¿Cómo impacta la inversión en I+D+i en la economía?

Siempre que se habla o se escribe sobre cómo salir de la crisis, cuál debe ser el futuro del país o qué nos hará crecer, aparece la gran fórmula mágica: invertir en I+D+i. Tanto las empresas como las instituciones en este país llevan años realizando estas inversiones; han existido grandes planes nacionales de financiación a fondo perdido de proyectos de investigación y se ha podido acceder a grandes sumas de dinero de los programas europeos de financiación desde antes de la crisis, pero ¿sabemos cuál es realmente el interés de invertir en I+D?¿o es sólo un eslogan más?

 

Culturalmente en este país no sé comprenden las inversiones en I+D. Se puede leer en casi todos los diarios digitales, ante alguna noticia de un logro científico español que no sea en relación a la cura del cáncer, comentarios contrarios a la dedicación de los fondos consumidos. Los investigadores no están bien considerados o pagados en universidades u otros organismos; y las empresas y empresarios, especialmente conservadores, buscan más los beneficios fiscales o el acceso a fondos y financiación extraordinarias, que innovar en procesos, en productos nuevos para el mercado o en productos nuevos para la empresa. En resumen, “que inventen otros”.

 

Y sin embargo, desde diversos foros se insiste en la necesidad de desarrollar políticas científicas ligadas a la promoción de la investigación el desarrollo y la innovación. Se observa que los sectores que más innovan en sus procesos productivos son también los que más crecen y los que más invierten. El círculo virtuoso del crecimiento sectorial se produce porque cuando un sector crece mucho necesita mayor capacidad productiva, lo que le obliga a invertir y le permite renovar su aparato productivo tecnológico, lo que a su vez facilita la innovación y la satisfacción de nuevas demandas en crecimiento.

 

En la I+D+i se unifican tres conceptos distintos y nuestro país se comporta de forma diferente para cada una:

  1. La Investigación, actividad en la que aproximadamente el 3% de las publicaciones mundiales son firmadas por científicos españoles, el doble de lo que la economía española aporta al PIB mundial. Por tanto, la productividad científica parece importante en España, principalmente en las universidades.
  2. El Desarrollo, que es nuestra debilidad principal en la investigación más aplicada: ensayos y prototipos, pruebas e instalaciones piloto, know-how y patentes. Implica el salto entre la ciencia básica y la aplicación industrial y es donde España tropieza.
  3. La innovación, que se identifica con el cambio tecnológico relacionado con las compras de bienes de equipo. Dado que nuestro propio desarrollo es escaso y nada competitivo, se produce un deterioro de la balanza de pagos tecnológica. Según los datos de 2006 (antes de la crisis), los pagos efectuados por compras tecnológicas representan el 0,1% del PIB, y los ingresos percibidos por ventas de tecnología son casi inexistentes. Para el conjunto de la UE esta balanza está equilibrada y tanto los pagos como los ingresos representan el 0,7% del PIB europeo.

 

Por lo tanto invertir en I+D+i no es sólo realizar investigación básica, que eso se ha estado haciendo bien en España, sino que los resultados obtenidos vayan generando desarrollos que puedan ser explotados comercialmente. Invertir en I+D+i implica dotar a los sectores españoles de productos, tecnologías y métodos que no sólo no serían necesario importar, sino que podrían ser competitivos en mercados exteriores, lo cual equilibraría esa balanza de pagos tecnológico.

 

La inversión en I+D+i impacta en otro factor que probablemente se obvie por las autoridades y las empresas: los trabajadores o el capital humano. Estos hacen posible que de la investigación y el desarrollo, nacional o importado, se obtengan frutos positivos y se consiga la innovación. Entrar en mercados tecnológicos o competir con productos de gran valor añadido requiere de personas de alta cualificación y de gran especialización. Por tanto, la inversión en I+D no debe ni puede disociarse de la inversión educativa, y no solo en lo referente a la formación académica de ese capital humano, sino que con la inversión en proyectos de desarrollo e investigación, se invierte en las personas que ejecutan dichas actividades y su experiencia debería repercutir en el mercado laboral. Es aquí donde aparece ese término tan utilizado de “fuga de cerebros”, personas de alta cualificación, que han ganado experiencia en proyectos de investigación financiados con inversiones que no serán recuperadas al no ser empleados en empresas españolas. La gestión del conocimiento acumulado debido a inversiones en I+D debe ser algo tenido en cuenta cuando se establezcan planes de investigación, ya que el riesgo de perder la inversión a largo plazo es muy alta.

 

Desde una perspectiva microeconómica, la inversión en I+D+i provoca dos tipos de efectos, el impacto que tiene el gasto en innovación de una empresa en su capacidad para generar innovaciones, lo que denominamos resultados tecnológicos; y las variaciones en los resultados económicos de la empresa atribuibles a su esfuerzo en innovación. Con datos previos a la crisis, 2005-2006, el CDTI destaca un incremento adicional del 2% en las cifras de ventas y una mayor presencia en mercados internacionales en empresas innovadoras frente a las que no realizaban estas inversiones. En su informe de 2009 “Impacto de la I+D+i en el sector productivo Español”, se repasan diferentes modelos para el análisis del rendimiento privado de la I+D. En este se propone una función de producción donde intervienen el capital (K), el trabajo (L) y un índice de productividad total de los factores (A), de manera que Yit=AitF(Kit, Lit), donde Yit es la producción obtenida en el año “t” por la empresa / industria/ país “i”. La productividad total de los factores puede verse afectada por varios elementos, uno de los cuales es el stock de capital tecnológico, ya que las inversiones en I+D no sólo afectan directamente a la productividad, sino también a la capacidad de imitar o absorber conocimiento. La pérdida de competitividad en I+D+i tiene un efecto acumulativo.

 

En la situación actual, las debilidades y amenazas de la economía española podrían limitar los logros en materia de crecimiento económico a través de la inversión en I+D+i. Algunas de ellas son:

 

En el deseado cambio de modelo productivo hay que buscar nuevos nichos de exportaciones más allá de la Unión Europea y con un alto contenido tecnológico. En mercados de bajo valor añadido, donde hay más facilidad de acceso de otras economías, no podemos competir por costes.

 

Observando una serie de indicadores contenidos en el Panel de Innovación Tecnológica (PITEC) y en la Encuesta sobre Estrategias Empresariales (ESEE), la economía española va asumiendo que la investigación y la innovación son factores claves para mantener y elevar su grado de desarrollo, su crecimiento económico y para mejorar su posición en el contexto internacional, sin olvidar que un elemento fundamental en este proceso el capital humano. Se exigen actuaciones encaminadas a la transformación de la composición del tejido empresarial, a la reducción de sus limitaciones de acceso a las nuevas tecnologías y a la ampliación de las posibilidades de financiación para hacer frente a nuevos procesos innovadores. Se trata de superar los obstáculos que caracterizan los procesos de I+D+i de la economía española con el fin de incentivar su incorporación, tanto en términos monetarios como de capital humano, como factor relevante capaz de transformar el perfil de crecimiento de nuestra economía. Se perciben cambios en las estrategias de incentivación y financiación, como son el aumento del control en el uso de los recursos destinados y la incidencia sobre la explotación de los resultados. Quizás sea necesario un mayor seguimiento y acompañamiento en la maduración de las tecnologías, pero afortunadamente y a pesar de la reducción de la intensidad en las inversiones, ahora se invierte un poco mejor, especialmente desde las instituciones.

 

Bibliografía

 

[1] MARIO WEITZ SCHNEIR, “Nuevo modelo de crecimiento para la economía española“, 02/03/2015, La Región (http://www.laregion.es/articulo/euro/nuevo-modelo-crecimiento-economia-espanola/20150302165121527684.html)

[2] “La I+D+i en la economía española y su situación actual en el contexto europeo” 21/04/2010, Noticias UAM (http://www.uam.es/ss/Satellite/es/1234886344485/1242650202059/notcientifica/notCientific/La_I+D+i_en_la_economia_espanola_y_su_situacion_actual_en_el_contexto_europeo.htm)

[3]José María Mella, Asunción López y Juan Carlos Salazar, “Empresas de investigación y desarrollo (I+D): Preocupantes resultados

“ Blogs ABC, La Riqueza de las Regiones por la AECR. (http://abcblogs.abc.es/riqueza-regiones/2014/10/27/empresas-de-investigacion-y-desarrollo-id-preocupantes-resultados/)

[4] CDTI. Departamento de Estudios “impacto de la i+d+i en el sector productivo español”, CDTI, 2009

[5] César Molinás “I+D+E+i+e”, 25/3/2012, El País (http://economia.elpais.com/economia/2012/03/23/actualidad/1332525426_698077.html)


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