“Aggredire” I. Soy más competitivo porque soy más agresivo

La agresividad se ha confirmado como una manera habitual de relación social, bajo la idea “soy más agresivo porque soy más competitivo”. La agresividad se define por unos determinados patrones de comportamiento directamente heredados del significado que en latín tenía el vocablo “aggredire”, tales como provocación, ataque, actuar violento, falta de respeto, ofensa o hiperactividad.

liderazgo

Fuente de la imagen: Innobasque Agencia Vasca de la Innovación en Flickr

La agresividad es consustancial con el “Estado de Naturaleza” (Leibniz) en el que el pez grande se come al pez chico. Lo mismo ocurre en las relaciones entre personas y ello debido no solo a elementos internos o particulares (carácter, temperamento, estados de ánimo…) sino, básicamente, a circunstancias externas (urgencias, necesidades, improvisaciones, miedos…).

En el mundo de los negocios, y más concretamente si nos referimos al liderazgo, la agresividad es una virtud si es ingerida en su justa medida, pero puede ser un vicio si se profesa con exceso o con defecto: “tal o cual directivo fue despedido por su falta de agresividad o por excesiva agresividad que hacía irrespirable el clima laboral”.

Pablo Herrero dice que los directivos se comportan como chimpancés, oponiendo esta actitud a la de los gorilas. Ruiz Verdés afirma que las fuentes de la agresividad de los directivos no solamente se refieren a la tan consabida competitividad sino en las presiones de los consejos de administración, de los acreedores, los clientes o los proveedores. El maestro Boyatzis considera que el origen de la agresividad de los gerentes está en la relación espacio – tiempo y más concretamente en el medio al corto (o cortísimo) plazo.

Por su parte, Steve Katz en su obra Nuevas técnicas para líderes y directivos encuentra 14 tipos diferentes de ejecutivos agresivos (muy recomendable el capítulo No hay leones malos):

– Coléricos – Groseros/ofensivos
– Autócratas/Egoístas – Obstruccionistas
– Abusones – Exigentes injustos
– Perfeccionistas – Acosadores
– Vampiros de energías – Ególatras
– Incapaces – Manipuladores
– Infravaloración a los demás – Paranoicos

Muchas universidades y algunas escuelas de negocio han basado su ventaja competitiva en hacer de sus alumnos ‘bestias competitivas’. Es cierto que hace décadas estos comportamientos primaban en las organizaciones de éxito. Quizá hoy la agresividad se haya sustituido por otros valores más acordes al mundo global, como son la profesionalización, la gestión de grupos, la visión estratégica, la anticipación, la buena gestión de los mercados o el dominio de la incertidumbre.


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