La naturaleza de la inteligencia artificial

Este artículo que escribo versa sobre la naturaleza de los elementos que hay detrás de la visión profana que entendemos hoy en día por inteligencia artificial. Mi formación es de doctor ingeniero informático y mi profesión centrada en la investigación en inteligencia artificial. Me ha parecido relevante escribir un artículo de opinión que se centre fundamentalmente en los aspectos filosóficos de la inteligencia y la mente, y si éstas pudieran ser atribuidas a las máquinas.

¿Qué naturaleza tienen la mente y los distintos estados mentales?, ¿es sólo materia?. ¿Dónde se generan los estados mentales y cómo se relacionan con el cuerpo?. ¿Desaparecemos para siempre cuando el cerebro deja de funcionar?. ¿Es posible construir un sistema físico, como una computadora, que tenga una verdadera conciencia inteligente como la de una persona?¿Qué naturaleza tienen la mente y los distintos estados mentales?, ¿es sólo materia?. ¿Dónde se generan los estados mentales y cómo se relacionan con el cuerpo?. ¿Desaparecemos para siempre cuando el cerebro deja de funcionar?. ¿Es posible construir un sistema físico, como una computadora, que tenga una verdadera conciencia inteligente como la de una persona?

Intentamos buscar respuestas a estas preguntas pues son de vital importancia en el conocimiento de la realidad, y en especial de nosotros mismos. Imaginemos que conseguimos demostrar que la mente es sólo materia, con lo que todo nuestro ser es, por tanto, materia. En este caso, por ejemplo, no tiene sentido que exista conciencia tras la muerte, o bastaría tan solo conocer el funcionamiento completo del cerebro para describir la mentalidad de un individuo, entre otras posibilidades y certezas.

Para ilustrar este tema de debate he recurrido al recurso literario del diálogo con el objetivo de poner en relieve de forma amena los aspectos esenciales de las grandes preguntas que he citado anteriormente. El fondo del siguiente relato dialéctico es el materialismo y el determinismo científico. Espero que sirva para incentivar a la reflexión…


Era un tranquilo y cálido día de otoño cuando se encontraba Zacarías almorzando en su casa del campo con su mujer. Comían en la terraza pues hacía buena temperatura y además notaban más presente a la naturaleza.

De imprevisto, el perro, que se encontraba cómodamente tumbado en el césped, alzó su vista pues notó un cambio en su panorama: una paloma se posaba en lo alto del cercado. Una vez determinada la situación, el animal agachó su cabeza.

Acabaron quizás más tarde de comer de lo habitual, por lo que Zacarías se apresuró a prepararse para su sesión de natación. Le dio un beso a su mujer y se dirigió hacia el palenque de deportes, en el centro de la ciudad.

Una vez allí, y tras varios baños, se encontró con su amigo Daniel, al cual conoció hace años en aquel lugar durante las primeras sesiones de natación.

Zacarías trató de mirar la hora dirigiendo su vista hacia la muñeca, donde su reloj en aquel momento no se encontraba.

Zacarías siempre acostumbraba a tomar un té tras sus sesiones de baño; además, su mejor amigo, Benjamín, se encontraba en la cafetería. Razón suficiente para que, tras ponerse su reloj de pulsera, se dirigiese hacia allí.

Al llegar, vio a su amigo Benjamín sentado en una mesa charlando con otro hombre.

Tomás, mientras recogía sus cosas y pagaba su refresco, se despedía de Benjamín y Zacarías.

Zacarías y Benjamín decidieron abandonar la cafetería para coger el metro e ir al parque a dar un paseo. Tras la sesión de deporte, siempre gustan de respirar aire sano mientras debaten temas de interés.

Una vez en el parque, tras dar un paseo se sentaron y, mientras contemplaban con agrado el paisaje, Benjamín dirigió la palabra a Zacarías:

Zacarías marchó entonces hacia su casa. Al llegar, dio un beso a su mujer y se dispuso a regar, con agrado y convencimiento, las plantas de su jardín.


A modo de epílogo de este relato, podemos decir que es apropiado suponer que otros sujetos piensan y sienten aproximadamente del mismo modo que uno mismo. Nótese que aunque esto no puede ser comprobado, sí resulta útil y práctico considerarlo como cierto. Siendo esto así, nos permite relacionarnos y entendernos con mayor fluidez y acierto.

Por otra parte, gracias a que no podemos acceder a las interioridades de otros individuos, podremos construir una máquina exactamente igual que una persona en apariencia y comportamiento, de forma que sea indistinguible de la misma para alguien que no tenga conocimiento (o prejuicio) de que es una máquina.

En mi opinión, muy próximamente será tan difícil acceder a las interioridades de una máquina inteligente como a las de una persona para averiguar cómo piensan y sienten.


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