Los clásicos siguen vivos (5/6). Münsterberg y la psicología industrial

Hugo Münsterberg es por méritos sobrados el padre de la psicología industrial. Nacido en 1863, se doctoró en psicología y se obsesionó con el estudio de la adaptación del hombre a sus elementos ordinarios de vida, y en lo referente al mundo laboral con la adaptación del hombre a su puesto de trabajo. Culminó su pensamiento con la publicación en 1913 de Eficacia de la Psicología Industrial. Esta obra tuvo una extraordinaria difusión y pretendía demostrar la importancia que tienen las relaciones laborales tanto en la personalidad del trabajador, como en su integración en el grupo de trabajo.

El mundo reaccionó inmediatamente antes las tesis de Münsterberg creándose en numerosos países comités, centros o institutos de psicología, utilizándose las técnicas nuevas como práctica habitual y centrándose la gestión de recursos humanos en una faceta, la psicología, hasta ese momento no utilizada. Münsterberg falleció en 1916 sin poder comprobar el espectacular éxito de sus ideas, pero habiendo adquirido una popularidad y una celebridad grandes.

Psicologia industrial

Hugo Münsterberg hacia 1903 (fuente: Wikimedia Commons)

Los esfuerzos de Münsterberg para el estudio de una organización óptima, no sólo estaban destinados a obtener mayor rendimiento empresarial, sino a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores en general. Mejoras desde el punto de vista salarial, de condiciones de trabajo, etcétera, pero especialmente en satisfacción personal del trabajador con respecto a la tarea que realiza. Esto es debido a que los psicólogos industriales creen que las motivaciones del individuo en la empresa no son exclusivamente económicas, que existen otros factores que influyen decisivamente en la relación laboral. De ahí que traten de ajustar las funciones profesionales de estos trabajadores, siempre que sea posible, al tipo de actividad más afín con su personalidad, ya que al encontrarse más a gusto con el desempeño de esa actividad aumentará el rendimiento de trabajo y personalmente se sentirán más realizados.

La mayor innovación de esta ciencia ha sido precisamente la utilización de los test en los procesos de reclutamiento y selección de personal. Los test tienen un valor incalculable como pruebas de diagnóstico científico para medir, entre otras, cuestiones referidas al conocimiento o al tipo de actividad para la que se encuentra capacitado, la formación de hábitos, adaptación del hombre al entorno, monotonía, fatiga, etcétera.

Su aportación más novedosa se plantea organizativamente en un sistema interdisciplinar, es decir, se sirve de las distintas ciencias para solventar los problemas de la empresa sentando las bases para el mejor funcionamiento de la organización, tanto en el aspecto técnico, como en el de las relaciones con el factor humano.

Para este proceso expuesto, la psicología industrial fue el vehículo utilizado, la técnica más común y más efectiva, y al correr de los años la de resultados más espectaculares.

Muchísimas empresas cuentan con psicólogos sociales en sus equipos directivos o de gestión de recursos humanos y han hecho de su profesión una apuesta común que a veces ha modificado las estrategias organizativas. Recordamos a C. Yung cuando dice:

“Tú eres aquello que haces y aquello que dices que harás”


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