Por qué hacer cosas que nos perjudican

Con mucha más frecuencia de lo que pensamos, hacemos cosas que sabemos son perjudiciales para nosotros.

Existe una ruptura entre lo que pensamos y hacemos. Por el contrario, si somos capaces de hacer lo que pensamos, en lugar de ruptura se produce conjunción. En el primer caso estamos ante lo que el psicólogo Leon Festinger llamaba “disonancia cognitiva”. En el segundo nos encontramos ante la “coherencia cognitiva”: practica lo que predicas.

¿Por qué hacemos cosas a sabiendas de que son perjudiciales para nosotros o nuestro entorno? ¿Qué actitudes tomamos en estos casos? La respuesta es fácil si consideramos el temperamento y el carácter como modelos de conducta. Uniendo ambos elementos, la disonancia y la coherencia. Es clásico y acertado el comentario de Bertrand Russell:

“La humanidad tiene una moral doble: una que predica y no practica y otra que practica y no predica”.

 

Sin duda es difícil admitir nuestros errores. Adoptamos una posición defensora ante otras personas y a veces incluso ante nosotros mismos y procuramos defender nuestras acciones por encima de todo y cueste lo que cueste. Bendita humildad, elevada a las alturas del liderazgo por Richard Florida (entre otros).

 

Coherencia cognitiva

Bertrand Russell en 1936. Foto: Bassano (Wikimedia Commons)

 

Pedir perdón o simplemente reflexionar y cambiar de opinión o de postura debería ser una práctica ordinaria, pero en realidad no lo es. Por el contrario surgen las actitudes de autojustificación que sólo drenan energías y no aportan valor alguno. Buscar argumentos que refuercen nuestras opiniones es un desatino.

Me gustaría recordar las enseñanzas del maestro chino Lao Zi que decía:

“Cuando un hombre comete un error, se da cuenta de ello. Una vez que se ha dado cuenta lo admite. Una vez que lo ha admitido lo enmienda. Señala a aquellos que le hacen ver sus defectos como los verdaderos maestros”.

 

Casi imposible poner en práctica esta enseñanza en los clásicos directivos de hoy.

A nivel popular: fumar mata y la gente sigue fumando. Estamos contra la violencia y aun así pegamos un guantazo físico o psicológico o simplemente pasamos la jornada sin hacer nada cuando aburrirse es un síntoma de la estupidez humana.

El egocentrismo negativo, el tedio, la banalidad y así mil cosas más aún, las seguimos practicando o admitiendo. El reverso de la moneda del carpe diem tan popularizado y tan poco practicado.

El trasvase de la “disonancia cognitiva” a la “coherencia cognitiva” pasa por la reflexión y la voluntad. Si no lo hacemos, quien se quede en los procesos continuados o frecuentes de disonancia cognitiva va a ser considerado como un majadero o simplemente una persona inconsciente. Situaciones que pueden darse en la vida familiar, profesional o social. Que no nos pase lo que F. Alexandre advertía:

“A veces damos consejos, pero no enseñamos con nuestra conducta”


Suscribirse a comentarios Comentarios | Trackback |

Enviar comentario

Debe identificarse para enviar comentarios.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies