Te consideras una persona innovadora?

Después de tres meses hablando de innovación, de ideas innovadoras, productos innovadores, gestión de la innovación y un largo etcétera; me he planteado infinitas veces si realmente soy, o de algún modo, me podría considerar una persona innovadora. ¿Una persona innovadora nace o se hace? ¿Hace falta ser emprendedor para poder dedicarse a la innovación? ¿O tener dinero para poder llevar a cabo ideas innovadoras? Porque yo, innovadora no lo sé, pero emprendedora y con dinero sé que no lo soy, ¿me habré equivocado entonces de carrera profesional? Es pero que no…

En el caso de que tener una mentalidad innovadora sea una de esas cosas en las que uno se hace y no se nace, y que sea una capacidad que se pueda desarrollar, he estado pensando qué cosas son aquellas que se pueden trabajar o mejorar para transformarse en esa persona innovadora. Es decir, qué cosas podemos hacer, practicar o incluir en nuestras vidas y rutinas para poder transformar nuestro pensamiento en innovador.

Y lo primero que se me viene a la cabeza es una expresión en inglés…Think outside the box. Pero para poder pensar fuera de la caja lo primero de todo es tener la necesidad. Desde mi punto de vista, la innovación surge de una necesidad, de buscar solución a alguna carencia o sencillamente mejorar algo que ya existe para hacer la vida mejor, más fácil, satisfactoria o divertida. Inicialmente tenemos que ser capaces de identificar esa necesidad, carencia o mejora. Pero lo siguiente es pensar en cómo llevar a cabo esa mejora, y aquí entra en juego la creatividad.

La innovación y la creatividad van casi siempre de la mano, y sin creatividad no puede haber innovación. Aunque puede haber creatividad sin que haya innovación, ya que la “innovación es la aplicación con éxito de las ideas dentro de una organización”; es decir, si esas ideas no se convierten en productos o procesos nuevos, no hay innovación.

Llegados a este punto se me ocurre que quizás no sólo haya que practicar para tener un pensamiento innovador, sino que también haya que trabajar el fomento de la creatividad. Y la creatividad sí que es una cosa con la que se nace, todos nacemos creativos. Cuando somos niños constantemente utilizamos nuestra creatividad para jugar, divertirnos o imaginarnos cómo nos gustaría que fuera el mundo. Pero conforme vamos creciendo dejamos de usarla para pasar a hacer uso de nuestros conocimientos. Nos volvemos más realistas y cada vez nos cuesta más hacer volar nuestra imaginación. A no ser que sigamos realizando actividades creativas, como pintar, escribir o hacer algún tipo de manualidades, nos cuesta hacer cosas creativas y desarrollar nuevas ideas. Cuando se nos plantea crear algo de la nada nos encontramos desarmados, sin herramientas.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste un dibujo, decoraste una habitación o te inventaste un cuento? Estas cosas independientemente de que nos preocupe tener una mentalidad innovadora nunca deberíamos dejar de practicarlas, porque la creatividad es algo que siempre debería estar en nuestras vidas.

De todas formas, no os preocupéis, no está todo perdido. Todavía podemos hacer algo para recuperar esa imaginación y creatividad, que siempre han estado ahí latentes en un rinconcito de nosotros. Pero no la vamos a encontrar en nuestro día a día, tenemos que hacer cosas distintas  que nos permitan liberar la mente y pensar de manera disruptiva. Y aquí va mi pequeña aportación:

¿Dónde se generan las ideas creativas?1

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Una vez recuperada la creatividad mediante la práctica de estos sencillos consejos, lo de la mentalidad innovadora viene solo, gracias a nuestra naturaleza humana de intentar encontrar siempre la forma más económica y viable de hacer las cosas para obtener el mejor resultado. Cuando tenemos una idea que surge de la necesidad de solucionar un problema es entonces cuando entra en juego el empleo del pensamiento innovador, para conseguir desarrollar esa idea y ponerla en marcha; ya sea dentro de una empresa, en el mercado, o en la sociedad; cerrando así el círculo necesidad-creatividad-innovación.

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Es aquí donde pondremos en práctica los conocimientos adquiridos durante este máster; ni más ni menos las herramientas necesarias para lanzar nuestra idea innovadora desde su inicio hasta el mercado pasando por realizar una vigilancia tecnológica, encontrar financiación, hacer un modelo CANVAS de tu plan de negocio, llevar a cabo la gestión del proyecto o poner nuestra idea en el mercado internacional. En otras palabras, el entrenamiento necesario para transformar nuestro pensamiento en innovador.

Con lo cual, después de escribir este post, innovador o no, me quedo más tranquila… las personas innovadoras no solo nacen, también se hacen y la creatividad la llevamos dentro, únicamente necesitamos despertarla.

[1] Innovación y creatividad en la búsqueda de opciones, análisis de viabilidad, fuentes de información. ONUDI – Manual de Producción más Limpia


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