La fuerza interior

¿Dónde están nuestras ilusiones? Aquellas que teníamos cuando nos hicimos cargo de este o aquel puesto de trabajo. ¿Dónde está nuestra motivación? ¿Dónde las esperanzas? ¿Dónde nuestro desarrollo? ¿Dónde?

Si hablamos de ilusiones, de motivación, de esperanzas y de desarrollo, deberíamos saber que ese ‘dónde’ se encuentra en nuestro interior. Sólo en nosotros. Sólo nosotros somos capaces de cuidarnos y de amarnos en la manera más adecuada. Unos viejos grafitis del muro de Berlín decían: “Nadie cuida de ti como tú mismo” o “Cuídate tú a ti mismo porque nadie lo va a hacer por ti”.

En nuestra esfera profesional, es verdad que sólo desde nuestra fuerza interior puede surgir la energía necesaria para dar respuesta a estos impulsos que nos hacen vibrar cada día.

Y si nos referimos a nuestros entornos personales, aún más. Aquí somos mucho más exclusivistas. Normalmente no dejamos entrar a nadie y nuestro amor es nuestro, nuestra ilusión es nuestra, nuestra angustia es nuestra (recordar a J.P. Sartre) y nuestros objetivos son nuestros. Una famosa frase de Edgar Neville, pronunciada cuando estaba deprimido y sus amigos iban a animarle, decía:

“Dejadme, mi depresión es mía”.

 

Nuestra fuerza interior es el poder más fuerte que tenemos y que tendremos. Como expresaba Charlie Rivel: “Mi poder más poderoso soy yo mismo”. Desde el coaching, Gallwey advertía en su obra Juego interior del tenis que el enemigo no es el jugador que tenemos enfrente (ese será el contrincante); el enemigo lo llevamos dentro, somos nosotros, lo llevamos en nuestro interior. Por eso, para vencer en el juego del tenis, en el juego de la vida, tenemos que ganarnos a nosotros mismos.

Cuando se hace la pregunta: “¿Quién te motiva?”, se obtienen respuestas de lo más variopintas, cuando en realidad solo hay una respuesta aceptable: “Nadie motiva a nadie, me motivo yo mismo”. Así, cuando un director de RRHH de una empresa dice: “Voy a hacer un plan de motivación para la plantilla”, demuestra su incultura y su incapacidad. Si nadie motiva a nadie, la organización solamente puede proporcionar herramientas (buen clima laboral o reconocimiento, por ejemplo) para que cada quien se motive a sí mismo.

¿Dónde están nuestras ilusiones? En nosotros. Y cada día ilusiones renovadas, compromiso personal por encima de todo, esperanza de que mañana esté aún más motivado que hoy. AMÉN.


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