LO PRIMERO ES TENER LAS IDEAS CLARAS

Allá por 1865 un desconocido matemático y escritor americano llamado Charles L. Dodgson decidió publicar una novela que a su juicio parecía revolucionaria e inspiradora. Lo primero que hizo fue buscar un sonoro seudónimo: Lewis Carroll. Luego le puso nombre a su relato: “Alicia en el país de las Maravillas”.

Muchos personajes de esta novela saltaron a la fama: Alicia, el Conejo Blanco, la Reina de Corazones, el Sombrerero o el Gato Cheshire.

Elegiremos una espléndida lección de este último:

Alicia se adentra en el bosque despreocupada, alegre, disfrutando de la naturaleza y sin rumbo. Se ha alejado tanto que quiere regresar. Precisamente en ese momento se encuentra en una encrucijada de caminos de la que parten cinco o seis senderos. Alicia duda. No sabe cuál elegir.

Entonces aparece el gato Cheshire y viendo a Alicia despistada le pregunta:

“Estás perdida, ¿necesitas algo?”

Alicia responde: “No sé qué camino tomar. Tú que conoces bien el bosque, ¿me puedes indicar dónde ir?”

El gato Cheshire le dice: “El camino depende del destino. Dime a dónde te diriges y te diré el mejor camino a seguir”.

Alicia, después de pensarlo, le respondió: “No tengo interés especial por ir a un lugar u otro. No me importa el destino”.

El gato le contestó sabiamente: “Si no te importa el lugar al que has de llegar, tampoco te importa el camino que has de escoger. El que no sabe a dónde va, cualquier camino le vale porque cualquier camino le lleva a ninguna parte”.

Es una buena enseñanza que nos hace reflexionar. Antes de actuar es necesario conocer nuestro objetivo para dirigir a él la acción. Nada nuevo. Séneca nos confirmó que “no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”. Hay que tomarse tiempo para formular los objetivos. Una vez hecho estaremos más cerca de ellos.

Gray Fox (personaje ficticio de la saga “Metal Gear”) comentaba que entre los innumerables dones con el que el hombre ha sido dotado está la capacidad de elección. “Al elegir trazamos nuestro camino”. Lo importante es utilizar ese poder para elegir lo correcto. Quienes olvidan que pueden elegir se convierten en sumisos seguidores y destruyen parte de su libertad como seres humanos.

Tener las ideas claras es conocer nuestro entorno, saber a dónde queremos llegar, elegir el mejor camino, establecer la estrategia más útil y actuar de acuerdo a ello. Domenec Benaiger (maestro de las emociones) mantiene que las personas en constante indecisión no saben qué quieren realmente y por ello nunca lo tendrán. “Para averiguar qué quieres en la vida debes plantearte una serie de preguntas, exactamente igual que para saber qué no quieres».

Contesta sinceramente a estas tres preguntas: Qué quieres hacer y qué te gusta hacer. Qué te hace feliz y qué te emociona. Con qué disfrutas y qué te hace crecer.


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