Mentes multidisciplinares

El aprendizaje ha de ser un ejercicio continuo, un proceso que consideramos normal e inevitable. El aprendizaje es el camino más adecuado para el desarrollo personal y profesional y a nivel macro la mecha que enciende, generación tras generación, las capacidades, las voluntades y los objetivos.

Desde hace algunas décadas los gobiernos de los países desarrollados consideran los programas de formación y aprendizaje como un elemento estratégico de sus políticas y han venido elaborando y poniendo en práctica modelos diferentes que han dado resultados también diferentes. Si nos fijamos en las últimas cinco o seis décadas, frente a la concepción técnica norteamericana destaca el nuevo humanismo centro-europeo y frente los rigurosos procesos científicos surgen otros más abiertos basados en las relaciones humanas, actualmente frente al imperio de la tecnología se mantiene en otros lugares del mundo la herencia del realismo mágico o de la filosofía ontológica.

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Sin embargo ha cambiado mucho lo que la sociedad, la empresa y el sistema global exigen a quienes han de competir en una aldea con más de seis mil millones de personas. Hace muy poco tiempo la especialización era fundamental, sobre todo en entornos técnicos o científicos. Considerar la especialización como aquel proceso de aprendizaje que conduce a conocer y saber cada vez más de cada vez menos cosas, hasta llegar a saber casi todo de casi nada, está hoy muy superado.

De manera generalizada se exige que la mente sea capaz de actuar respondiendo a variables diferentes entre sí. Se trata de formar mentes multidisciplinares capaces de revestir acciones en planos dispares. Cuando se habla de mentes multidisciplinares siempre se menciona a Frank Zappa, músico californiano que identificó su trabajo en base a la creatividad, al absurdo, a la confluencia de gustos y culturas, a la técnica dirigida hacia el hedonismo y a la variedad (facetas) se su música para los gustos de todas las personas. En el fondo Zappa mantenía que una mente multidisciplinar es una mente abierta.

Si los profesionales de nuestras generaciones (la actual y las que siguen) quieren competir y sobrevivir en la época que les ha tocado vivir, lo harán más fácilmente si se enfrentan a la realidad de la vida con la mente abierta y con un espíritu de aprendizaje capaz de captar diversas facetas. La mente multidisciplinar va a ganar. Se sobrepone sobre lo lineal, lo específico y concreto, lo especial e incluso lo congruente, porque en el mundo absurdo de Zappa existe mucho de visionario, de valentía, pero también de humildad y de espíritu de superación si tuviéramos que rebuscar en la historia de un ejemplo de mente multidisciplinar, y aceptando a Leonardo como el ejemplo emblemático me gustaría rebuscar entre mis amigos y conocidos. Porque la mente multidisciplinar no tiene que ser famosa o alcanzar un éxito mundial. La mente multidisciplinar puede encontrarse (y de hecho así ocurre) en cualquier esquina.


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