PERDER EL TREN DE LA INNOVACION

Hace un par de días leí en un recorte de prensa  que la inversión en España en I+D+I sigue cayendo a pesar de las recuperación económica. Una de las personas que intervenían en el debate afirmaba que en España seguirá dependiendo del turismo de sol y playa y del ladrillo, y que la inversión en ciencia e innovación prologara su caída año tras año. Según los datos actuales, perderemos el tren en el que están subidos Alemania, Japón, Corea y Estados Unidos.

Todos los partidos políticos insisten en que hay que cambiar el modelo actual y hay una necesidad de que exista más y mejor I+D+i, pero a día de hoy ninguno lo ha llevado a cabo, siendo el único país junto con Portugal, que acumula una caída del gasto público y privado en este ámbito, según la Fundación Cotec para la innovación.

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Tras este desolador panorama, algunos expertos proponen algunas propuestas para convertir a España en uno país científico e innovador:

  1. Más inversión pública y privada

En el 2014, el PIB creció un 1.4 % mientras que el gasto en investigación cayó un 1.5%. En esta batalla que mantenemos para no descolgarnos de los países innovadores, hemos perdido 10 años de un plumazo, comparándonos con nuestros vecinos europeos. El principal problema es que como todos sabemos, la investigación pública es siempre la primera víctima cuando aprieta la crisis, debido a que los políticos no ven ni la ciencia o la innovación como el motor del progreso y el bienestar. Los recortes en inversión pública siempre han estado relacionado con un déficit en la inversión privada. Según datos bibliográficos, en 2014, el número de empresas que declaraban invertir en innovación fueron meo de la mitad de la que lo hacían en el 2008

  1. Más transparencia.

España necesita elaborar un plan de negocio donde se deje claro a donde queremos llegar a medio y largo plazo y que necesitaremos para conseguirlo. Para ello se necesitara generar una fiscalidad más favorable (mediante créditos, subvenciones, deducciones), eliminación de regulaciones que han quedado antiguas, coordinación entre las distintas administraciones del estado o una mejora de la seguridad jurídica para las multinacionales que quieran innovar en España.

Los investigadores reclaman una mayor autonomía de los centros de investigación, las universidades y los organismos públicos de investigación. Además piden que se les dote de direcciones científicas independientes del ciclo político que puedan tomar sus propias decisiones sin ser coaccionadas. Otra idea es que se mejore el proceso de evaluación donde los científicos pierden un tiempo enorme rellenando papeles en vez de investigar en los laboratorios.

  1. Educación innovadora

En este punto casi todos estamos de acuerdo en que la educación debe cambiar, de una forma revolucionaria, radical y profunda. Ante la futura automatización del trabajo donde como alguno de mis compañeros y han hecho referencia, en el sentido de que los robots remplazaran a los obreros, debemos buscar los puntos clave donde las maquinas no puedan superarnos.

Será necesario la formación de las personas con el objetivo de conseguir trabajadores empáticos, creativos, innovadores y preparados para el cambio. En la actualidad estamos viendo como la colaboración entre entidades públicas y privadas son el día a día, por lo que tendremos que aprender a colaborar y a trabajar en proyectos conformados por grupos empresariales.

  1. Innovación como base

La innovación es importante en todas las etapas del desarrollo, pero diferentes tipos de innovación juegan diferentes roles en cada una de éstas. En las etapas iniciales, la innovación incremental se asocia con la adopción de tecnología extranjera y la innovación social puede mejorar la efectividad de los negocios y servicios públicos. En etapas posteriores, la innovación se basa, mayoritariamente, en alta tecnología y en Investigación y Desarrollo (I+D) y va enfocada a factores de competitividad y aprendizaje.

La innovación necesita ser llevada a cabo de una manera sistemática. Ello requiere un método que estructure y ordene todas las acciones necesarias. Es por ello que deberían seguirse unos principios o pautas que nos permitan de alguna manera ordenar los pasos a dar para llevar a cabo nuestra actividad innovadora.

Se trata de valorar la información que está digitalizada, las bases de datos, los conocimientos, los procesos, la formación, el talento, la creatividad… “Más de la mitad del valor de la economía global ya es intangible”, explica Barrero. “Las grandes entidades financian proyectos que pueden medir, pero es urgente que aprendan a medir lo que no se puede tocar”.

 

Señores políticos, escuchen esta serie de propuestas y no dejen que perdamos el tren de la innovación para siempre


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