Las impresoras 3D provocarán la III Revolución Industrial?

La aparición y consolidación de las impresoras 3D puede significar un cambio importante en nuestras vidas. No todo el mundo está predestinado en convertirse en un artesano moderno, diseñando y generando sus propios productos, pero mucha gente puede estar dispuesta a encargar y comprar productos personalizados a talleres de su barrio equipados con impresoras 3D. Y es que estos talleres permiten involucrar más al consumidor en el producto y formar parte de su diseño o, como mínimo, de las decisiones de diseño.

Con estos talleres urbanos equipados con tecnología 3D, los países más desarrollados podrán recuperar el tejido industrial perdido y prescindir de conceder ventajas fiscales a empresas multinacionales que fabrican de forma deslocalizada para ahorrar costes. Además, estos nuevos talleres podrían cubrir parte de la falta de trabajo que existe en las generaciones de jóvenes que presagian un futuro laboral catastrófico. Este fenómeno afectará a las economías de grande escala y dará lugar a tiradas de productos casi únicos. La empresa consultora AT Kearney ha realizado un estudio del crecimiento del mercado de la impresión 3D, y concluye que se cuadriplicará en 2020.

Los nuevos talleres urbanos constarán de tecnología pionera que será conjugada con equipos multidisciplinares de trabajadores con conocimientos especializados que serán retroalimentados mediante el uso de Internet. Las metodologías de trabajo en estos talleres distarán mucho de la forma de trabajar de los antiguos talleres artesanales. En estos nuevos tomarán protagonismo las metodologías ágiles de trabajo, el uso de programas de control de versiones para un desarrollo deslocalizado y distribuido, la mejora y mantenimiento constante de los productos que se convertirán en servicios para el cliente, y la fabricación de productos colaborativa entre cliente, empresa y artesanos.

El valor de los productos generados en los talleres se percibirá con un buen servicio y una comunicación fluida con el cliente, que se conseguirá con la cercanía del taller y el consumidor, y constará de una conversación constante, abierta y de doble sentido, ya que el cliente podrá pedir productos hechos a medida o la personalización de los mismos.

Con este nuevo paradigma se pretende desarrollar productos con un diseño que proporcione durabilidad para combatir la obsolescencia programada, un impulso al diseño ecológico con el reaprovechamiento de productos utilizando métodos que emulan la naturaleza, y un diseño colaborativo mediante Internet con iniciativas de “crowdsourcing” y “crowdfinding” por ejemplo.

Un buen ejemplo de producto ecológico, se puede ver en un proyecto realizado mediante la colaboración de las empresas 3Dom y c2renew que han conseguido crear filamento para impresoras 3D utilizando los posos de café. El filamento, disponible en 1,75 y 2,85 mm, se envía en un carrete de base biológica 100% y sellado al vacío.

Además, las impresoras 3D cuentan con la propiedad de que pueden replicarse, y, por lo tanto, se pueden reparar, mejorar y crear nuevas impresoras. De esta forma se pueden abaratar los costes de producción y ganar competitividad. Un ejemplo ilustrativo de ello es la empresa MarkerBot.

 

Otro ejemplo muy interesante de cómo puede cambiar el mundo mediante esta tecnología, es el proyecto Retr3D, de la organización Techfortrade, que su objetivo es proveer a comunidades menos desarrolladas y pobres del mundo la tecnología 3D para que puedan desarrollar productos a bajo coste. Y su idea es bien simple, el programa pretende ayudar a reciclar los millares de toneladas de basura electrónica que los países más desarrollados hemos “regalado” a zonas pobres del mundo, como es el caso de partes del continente africano, en impresoras 3D de bajo coste. El programa es capaz de generar un diseño de una impresora 3D basado en el inventario de materiales que el usuario tenga acceso.

 

El proyecto Paolo también es interesante destacarlo, se basa en una scooter eléctrica creada por un diseñador español. El producto contará con un motor de 2 kW, con un sistema de frenado electromagnético, pantalla LCD para regular la potencia y compatibilidad con aplicaciones móviles. Estará disponible en 2016 y se producirá con impresoras 3D.

 

Hoy en día si eres un entusiasta de la tecnología y quieres probar de primera mano la tecnología 3D, puedes conseguir una a un precio asequible. Algunos entusiastas anuncian que en un futuro próximo se pueden convertir en un producto doméstico de muchos hogares.

 

Referencias

– Artículo sobre impresoras 3D:

http://faircompanies.com/news/view/impresoras-3d-10-productos-cotidianos-que-pueden-imprimirse/

– Información y notícias sobre impresoras 3D:

http://www.3ders.org/

http://3dprintingindustry.com/

 


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