Los clásicos siguen vivos (1/6). Presentación

Para quienes crean que el management es algo típico de esta época, conviene recordar que ya existía a finales del siglo XIX. Se atribuye a Taylor la primera visión científica del trabajo y con ella los primeros criterios que rigen de manera profesional la gestión de las empresas.

El taylorismo ha sido una de las doctrinas capitales del management. Apoyándose en ella se han desarrollado por miles y miles proyectos, empresas o actividades y negocios. Como es lógico, a raíz del taylorismo se desarrollaron teorías, pretéritas en el tiempo, que con mayor o menor éxito han perdurado.

La teoría clásica del management, la pura teoría clásica, se identifica con Taylor y sus seguidores. Muchos autores han ampliado los contenidos de la teoría clásica haciéndola extensiva a las denominadas teorías de la administración (representadas por Henri Fayol) y a la teoría de la producción (cuyo mayor exponente fue Ford). Este triunvirato resultó especialmente eficaz en su época y alcanzó un desarrollo internacional extraordinario. Taylor, Fayol y Ford son tres pilares indiscutibles en las técnicas de dirigir negocios y personas.

 

Management

 

Al margen de estos tres, pero también ambientados en el primer cuarto del siglo XX, se deberían añadir como padres del management a Elton Mayo, que con su teoría de las “relaciones humanas” va a suponer el contrapeso del taylorismo, oposición manifiesta y expresa a los principios científicos del trabajo; y al psicólogo alemán Hugo Münsterberg (aunque a raíz de 1892 trabajó en la Universidad de Harvard). Fue el pionero de la psicología aplicada y creador de la psicología social, disciplina cuya influencia fue y es manifiesta en la gestión de personas en las organizaciones.

Los cinco autores, considerados como unidad, no solo en el tiempo sino en la coincidencia de plantear desde diversas perspectivas los principios del management, constituyen los nombres más sobresalientes del grupo de los clásicos.

No cabe duda de que los cinco eran personas adelantadas a su época, con una extraordinaria visión de futuro y enormes capacidades tanto intelectuales como empresariales. Solamente así que se puede explicar su permanencia en el tiempo.

Otros autores también clásicos, como Drucker, McGregor, Peters, Maslow, Ouchi, McClelland, Blanchard y muchos más que, a partir de la segunda mitad del XX, han influido decididamente en las maneras de liderar empresas, gestionar personas o dirigir negocio, quedarán fuera de la pura acepción de autores clásicos simplemente por cuestiones cronológicas, al haber desarrollado sus teorías después de los años 30.

En los próximos post voy a tratar de demostrar que estos superclásicos de finales del XIX y principios del XX están todavía vivos y sus enseñanzas, criterios y opciones son utilizados todos los días, no ya en la toma de decisiones, sino en la estrategia y gestión de las organizaciones.


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