Pasar por el cedazo

Tomar una decisión es siempre difícil y comprometido. Aquellas personas que toman decisiones en las organizaciones tienen un mérito enorme y merecen un monumento frente a aquellos otros que no pueden o no quieren asumir responsabilidades y decidir.

toma de decisiones

Fuente de la imagen: Nuria_puig en Flickr.

Quien decide se equivoca, naturalmente. Nadie es infalible y hasta los genios toman, a veces, decisiones erróneas. El único que no se equivoca es el que no toma decisiones. Indecisos, pusilanimes, temerosos y excesivamente asimiladores retrasan el momento de la decisión, lo que tampoco es garantía ni aval de éxito. Es más, con frecuencia sucede justamente lo contrario y la peor decisión es la que no se toma.

Las decisiones traen consecuencias. Lógicamente, esas consecuencias condicionan el futuro en las organizaciones. Por eso es conveniente, ante las decisiones (importantes o no), repasar tanto su aplicación como sus efectos, pasar la decisión por un cedazo, pulirla, volver a pasarla por el cedazo y terminar de definirla.

La irresponsabilidad conduce

a las decisiones más indeseables

Paulo Coelho

Pasar la decisión por el cedazo significa comprobar que aquello que se va a conseguir coincide con lo que se busca. Que los logros, probables, serán nuestros objetivos, que los recursos están disponibles y así muchas cosas más.

Para el empresario solitario, el cedazo es su tiempo, su estructura mental, su propio razonamiento y en definitiva su voluntad (pensada estratégicamente o no). Sin embargo, para los directivos que han creado una visión organizativa, que han delegado, que han revisado procesos y procedimientos, el mejor cedazo lo encuentran en su equipo. De ahí resulta siempre acertado el planteamiento en virtud del cual el mejor directivo es aquel que sabe rodearse del mejor equipo.

Un hombre tiene que escoger.

En esto reside su fuerza:

en el poder de sus decisiones

Paulo Coelho

No quiere esto decir que la toma de decisiones sea un proceso colectivo o asambleario pero sí que una vez decidida la cuestión pueda ser perfeccionada y adaptada al momento y circunstancias. Sin embargo, y a pesar de este modelo, la responsabilidad sigue siendo del director.

Paulo Coelho deja al respecto algún comentario rotundo: “Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente”.

Como conclusión bien nos valdría la letra de una canción de George Brassens cuando cantaba: “Pasar por el cedazo toda nuestra vida es pulir el sentimiento y dar brillo a la emoción”.


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