GESTION ORIENTADA A LA CREACION DE VALOR PARA LOS ACCIONISTAS

Durante los últimos años se ha desarrollado un interés especial en por la denominada gestión basada en el valor, que trata de orientar la gestión de las organizaciones hacia la maximización de las riquezas de los accionistas y que sitúa dicha maximización (creación de valor para los accionistas) como el objetivo fundamental de la compañía. Esta a idea de creación de valor para  el accionista no es un concepto nuevo, ya desde los años 50 se venía afirmando que el objetivo principal de una compañía es maximizar la riqueza de los accionistas.

El concepto de creación de valor establece  que una compañía, centrada en la gestión estratégica y operativa, crea valor para sus accionistas cuando la rentabilidad obtenida sobre el capital invertido es superior al coste de dicho capital.

 Esta gestión y sus consecuencias a medio y largo plazo tendrán, inevitablemente, su reflejo en el valor de la empresa. 

La creación de valor para el accionista tiene como punto de partida el concepto de valor de mercado de la compañía y su estimación a través del descuento de flujos de caja. Este planteamiento pone las bases necesarias para alcanzar un control riguroso por parte de los directivos y para potenciar el desarrollo y crecimiento sólido de las empresas. 

Alfred Rappaport, en su libro “Creando valor para el accionista”, afirma, de acuerdo con otros muchos expertos en finanzas corporativas y con muchos directivos de empresas, que “en una economía de mercado, la única responsabilidad de un negocio es crear valor para los accionistas y hacerlo de un modo legal y con integridad”.

Los accionistas representan el grupo de mayor importancia estratégica en una empresa. Por tal motivo, un gran número de empresas  instituyen como objetivo financiero la maximización del valor de la empresa en mercado para los accionistas, de forma que se constituya en un objetivo del director de la toma de decisiones: toda decisión o actuación que contribuya al incremento del valor será, por consiguiente, plausible.

En vías de que toda la teoría financiera se ha desarrollado en torno al objetivo de maximizar el valor, es perfectamente demostrable que la mejor gestión de valor consiste en aplicar los principios conocidos de sana política financiera en la gestión diaria de las operaciones, en el análisis de las inversiones, en las políticas de endeudamiento y en los dividendos, así como en la ejecución táctica de dichas políticas.

Algunas premisas básicas para entender la gestión orientada a la creación de valor para el accionista son las siguientes:

Objetivos de los directivos vs los objetivos de los accionistas

En determinadas situaciones los objetivos de los directivos pueden diferir de los objetivos de los accionistas de la empresa, ya que cada uno busca su propio interés por medio a transacciones de mercado para producir finalmente una asignación eficiente de los recursos. Sin embargo, hay una serie de factores que inducen a los directivos a actuar a favor de los intereses perseguidos por los accionistas:

Los elementos principales que alimentan el valor creado desde el punto de vista del accionista de una empresa son: el aumento experimentado por el valor de las acciones, los dividendos percibidos y otras posibles retribuciones.

 Fuentes:

La creación de valor para los accionistas, Alfred Rappaport 

Estrategias y medición de la creación de valor para el accionista, Gestiopolis


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