Liderazgo emocional: retos y responsabilidades de nuestras organizaciones

bici rotaTe hago el siguiente planteamiento: te ponen delante una bicicleta de competición, perfectamente diseñada y puesta a punto, tienes que apostar cuál será la primera pieza que fallará haciendo que la bicicleta no se pueda seguir usando hasta que se arregle. Bueno, se te pueden ocurrir varias opciones: los frenos o las cubiertas de las ruedas por desgaste, los cambios por su complejidad, etc. En cualquier caso no se te ocurriría pensar que la cadena dejaría de transmitir el empuje de los pedales a la rueda por tener un mal día, ¿no?

Los equipos, dentro de nuestras empresas, están formado por personas. Las personas, además de nuestros conocimientos y aptitudes adquiridos durante nuestra formación y experiencia profesional, tenemos una dimensión emocional que puede hacer que esos conocimientos y aptitudes no las podamos poner al servicio del equipo y la empresa; o todo lo contrario, que las pongamos con todo su potencial. La maquinaria puede funcionar a pleno rendimiento o no dependiendo, entre otros factores, de una dimensión básica del ser humano como son las emociones y la madurez que tengamos a la hora de gestionarlas. Esta dimensión emocional tradicionalmente se ha dejado a un lado, en la mayoría de los casos por desconocimiento. Como responsables de liderar personas en nuestras organizaciones no podemos alegar desconocimiento, ya no. Además, de un tiempo a esta parte, se está pudiendo poner encima de la mesa en nuestras organizaciones este tipo de temas asociados a la gestión de los recursos humanos desde el punto de vista de la gestión emocional, por lo que tampoco puede ser una excusa la falta de apoyo dentro de la propia empresa. Y si pertenecemos a una donde todavía no se entiende el potencial de poner recursos en el desarrollo de las competencias de la gestión emocional, deberíamos empezar a hacer de Pepito Grillo para fomentarlo.

moods gearsSi nos parece obvio dar formación técnica a un colaborador y tener en cuenta sus aptitudes intelectuales para su desempeño dentro de nuestra organización, y entendemos que hay valores y actitudes que se pueden transmitir con el ejemplo desde nuestro liderazgo, ¿no deberíamos empezar a aplicarnos el cuento en el ámbito de la gestión emocional? Empecemos por trabajar el autoconocimiento de nosotros mismos para poder comenzar a tener una mejor gestión emocional. Prediquemos con el ejemplo. Facilitemos formación en este ámbito a nuestros equipos, formémonos. Si la excusa es la falta de tiempo, ¿cuánto tiempo nos ahorraríamos con una mejor comunicación, con menos roces, con un mejor aprovechamiento de los recursos humanos en nuestras empresas?

Es el momento de dejarnos de excusas y empezar, paso a paso, a convertirnos en líderes que ejerzan su liderazgo con madurez en la gestión emocional. Es un apasionante reto. Pongámonos a ello.


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies