. Dicen los expertos que los hombres tenemos diez aptitudes mentales y que ni las desarrollamos por igual a lo largo de nuestra vida (unas veces se manifiestan más que otras) ni todas las podemos expresar al tiempo, ni con sus máximos valores. Las diez aptitudes mentales son: capacidad de comunicación, memoria, capacidad mecánica, razonamiento, fluidez mental, percepción, visualización, intuición, capacidad deductiva e intuitiva.

Claramente unas nos identifican o nos unen más a otros seres vivos y otras nos alejan de ellos.

Si tuviera que destacar dos de ellas para manejarnos en la selva social y competitiva de hoy elegiría la percepción y la intuición (curiosamente ambas con comunes en muchos animales). Por percepción entendemos la capacidad de conocer a través de los sentidos o de las impresiones intangibles la realidad del entorno. El cerebro interpreta los estímulos sensoriales y automáticamente nos hacemos una idea, una imagen de la situación real que nos rodea. Percibimos, olemos, comprendemos e interiorizamos.

 

Sin captar la percepción en cada momento es difícil vivir en la sociedad actual. Sus situaciones cambiantes nos obligan a desarrollar esta aptitud mental a veces por encima de nuestra voluntad. Quien no percibe su entorno no puede actuar en él. La percepción como instrumento vital. A partir de ella habrá que construir la mejor manera de actuar.

La intuición es la habilidad para conocer, comprender algo de manera clara e inmediata sin la intervención de la razón (también muy frecuente en muchos animales, que se confunde con el instinto de conservación). La intuición provoca un conocimiento directo. Einstein decía que la intuición es el alma que nos habla: “No es magia ni embrujo sino sutil capacidad”.

Las personas intuitivas escuchan a su cuerpo, se conocen, conectan inmediatamente, prestan atención, disfrutan del tiempo y abandonan las emociones negativas. La intuición no es mental pero no es la voz del corazón o de las energías interiores. “Es el primer disparo”, decía Orson Welles. “Una forma de sabiduría”, diría San Agustín. “Es el pálpito primero, la meditación después”, dijo Kipling.

Percepción e intuición son dos aptitudes imprescindibles. Hora de pensar en qué medida las conocemos, las practicamos y nos ayudan a seguir sobreviviendo día a día. Si este binomio es importantísimo, entonces tendrá razón Steve Jobs cuando afirmaba:

“Sólo podrás llegar a las primeras posiciones de la empresa si eres capaz de percibir e intuir todas las posibilidades y las imposibilidades que el mercado genera cada día”.


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies