CI, CE Y CT

El coeficiente intelectual (C.I), el coeficiente emocional (C.E) y el coeficiente tecnológico (C.T) son tres “unidades de medida” de las capacidades y comportamientos de las personas. Si históricamente el C.I era el método universal, en la actualidad los otros criterios han ido sustituyendo su valor o complementándolo.

Veamos algunas características de estos coeficientes:

  1. El C.I.

El coeficiente intelectual (C.I) ha sido la gran herramienta para la selección de las personas en las organizaciones, sobre todo para los mandos medios, puestos superiores y ejecutivos. Por C.I hemos de entender el coeficiente que resulta tras la realización de una evaluación individual de la capacidad cognitiva de una persona expresada a través de pruebas objetivas estandarizadas (con base 100).

Este coeficiente representa la habilidad de los individuos para comprender elementos complejos y enfrentarse a ellos para resolverlos a través del conocimiento (American Psycologies Associations).

Del C.I sabemos que:

El C.I nos permite pensar, razonar, tomar decisiones, resolver problemas, planificar, controlar y medir. Se sabe que existen variaciones entre sexos, edad, cultura, y se sabe también que tiene una relación directa con las habilidades cognitivas y con la evolución de la personalidad de cada individuo. Finalmente, se ha puesto de manifiesto su relación directa con el desarrollo de las aptitudes mentales y el funcionamiento del esquema cerebral.

Tanto y tanto se ha estudiado y escrito sobre el C.I que resulta agobiante e interminable. Pero quiero hacer referencia a dos curiosidades que me parecen especialmente relevantes.

El neozelandés James Flynn demostró que el C.I aumentaba de valor tres puntos cada diez años. Muchos factores intervienen en la mejora intelectual década a década o generación a generación. Otra duda importante se basa en la complejidad de la sociedad actual, curiosamente también demostró este profesor de ciencia política que los incrementos eran más agudizados en las personas que vivían en sociedades en vía de desarrollo, mientras que en algún país súper desarrollado parece que el C.I se estancaba.

A raíz de esto, Mizroni en 2004 explicaba cómo la heterosis favorecerá el incremento del C.I. la heterosis es el concepto opuesto a la endogamia. Es la mezcla genética, el mestizaje, en última instancia un mecanismo dinámico genético.

La segunda curiosidad que quiero destacar se refiere al conocido estudio realizado por Fortune sobre el liderazgo en el que analizó el caso de 5000 hermanos gemelos, uno de los cuales era líder o CEO de una gran empresa. Tras el estudio se advirtió, manteniendo las mismas prácticas y costumbres, que entre gemelos coincidían tres circunstancias inalterables: el coeficiente intelectual, la tendencia sexual y la tendencia a la obesidad. Se demuestra la carga genética de C.I.

Por ultimo conviene advertir la diferencia entre el C.I innato y el C.I adquirido. El primero está en “las entrañas, en el alma y el cerebro” dice Glabnen. El segundo es “consecuencia del proceso de socialización del hombre”, expone Michel Tozt.


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