¡Al fin! ¡Avante a toda máquina!

Nos ha tocado vivir un viaje para el que ninguno estábamos preparados, un viaje inesperado, intrigante, inquietante, improvisado, inimaginable.

Soy una apasionada de las exploraciones polares y en especial, de las expediciones a la Antártida. Una de las odiseas más increíbles en la historia, es la que vivieron Shackleton y su tripulación.

Esta expedición, pretendía cruzar la Antártida a pie, un recorrido de casi 3.000 kilómetros. Pero todo cambió al quedar su barco Endurance, atrapado y destruido por el hielo de la Antártida. Fueron mas de 2 años para conseguir que toda la tripulación fuera rescatada en la Isla Elefante.

En estos días extraños, llenos de incertidumbre y tristeza, he vuelto a repasar aquella epopeya que unía reflexión y acción, al adentrarse en aquellos confines de la tierra, donde según Shackleton, se percibe “el alma desnuda del hombre”.

En el libro de Jesús Alcoba, “La brújula de Shackleton”, se describen ocho elementos para afrontar con éxito, el viaje de nuestra propia vida y que sirven de reflexión, pero sobre todo de acción, para superar esta película en la que todos, desgraciadamente, somos protagonistas.

Rumbo: en todos los viajes debemos de fijar una dirección clara.

Regeneración: cualquier viaje sufre inconvenientes y es necesario tener la resiliencia suficiente para encajarlos.

Enfoque: no hay que perder de vista nuestros objetivos y concentrarnos en ellos.

Dureza: tenemos que tener la capacidad de soportar situaciones incómodas, con autocontrol y fuerza de voluntad.

Constancia: la perseverancia nos ayuda a lograr nuestras metas a largo plazo.

Energía: la gestión de la vida necesita de cuatro fuentes de energía y un adecuado equilibrio entre ellas: mental, emocional, física y espiritual.

Mentalidad positiva: nuestros estados emocionales dependen de nuestra visión de las cosas.

Conexión: compartir con las personas, es una clave imprescindible para el éxito.

Me permito añadir otro elemento, fundamental y crítico, para afrontar con garantías de éxito los nuevos desafíos que nos van a tocar vivir, la formación y el aprendizaje permanente, para estar abiertos a la adquisición de nuevas capacidades y conocimientos.

Las últimas palabras de Worsley, cuando rescataron a todos los hombres de la expedición Endurance, están cargadas de mucho significado, en estos momentos: ¡Al fin! ¡Avante a toda máquina!

¡Ojalá que pronto podamos gritar nosotros lo mismo!

Libros recomendados:

La brújula de Shackleton

Atrapados en el hielo

Shackleton, el indomable

Sur. Relato de la expedición del Endurance 1914 a 1917

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