Viejas y nuevas leyes del management (2/11). La ley del cuadrado-cubo

Desde el management se debe establecer y cuidar la dimensión estratégica de la empresa. Todas las organizaciones han intentado consolidarse primero y crecer después.

El crecimiento representa un reto pero, a la vez una necesidad, y más aún cuando la competitividad, los clientes repartidos por todo el mundo y los productos nuevos suponen una moneda: sí o no para mantener la sostenibilidad de la empresa.

Sin embargo, crecer por crecer no tiene sentido. El crecimiento de la compañía (tenga el tamaño que tenga) debe analizarse desde la perspectiva estratégica. El crecimiento es, pues, una decisión cuya ejecución se plantea a un plazo determinado que hace cambiar las estructuras, las formas de hacer y de pensar y sobre todo la filosofía de la empresa.

La ley del cuadrado-cubo es como un semáforo que alerta de los peligros del crecimiento. Se puede enunciar diciendo que cuando aumenta al cuadrado el tamaño de la organización, aumentan al cubo los problemas, los riesgos y las necesidades. Tanto como plantearse el tamaño estratégico de la empresa. Si superamos el tamaño estratégico de la empresa habremos caído en la espiral del peligro continuo y no deseado. Un riesgo a veces innecesario, si de verdad con el tamaño que tenemos hacemos sostenible y deseada la actividad.

Dejar libre el crecimiento vegetativo es justamente el antídoto del crecimiento como política de supervivencia. Pero todo crecimiento supone un trabajo previo e importantísimo que consiste en adecuar la organización a su nueva dimensión.

Adecuar los recursos, las estructuras, los gastos, los procesos, las personas y por supuesto la cultura. Si el proceso de crecimiento no se consolida y no tiene éxito, la empresa se hunde y desaparece.

Esta ley pone en tela de juicio la política de concentración de empresas. De hecho, existen muchos ejemplos de organizaciones que no han podido soportar procesos de fusiones. La visión del crecimiento es similar a la crisis del éxito. Las empresas que mueren de éxito no tienen perdón, pues significa que no han cumplido con una obligación primaria y elemental: prepararse para ello. Exactamente lo mismo ocurre con el crecimiento desordenado.

Un resumen de la ley del cuadrado-cubo afirma que la potencia, la performance, los resultados de una organización son función del cuadrado de su dimensión (variable para cada empresa), mientras que los inconvenientes, los problemas, los costes son función del cubo de dicha dimensión.

Es pues una ley física del management y una ley de pura supervivencia.


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