Nuestra zona de confort

La zona de confort se ha identificado con un estado mental que proporciona un entorno emocionalmente seguro. El individuo considera no solo cubiertas sus necesidades sino equilibradas las fuerzas anímicas, sus aspiraciones y sus realidades más cercanas.

Sin embargo para crecer y transformarse hacia estados nuevos y técnicamente más satisfactorios (recordamos que nadie cambia para empeorar) hace falta manifestar un compromiso por lo nuevo, lo que ha de venir, no conformarse y abonar la ilusión y la pasión. A primera vista parece que comparte la exigencia de romper las situaciones de equilibrio (aunque sea equilibrio inestable) salir de la zona de confort.

La zona de confort está representada por los límites que consciente o inconscientemente, pero siempre de manera sutil y precisa, marca cada persona para desarrollar su vida en ese escenario, lo que en realidad acaba por identificarse con su estado de íntima existencia. ¿Es una renuncia a aspirar a nuevas realidades? Probablemente responde a un estado de acomodo interior, un stop vital, un compañero personal que niega ir en busca de nuevos objetivos y horizontes.

 

Salir de la zona de confort es enfocar de nuevo la vida hacia objetivos que pueden ser conocidos pero que siempre son inciertos. Las reglas de juego han cambiado. La zona de confort conocida estaba definida por ser tradicional, estable, concreta, satisfactoria, segura y entrañable. La nueva zona de confort va a transformar estos conceptos para hacerlos más acordes con la realidad que cada persona quiera vivir en esta sociedad veloz, cambiante, global y apasionante. De nuevo un reto más.

Probablemente la nueva zona de confort nos va a facilitar la vida en nuestro futuro inmediato, y lo va a hacer sin sufrimientos y con emociones más íntimas y más ancladas.

Probablemente también, el nuevo concepto de zona de confort estará definido por ser más difuso y más impredecible, lo que equivale a modificar lo concreto por lo abstracto. Un abstracto en sentido riguroso, abstrayendo al sujeto e incorporando lo indefinido, lo indeterminado, lo vago o lo incomprensible desde una perspectiva exclusivamente racional.

“No podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo en lo que somos en la actualidad” (Max Depree).

“Me encanta cuando estoy fuera de mi zona de confort” (Thomas Edison).


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