La teoría del cisne negro (1/2). El concepto clásico

Cuando todo va sucediendo según lo previsto parece que existe una clara relación entre causa y efecto. Sin embargo, de pronto, sin pensarlo y por supuesto sin preverlo, sucede algo imprevisto. Todo acontecimiento imprevisto genera un gran impacto, una repercusión grande, incluso susto, miedo, turbación. Son los sucesos denominados “cisne negro”.

La teoría del cisne negro o sucesos inesperados fue enunciada en 2007 por Nassim Nicholas Taleb. Un acontecimiento “cisne negro” encierra una carga de sorpresa tal que multiplica su impacto. Nadie se lo esperaba pero ocurrió. En el siglo XVII todos los cisnes eran blancos, hasta que de pronto hubo una mutación genética y aparecieron los cisnes negros ante el asombro general.

Para Taleb, los cisnes negros son perfectamente explicables a posteriori. O las personas viven ajenas a las señales que se producen y, por lo tanto, no las perciben, o bien viven ideológicamente en otro mundo. El primer supuesto explica la conmoción internacional ante realidades como el Brexit o el triunfo de Donald Trump.

El segundo caso lo explicaremos con la metáfora del pollo. Este animal vivía en una granja de manera confortable. Su amo le alimentaba todos los días. Empezaba a pensar que su amo era su amigo y una buena persona. El pollo engordaba y era feliz y para nada pensaba en que la situación pudiera cambiar. De pronto un día su amo, su amigo, le sacrificó y se lo comió. ¿Cómo podía ser?

¿Cómo sabemos si estamos seguros y en equilibrio? ¿Cómo sabemos si el statu quo va a cambiar? ¿Cómo predecir el futuro? A estas preguntas, Bertrand Russell, ya en 1912 en su obra Los problemas de la filosofía, explicó que toda persona tiene que estar preparada porque las cosas que rodean nuestra vida van a cambiar y lo van a hacer sin avisar y de manera brusca.

La tesis del cisne negro de Taleb mantiene que sólo con retrospección podemos volver a vivir el pasado y darnos cuenta de las señales que pasaron inadvertidas.

Observar situaciones extrañas que pasaron inadvertidas, la falta de previsión ante motivación de poca índole, la denominada ceguera colectiva, la información dirigida o la falta de conciencia histórica. Lo curioso es que el rol del suceso “cisne negro” juega con repercusiones mucho mayores que los sucesos regulares u ordinarios. Lo inesperado y raro es extraordinario y lo extraordinario es realmente importante y grave.

Así, el suceso del 11 de septiembre en las Torres Gemelas neoyorquinas podría haberse previsto a través de la retrospección, pero solamente se podría averiguar a posteriori, porque hacer una retrospección sin saber lo que se busca es una inutilidad. Nunca se encontrará. En realidad, el cisne negro es equivalente a lo altamente improbable, o a probabilidad tendente a cero. Quien lo averigua se convierte en un visionario, a veces en un orate.
Cuando los pilares de nuestra vida se tambalean, en lugar de buscar la causa tendemos a aferrarnos a ellos con más fuerza.


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