Traicionando la confianza 2/2. Perfiles traidores

Una obligación oculta del management se basa en detectar a los traidores y sobre todo aquellos que minan y destruyen la confianza. No hay que llegar al absurdo de confundir un comportamiento aislado (a no ser que sus consecuencias sean profundas e irreparables). Los traidores suelen actuar aportando su traición como regla. Es su forma cotidiana de comportarse. Primero hay que detectarlos y luego, ya se sabe, como decía Nietzsche: disparo al corazón.

Me gustaría destacar algunos perfiles, por si acaso encuentra usted alguno parecido en su organización:

 

Traidores

Image: Face of a man expressing jealousy and envy. From: Essays on the Anatomy and Philosophy of Expression (by: Charles Bell). Wellcome Library, London

 

1. Siempre hay un venenoso y maledicente que pretende hablar mal de los compañeros y predispone en contra de tal o cual situación. Su política se centra en “divide y vencerás”. Siempre se centra en los aspectos negativos y aflora el peor sentimiento: la envidia.

2. También está quien se apunta las ideas de otros, quien busca ponerse medallas quitándoselas a quienes realmente les corresponden. Es el buscador de éxitos o, mejor dicho, el arrebatador de ideas. No se puede confiar en él porque en el fondo no tiene nada que aportar y sólo critica al resto de los compañeros.

3. De vez en cuando surge la persona que pelotea al jefe, que brilla como su sombra y que recorre la organización mentando al líder como si fuera su amigo inseparable. Dice la última palabra y procura salir en la foto a la derecha de quien manda. Llega a ser realmente insoportable.

4. Abundan también los cotillas entrometidos que quieren saber todo, opinar sobre todo y renegar de todo. Sólo buscan demostrar que él lo habría hecho mejor, pero con esta actitud desacredita a la organización y siembra la duda.

5. Los que no asumen responsabilidades o niegan que a ellos les correspondiese la acción o la decisión, o a lo mejor aducen un olvido o un “nadie me dijo nada de esto”. Son aquellos que no saben, no quieren o simplemente pasan de sus obligaciones. Poca eficiencia y menores resultados.

6. Con frecuencia surge la figura del sustituto. Aquel “primus inter pares” que toma la jefatura cuando el jefe no está a pesar de que nadie le haya dado velas en ese acto.

7. Otro tipo bastante frecuente es aquel que sufre y se hace la víctima. Genera muy mal ambiente y busca sólo las situaciones tristes, porque alimentan su pesimismo y su mala suerte. Lo más curioso es que siente que la mala suerte se la provocan los demás. Aprendices de gafe.

8. Finalmente, podríamos destacar al superactivo. Aquellas personas que se subrogan actividades que no les corresponden con tal de lucirse ante el jefe. Son ladrones de pequeñas cosas, conformistas de las circunstancias y amigos del corto plazo.

 

Cualquiera de ellos puede romper la confianza y quebrar el buen clima laboral. Lo ideal sería detectar pronto estos perfiles y actuar en consecuencia, es decir, abortar los efectos negativos. ¿Por qué medio? En realidad cualquiera vale. En este caso no es tan importante la figura del empleado o colaborador como la actividad que demuestra. Un efecto colateral.

No se necesita pensar mucho el cómo y cuándo actuar. Cuando se detecta un perfil traidor hay que eliminarlo inmediatamente. En otro caso, esa persona terminará eliminando al jefe, socavando la estrategia y poniendo en serio riesgo a la organización.


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