Da mucha pena que a estas alturas, cuando se traten foros dedicados al Cambio Climático (COP-17), todavía estemos buscando a quien tirar la responsabilidad de arreglar lo que estamos destruyendo.
La Décimo Séptima Conferencia de las Naciones Unidas, que se celebró en Durbán, Sudráfrica, al parecer es una muestra, pues en lugar de salir con nuevos bríos y proyectos sustentables, las misiones que asistieron se encuentran en una especie de limbo.
El comentario publicado en el blog Acciónverde.com, es desalentador, sobre todo, porque nos muestra la parte burocrática y artificiosa de todo este bullicio que procura minimizar los efectos nocivos provocados en el medio ambiente.
En la República dominicana, el consorcio CLIMACCIÓN resaltó que “una vez más, el encuentro se convirtió en una quimera, plagada de trámites burocráticos, que impidieron establecer responsabilidad y proveer expectativas reales de avance en los compromisos de los países y en las negociaciones justas y equitativas para contribuir a combatir el cambio climático”.
Los resultados de este nuevo cónclave sobre Cambio Ambiental apuntan a muchas barreras que todavía se imponen en la lucha contra las emisiones tóxicas. Entre éstos, una de las principales y que podría considerarse como prioridad número uno, es que algunos de los países contaminantes “…obstaculizan la lucha contra el cambio climático (y se mencionan a China y a los Estados Unidos).
Todavía se llega más lejos: se considera que estos países están tratando de renegociar con los demás países miembros, para que se renegocie la postergación de la finalización del Protocolo de Kioto, que es el único acuerdo, hasta el momento, que impone de manera legal, las obligaciones fijas a los países desarrollados para reducir las emisiones de gases efecto invernadero.
Las principales emisiones de estos gases son producidas por las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles para la energía, la industria y el transporte.
Es interesante destacar que Japón y Canadá son dos países con índices considerables de reducción de emisiones, y que ambos países entienden que si no se obliga a los principales países contaminantes a reducir las emisiones (como son el caso de los Estados Unidos, India y China, que no están incluidos en el Tratado), no se va a lograr absolutamente nada, aún cuando exista el Acuerdo de Kioto.


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