Intuición para gestionar

Hasta el boom de la nueva economía, allá por las fronteras del siglo XXI, las organizaciones llevaban décadas estableciendo su estrategia en base a la técnica conocida como planificación estratégica. La globalización, la tecnología, las incertidumbres de la geopolítica y la velocidad de la sociedad del nuevo siglo dio al traste con los criterios más o menos estables desde los gloriosos años 60, y poco a poco se fue diciendo adiós a la planificación a largo, planificación segura, planificación de productos, precios y mercado. Bienvenida una nueva época a la que todos, todos los empresarios temían por desconocida y peligrosa.

Han pasado ya unos 25 años de aquel nacimiento básico y triunfal de la nueva economía. Muchos empresarios, directivos y CEO aún no se han acomodado a ella y echan de menos cada mañana aquella tramposa seguridad que les gritaba al oído: piensa a largo plazo porque ya conoces las reglas del juego.

Efectivamente las reglas del juego son nuevas, pero son nuevas a cada instante y a cada instante hay que pensar muchas más cosas de las que pensaban a lo largo de un año en aquellas ya lejanas épocas. En el interior del directivo se encienden todas las luces rojas de alarma y casi nunca se tiene la llave para apagar esas luces.

Networking

Imagen: Wikimedia Commons

 

Miedo genético, adquirido y temeroso por aquello de que no sabemos nada de lo que va a pasar mañana. Por eso es tan importante tender la red y pescar aliados. Ahora más que nunca vivir en un mundo de relaciones es importante. Los directivos con mayor capacidad de networking serán más valorados no sólo porque hacen más grande el círculo de su influencia, sino porque aportarán más seguridad y mayor posibilidad de equilibrio. En el fondo es un nuevo valor para solicitar y obtener ayuda si en cualquier momento se necesita. Aliados para intereses comunes. Aliados para ganar.

Parece que el concepto de trabajo ha cambiado también a la vez que se ha hecho más grande el de stakeholders. Ahora los interesados en nuestra empresa o en nuestro negocio son agentes externos, a veces desconocidos, y que aportan valores complementarios que antes o no existían o no se les daba importancia. Otro cambio más.

Si es posible, está en tu campo de acción. Tanto si es conocido o desconocido podrá estar en tu campo de acción y al final cualquier cosa nos permitirá actuar en provecho de nuestros objetivos.

Muchos emprendedores, empresarios o directivos que han triunfado han sido visionarios, y por ello se han arriesgado a cambiar ante un el futuro desconocido. Una dosis de “aventura” ha reportado enormes beneficios a las organizaciones. “El único realista de verdad es el visionario”, decía Federico Fellini. Adriana Huffinton, fundadora del Huffinton Post, nos enseñaba que “ser temerario no es carecer de miedo. Es el dominio del miedo. Se trata de levantarse más veces de las que caemos”.

Acabaré con una deliciosa frase de Tim Cook, que fue CEO de Apple:

“He descubierto que en los momentos más importantes de la vida, la intuición es imprescindible para seguir adelante”.


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