Rompe las cadenas y escápate

Si te sientes agobiado, si estás atado y no puedes desarrollar tu personalidad, tu vida como quisieres, si ya has comprendido que tus espacios están limitados por cadenas personales o profesionales, tienes que reaccionar. La primera reacción, la mejor, es una decisión clave: romper las cadenas y escapar.

Escapar ¿a dónde? Allá donde puedas conquistar tu propia vida. Construir tu refugio. Respirar y ser feliz. Allá donde seas capaz de vivir o demostrar tu verdadero yo, tu yo desconocido. Tu yo interno. Tu yo real. Allá donde tus sentimientos y tu reconocimiento tengan un largo recorrido. Donde la energía te fluya, donde cada día seas capaz de respirar tu propio aliento.

Solo o acompañado. La realidad demuestra dos cosas. En primer lugar, la compañía adecuada no sólo es una ayuda importantísima, sino una fuente de inspiración. A veces lo mejor que cada quien pueda imaginar. En segundo lugar y según reza el proverbio “mejor solo que mal acompañado”.

Por ello, la elección de la compañía es una decisión estratégica. Y si además esa compañía se convierte en una pareja emocional y sentimental, la decisión es aún más arriesgada y el acierto aún más, mucho más beneficioso.

Romper las cadenas y escaparse no puede ser un deseo. “Estuve a punto de……” no sirve para nada. Es verdad que se necesita valor y visión de futuro e incluso visión estratégica, pero nadie puede o debe vivir encerrado o atado.

¡Qué fácil decirlo y qué difícil hacerlo!

Es verdad, pero si no lo hacemos pasaremos el resto de nuestra vida lamentándonos, porque cada cosa tiene su momento y también romper las cadenas y escaparse tiene su oportunidad (o en plural). Dejar pasar el momento es perder esa oportunidad y luego ya no lo recuperaremos. El cartero sólo llama dos veces. Por ello en el momento final de la vida o, lo que es igual, en el momento inicial de la muerte no podemos heredar la queja interna de “¿por qué no lo hice? y «¿por qué no lo hice si al final estoy muriendo igual?”.

Romper las cadenas y escaparse una y otra vez. Tantas veces como sea preciso para ser o sentirse libre. Tu libertad no es propiedad de nadie. Y jamás de la organización, de la familia, del miedo al futuro o del pavor al presente. La libertad, tu libertad, está por encima de todo. Rompe tus cadenas y escápate.

Giuseppe Mazzini decía: “Es necesario romper, con la mirada puesta en el futuro, la cadena que nos tiene ligados al pasado y marchar resueltamente”. Rousseau decía: “El hombre ha nacido libre y por doquier se encuentra sujeto con cadenas”.

“Te voy a entregar. Lo posible es que escapes con cadena perpetua. Eso quiere decir que estarás libre dentro de veinte años. Eres un ángel. Te estaré esperando. Se aclaró la voz y añadió: Si te ahorcan siempre te recordaré” (en el Halcón Maltés de Dashiell Hammett).


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