BUSCO NOVIO PARA MI NOVIA I/II

Amor y relevo.

Con demasiada frecuencia mimetizamos y transferimos sentimientos y creencias hacia personas, situaciones o actividades. Decimos “nuestra empresa” para referirnos a la empresa en la que trabajamos (que normalmente no es nuestra) o “nuestro puesto de trabajo” (que tampoco es nuestro) o “nuestros clientes” u otras cosas que paradójicamente hacemos cercanas y propias.

Es verdad que en la empresa y en el puesto de trabajo pasamos más horas que con ninguna otra persona o realizando otras actividades y también es verdad que mimamos y cuidamos nuestra empresa y nuestro trabajo aunque no sea más que por egoísta instinto de supervivencia.

Cuido más a “mi empresa” o a mi “trabajo” que a mi novia. Tengo con ellos una nueva forma de noviazgo. Una extraña novia que me da seguridad y cobijo. ¿La empresa es mi novia?
Es natural y casi cuestión ineludible encontrar en las pymes familiares el caso del emprendedor que hace años fundó su empresa y se consagró a ella en cuerpo y alma. “Mi empresa es mi novia”.
Pasaron los años y a medida que la “novia” se desarrollaba, se iba consolidando el negocio. Al mismo tiempo, el ejecutivo, dueño o empresario iba cargando en su DNI más experiencia, más edad y más cansancio.

Pasaron los años. La “novia” se hizo mayor y el novio se hizo viejo. Hoy es un nuevo momento. Por un lado hay que profesionalizar la gestión. Por otro, el relevo generacional llama a la puerta y además es necesario implantar en la empresa desde los criterios innovadores hasta la tecnología punta, pasando por la revisión de todos los criterios de competitividad, clientes, productos, compras, etc…
Hay que designar un nuevo “máximo responsable”, con nuevo director. Aquel hombre que hace tantos años y con tanta ilusión creó la empresa, sabe que ha llegado el momento de buscar un “novio para su novia”.

No es el único caso, hay muchos más. El ejecutivo que ha decidido cambiar de trabajo pero que desea dejar adecuadamente solucionado su relevo. El empresario que abre con ilusión una nueva línea de negocio y busca la persona más adecuada para dirigirlo. El profesional que se ve superado por las nuevas tecnologías y no puede actualizarse y así otros supuestos reales y frecuentes en las organizaciones.
Buscar un “novio” para mi “novia” es fácil. Lo difícil es encontrar el novio perfecto. Ninguna suegra encuentra perfecto al novio de su hija. Ningún proceso de selección garantiza que el novio que presenta lleve el marchamo del éxito.

El noviazgo es una aventura pero como dice el refrán: “el roce hace el cariño”.


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