COMULGAR O NO CON LA CULTURA ORGANIZACIONAL

No dudes en gritar “Buenos días, Princesa”. No pienses que Rocky Balboa nos engañaba cuando exclamaba que tendrás que ganar la vida a golpes o que Forrest Gump era tonto por pensar que solo lo son aquellos que hacen tonterías. Siempre seremos responsables de lo que hacemos, de nuestros comportamientos y actitudes y por supuesto de lo que obtenemos como resultado de nuestro trabajo.

Las organizaciones miden a sus directivos por esos dos grandes vectores: lo que consiguen (resultados) y sus comportamientos (mix de compromiso, entusiasmo, gestión futura y mucho más). Lo que ocurra en el camino importa poco. La empresa exige y desde el primer momento, una identificación plena de sus directivos. Esta unidad de objetivos constituye uno de los principios básicos del management. Surgen algunas dudas:

1. ¿Es lícito que un directivo utilice su puesto de trabajo como trampolín para conseguir otro puesto que le convenga más? La realidad demuestra que esta situación es frecuente. Será lícito siempre y cuándo ni cause trastorno, ni perjudique el desempeño profesional, ni su función, ni a la empresa, ni a los intereses generales de la organización, ni a las personas, ni a los posibles compromisos futuros.

2. ¿Qué hacer cuando algún directivo no cumple con esta ley? Como decía hace ya años Lee Iacocca: “Disparo al corazón, por alto que esté en la empresa”. Si hacemos un poco de memoria recordaremos muchos nombres conocidos que han recibido o deberían recibir ese disparo.

3. ¿Qué hacer cuando el directivo no comulga con la cultura o con el sistema organizacional? No caben más que dos posturas: O terminar aceptando el sistema y formar parte de la cultura de la empresa o abandonar la organización. Luchar contra el sistema es estúpido. El sistema siempre lleva las de ganar.

Junto a estas dudas hay tres afirmaciones que los directivos deben gravarse en su frente:

Cambiar la resignación por el entusiasmo y hacer de la pasión un credo.

Obtener el mejor equipo posible, cohesionado y flexible.

Convertir los objetivos de la organización en retos propios, casi metafísicos.

Y por supuesto superar todas las faenas y los malos ratos que te has de tragar cada día. “Si tienes que elegir nunca tomes la pastilla azul porque será el final de la historia” (Matrix).


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies