Prácticas creativas

Las prácticas creativas nos dan una oportunidad para llamar la atención de clientes potenciales, fidelizar a los clientes reales, estimular a  los proveedores, posicionarnos social y comercialmente en el grupo de los más avanzados y adquirir valentía en el planteamiento productivo o en la prestación de nuestros servicios.

Las prácticas creativas siempre han sido útiles y más en la sociedad actual, que al margen de ser la sociedad más avanzada y cambiante de la historia, tiene a gala hacer de la creatividad uno de sus credos esenciales. Si las prácticas creativas son una estrategia o una forma ordinaria de trabajar, estaremos ante empresas “ingredior” que fundan su cultura en el pensamiento avanzado, en ir por delante, en conquistar el futuro.

Las prácticas creativas manejan la técnica clic, la nube, las opiniones de las redes, lo intangible abstracto pero al tiempo la voluntad concreta y concisa, la autoestima y sobre todo el cerebro reticular. Los impulsos se vuelven cuestiones prioritarias  y la organización se convierte en un caos semi controlable.

Es sabido que hoy el buen paño ya no se vende en el arca. Hay que salir a enseñarlo con la habilidad y las ventajas competitivas que proporciona una comunicación acertada. Para ello, hay que acompañar a las prácticas creativas con la guarnición que muestra a cada stakeholders lo que significa y lo que se puede alcanzar. Solo así las prácticas creativas facilitarán la socialización y humanización de la marca.

Precisamente la humanización de la marca nos ha enseñado lo importante del escaparate. Mostrar lo que la empresa hace y cómo lo hace. Dice el gurú: hagas lo que hagas compártelo, comprueba el interés que despierta y no te pares. Por eso es cada vez más importante que los resultados de las prácticas creativas sean directos, concretos, fáciles, disponibles, útiles y generadores de valor. Llevando este criterio al punto N, no existirá nada tan necio como crear y poner en práctica una filosofía basada en las prácticas creativas para obtener resultado cero. El refranero español pregunta: ¿Qué has hecho hoy? Y responde: nada, pero muy deprisa.

En el deber y haber de las prácticas creativas se puede confirmar que pierden importancia y por lo tanto están en el debe realidades o criterios que hasta hace muy pocos años serían esenciales: la distancia, la puesta en práctica de un modelo de calidad, la respuesta uniforme a las necesidades de los clientes, las normas ISO, las jerarquías organizacionales, la seguridad de los proveedores o mil cosas más. En el haber han de figurar: la importancia del entorno, la capacidad de respuesta, el incremento de valor individual, la posibilidad de desarrollos futuros, la emoción, la satisfacción o el equilibrio interpersonal.

Como se atestiguaría desde la P.N.L: Dedica un trozo de tu vida (personal y profesional) a las prácticas creativas, te sentirás más joven y más eficiente.


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