Si no sales de tu zona de confort, no aprenderás nada

Quería hacer un post dejando por un momento de lado todos los grandes avances en materia de innovación, tecnología, ciencia, etc con los que el mundo nos deslumbra cada día, y pasar a abordar un tema que creo fundamental y que no debemos pasar por alto. Algo que nos afecta directamente en nuestro propio avance y progreso personal y profesional. ¿De qué sirve que el mundo avance tan rápido si nosotros no intentamos ir más al límite para progresar?

Vas a hablar en público, pero te tiemblan las rodillas antes incluso de llegar a la sala. Quieres aumentar tu red de contactos, pero preferirías tragarte las uñas antes que presentarte a puerta fría y hablar con desconocidos en un gran evento. Sabes que dejarte notar en las reuniones de equipo impulsaría tu reputación en el trabajo, pero tienes miedo de equivocarte y finalmente no abres la boca. Situaciones como estas – que son importantes profesionalmente, pero te aterran personalmente – son desafortunadamente, omnipresentes. Está por todos lados. Una respuesta fácil a estas situaciones es evitarlas. ¿Quién quiere sentirse agobiado, angustiado o nervioso cuando no tienes por qué?

El problema, por supuesto, es que estas situaciones no son solo incomodas, son muy necesarias. A medida que crecemos y aprendemos en nuestro trabajo y carreras profesionales, nos enfrentamos constantemente a situaciones donde necesitamos adaptar nuestro comportamiento. Es simplemente una realidad en el mundo en el que vivimos hoy. Y sin la habilidad y coraje para enfrentarnos a ellas, podemos perder grandes oportunidades para avanzar y mejorar. Cómo profesionales, ¿de verdad podemos realmente construir un buen futuro evitando estas incomodas, pero beneficiosas tareas?

Self-Improvement-Tips-Comfort-Zone

Primero, se honesto contigo mismo. Cuando rechazaste esa oportunidad de hablar en una importante conferencia en tu sector, ¿fue realmente por qué no tuviste tiempo o por qué te entró el pánico de subirte al estrado? Y cuando no te atreviste a coger y hablar con ese compañero de trabajo que estuvo despreciándote, ¿fue realmente por qué pensabas que dejaría de hacerlo, o por qué tuviste miedo de un conflicto? Quieres cambiar de trabajo, ¿realmente no tienes tiempo para buscar otras opciones o es que te da miedo enfrentarte a un proceso de selección y aterrizar en una nueva empresa?
Haz una lista con las excusas que tiendes a ponerte habitualmente para evitar situaciones fuera de tu zona de confort y pregúntate si de verdad son legítimas. Si alguien te pusiera esas mismas excusas sobre su forma de actuar, ¿las verías de la misma forma? Quizá las respuestas no siempre sean claras, pero lo que está claro es que nunca te sobrepondrás a ellas si, desde el minuto uno, no eres honesto contigo mismo.

Después, controla esas situaciones y hazlas tuyas. Es una realidad, muy pocas personas se esfuerzan ante situaciones comprometidas. Es posible que pases un mal rato al dar una charla, pero será más sencillo si el tema a tratar es algo que dominas, ¿verdad? O puede que también te pase al tratar de conocer gente en grandes eventos, pero seguro que no tanto si se trata de una sala más recogida y tranquila.

Aprendizaje
Saca partido, toma el control y aprovecha estas oportunidades – no las dejes al azar. Durante años, todos hemos visto gente que lo pasa muy mal fuera de su zona de confort en el trabajo y/o en su día a día (a mi me pasaba mucho), pero con los años, exponiéndome y esforzandome lo más posibleme, me he dado cuenta que normalmente tenemos mucha más capacidad de la que pensamos para evitar que estas situaciones sean tan incómodas. Para conseguir minimizar el desconfort, normalmente se puede encontrar una manera de ajustar ciertas cosas para hacerlo de forma suficientemente aceptable y después seguir puliendo. Por ejemplo, si no te sientes bien hablando con mucha gente en grandes sitios, busca un rinconcito más tranquilo o silencioso, o simplemente salte al pasillo o fuera del propio edificio para continuar con la charla. Si odias hablar en público o los eventos de networking, pero te sientes mucho más a gusto en pequeños grupos, busca oportunidades para hablar con esa persona de forma más íntima tomando un simple café. La próxima vez que quieras abrir la boca y dar tu opinión en una importante reunión en tu trabajo, levanta la mano y hazla.

Vamos, da el paso. Para poder salir de tu zona de confort, no te queda más remedio que hacerlo, aunque sea incómodo. Ponte mecanismos que te fuercen a lanzarte y dar el paso, descubrirás que lo que al principio de atemorizaba no es tan malo como pensabas. Empieza con pequeños pasos. Puede que tropieces, tranquilo. De hecho, es la única forma para aprender. Tropezar, levantarse y seguir. Esos pasos en falso son inevitables, y de hecho son esenciales en el proceso de aprendizaje y de superar tus miedos. Al final, incluso aunque podamos sentirnos sin fuerzas y desprotegidos fuera de nuestra zona de confort, tenemos mucha más capacidad y fuerzas de las que pensamos. Ya sabes, date una oportunidad. Se honesto contigo mismo, haz tuyas esas situaciones y da el paso. Estoy seguro que agradecerás el haberte dado la oportunidad de crecer, aprender y ampliar tu repertorio personal y profesional.

Emilio Rodríguez (@ersappreneur) – Fundador y CEO Gremyo Audiencias

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